Esta vez la entrada no es mía, sino de Emilio Molina. Verán, resulta que el Colegio de Enfermería de Barcelona (que como saben visita de vez en cuando esta lista) ha tenido la ocurrencia de organizar su quinta “Semana Natural“. Ya sabrán ustedes que, en este contexto, cuando algo se denomina “natural” lo que quiere decir es que es un invento artificial de alguna imaginación calenturienta, y en ese sentido el Colegio no defrauda: su programa está lleno de principio a fin de “terapias” basadas en la fantasía y las creencias mágicas. Tanto, que a primera vista da la impresión de que refutarlas todas es una tarea larga y pesada.

Dibujito anunciador de la "Semana Natural". Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas para indicarnos que el contenido de la "Semana" es una sucesión de disparates  con pretensiones terapéuticas.
Dibujito anunciador de la “Semana Natural”. Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas que permiten adivinar que el contenido de la “Semana” es una sucesión de disparates con pretensiones terapéuticas.

Pero no. Emilio se ha encargado de hacerlo en tan solo nueve tuits, nueve, que con mucho gusto transformo en entrada. Disfrútenlos:

Les ahorro las charlas:

Hipertensión y Reiki: el reiki son energías imaginarias, no sirven para nada. El placebo relaja y seguro que encuentras opciones donde no te intentan engañar.

Terapia regresiva: la mejor forma de implantarte recuerdos inexistentes y distorsionar memorias

Fitoterapia práctica y accesible: ¿sabes cómo cuantificar y dosificar los principios activos interesantes de lo que tienes entre manos? ¿Cómo eliminar aquellos que no te interesan o son tóxicos? ¿Sus interacciones con lo tu tratamiento real? Pues no lo toques.

La consulta de enfermería naturista: de la falacia naturalista a la vuelta a remedios peores o directamente falsos, asumiendo además que la enfermería en sí no es holística o personalizada.

Herramientas de estudio de la homeopatía, discusión científica y casos prácticos: necesitas un vaso y una biblia de tapas de cuero. La discusión científica es rápida: no funciona.

Proceso de preparación de la guía de evidencia científica. A tenor del resto del evento, espero que sea para pedir ayuda y formación específica para que no se la cuelen tan fácil.

Hablamos con médicos y médicas que trabajan diferente: y probablemente se están saltando el 26.2 de su deontología. Diferente no significa mejor.

TERP: bailar está bien, es una actividad relajante y divertida. No hace falta revestirlo de terapia.

Arteterapia: Vaya, qué coincidencia.

Cromoterapia: más vale repasar esto.

NANDA, NIC, NOC: a ver cuándo se hace limpieza, por favor.

Terapia larval: Pasen por aquí.

Reflexoterapia: ¿En serio? Adjunto la gráfica científicamente comprobada. Los masajes en los pies molan, no hace falta inventar cosas.

Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.
Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.

Aromaterapia científica: poner “científico” al lado de una pseudociencia no lo convierte en científico.

Y ya está. Madre mía, qué miedo en conjunto que esta gente sea la que tenga en sus manos a pacientes en el día a día. Como diría el chiste de Eugenio, ¿qué no hay alguien más? Por favor, , si no se ponen serios luego a los afectados los jueces les llamarán idiotas.

Ya ven, no hace falta añadir ni una palabra más. O quizá sí: como recuerda Candela Atienza, quizá sea esta una buena ocasión para que el Departamento de Salud de la Generalitat actúe preventivamente.

Y, ya de paso, que estrenen esa flamante comisión de expertos. Que ya ven que no tienen que irse muy lejos para encontrar pseudoterapias.

Cuenta Redacción Médica que en el examen de acceso a Farmacéuticos Internos Residentes que tuvo lugar el otro día se coló la homeopatía. La publicación (que por cierto sigue una línea abiertamente crítica con esa terapia pseudocientífica) dice que

La cuestión 212 rezaba del siguiente modo: “Los medicamentos homeopáticos: 1. No están autorizados en España. 2. No están descrito en los farmacopeas de los países de la Unión Europea. 3. Pueden financiarse por fondos estatales afectos a sanidad. 4. En España tienen la consideración de medicamentos especiales“.

Y termina diciendo que el próximo 13 de febrero, cuando el Ministerio publique las plantillas, se conocerá la respuesta correcta.

Lo cual es un problema, porque resulta que hay dos respuestas correctas.

Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española
Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española.

Vamos con la fácil, la que sin duda aparecerá en las plantillas ministeriales: según la legislación europea, recogida en España en la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, los productos homeopáticos tienen, en efecto, la consideración de medicamentos especiales. Sí, ya sé que “medicamento homeopático” es un oxímoron, pero la política hace extraños compañeros de cama. Como contaba en su día Fernando García Alonso, antiguo Director de la Agencia de Medicamentos y participante en la elaboración de la norma europea,

Nosotros establecemos un criterio de máximo rigor para todos los medicamentos. La eficacia de los medicamentos la medimos por una herramienta científica que es el ensayo clínico. Eso se lo pedimos a todos los medicamentos, excepto a los medicamentos homeopáticos.

(…)

Le contaré una anécdota. Cuando estábamos discutiendo en Bruselas la nueva directiva, nosotros mismos nos dábamos cuenta de que estábamos haciendo algo en contra de nuestros principios. Los representantes de los países nórdicos, que son los más puristas, se plantaron y dijeron que ellos no podían aceptar una directiva que aceptaba atribuir la condición de medicamentos a productos cuya eficacia clínica no está demostrada científicamente. Por contra, los países que tienen una industria próspera en este terreno los defendían fervientemente. ¿Cuál es la conclusión? Que privan las razones económicas.

De modo que la respuesta 4 es correcta, vale. Pero la 1 también lo es: los medicamentos homeopáticos no están autorizados en España.

Como en este blog hemos tratado esta cuestión tantas veces como para aburrir a una oveja de cartulina, me voy a limitar a invitarles a buscar en el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS. Pueden buscar por nombre del producto, principio activo (¡no vale poner azúcar mágica!), número de autorización… o (en el buscador avanzado) nombre del laboratorio. Da igual: como mucho conseguirán dar con los doce productos autorizados en 2012, pero su autorizaciones han ido siendo revocadas a petición del fabricante (que por lo visto no quería hacer el primo pagando unas tasas que no paga ninguno de sus colegas). Así que ahora queda un número perfectamente homeopático de productos homeopáticos autorizados en España: cero patatero.

Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están
Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están | Resultados del CIMA para “Lycopodium”

Así que ya saben: si conocen a alguien que haya marcado como correcta la respuesta 1 y no se la han admitido como correcta, díganle que reclame. A ver si va a resultar que los productos homeopáticos sí que producen un efecto: jorobar la nota de un examen 😉

Fotografía de un grupo de niños trabajadores de un taller, c. 1895

Una de las intenciones de Charles Dickens al escribir su magistral Oliver Twist era la de denunciar la situación de muchos niños huérfanos que eran utilizados como mano de obra prácticamente esclava, a cambio de un triste alojamiento y una comida que casi se asemejaba a aquel chiste de Dickens sobre la homeopatía.

¿Cómo? ¿Que no conocen el chiste? Dickens lo contaba en The Mudfog Papers, una serie de informes humorísticos de una imaginaria sociedad científica. En uno de aquellos informes se hablaba de un tal Profesor Muff, que usaba “el sistema de las dosis infinitesimales”, y tras comentar sus increíbles logros terapéuticos decía que

Un miembro [de la sociedad científica] pidió que se le informara si sería posible administrar, por ejemplo, la vigésima parte de un grano de pan y queso a todos los mendigos adultos, y la cuadragésima parte a los niños, con el mismo efecto satisfactorio que su asignación actual. “El profesor Muff estaba dispuesto a arriesgar su reputación profesional sobre la perfecta adecuación de esa cantidad de alimentos para el sustento de la vida humana; en los talleres, la adición de la decimoquinta parte de un grano de puding dos veces por semana la convertiría en una dieta energética”.

Chistes aparte, como decíamos la intención de Dickens era denunciar una práctica que sigue siendo una lacra en muchos lugares del mundo. Incluso en Europa siguió presente hasta épocas relativamente recientes.

Pero ahora vamos a hablar de otros huérfanos, y de otros explotadores. Los huérfanos en sentido figurado, los explotadores, ¡ay!, en un sentido muy real.

Uno de los principales problemas a la hora de encontrar un tratamiento para las enfermedades raras es que, precisamente por su baja prevalencia, es muy difícil que a las empresas les resulte rentable desarrollarlo. La investigación de nuevos medicamentos supone un gasto considerable para los laboratorios (para los de verdad; los de fantasía no tienen ese problema): a los costos del desarrollo de las nuevas moléculas y los ensayos farmacológicos, preclínicos, clínicos, etc., hay que añadir el hecho de que la mayoría de esas líneas de investigación no llegan a ningún lado, y hay que recuperar esos gastos de alguna manera. Y aunque no faltan los intentos de hacer trampa, la forma más sencilla de recuperar esa cuantiosa inversión es dedicarse a los tratamientos que previsiblemente tendrán una gran demanda y olvidarse de los que van destinados a un número más reducido de pacientes.

Para intentar paliar este problema se ha creado la figura del “medicamento huérfano”.

De acuerdo con la legislación europea, una empresa o un particular puede solicitar la declaración de un medicamento como “huérfano” si el producto cumple dos condiciones:

  • Que no resulte rentable, bien porque sirva solo para tratar enfermedades raras (es decir, que afecten a menos de 5 personas de cada 10.000, que es la definición oficial europea), bien porque se estime que su comercialización no cubrirá los gastos de desarrollo, y
  • Que no exista otro tratamiento alternativo, o al menos que el medicamento huérfano ayude al tratamiento.

La declaración permite que el patrocinador del producto sea considerado como titular de la patente del medicamento, permitiéndole acceder a una serie de ventajas e incentivos económicos para su investigación y desarrollo. En caso de que este desarrollo sea exitoso, el patrocinador podrá también solicitar a su nombre la autorización de comercialización del producto.

El procedimiento tiene muchas ventajas: gracias a estos incentivos resulta rentable investigar en tratamientos para enfermedades raras o en el uso terapéutico de sustancias baratas y/o no patentables (o, en el caso de la normativa norteamericana, patentadas para otros usos), así que no es raro que haya literalmente cientos de declaraciones de orfandad. Pero ojo, que eso no garantiza que los productos vayan a funcionar o las investigaciones vayan a resultar exitosas; de hecho buena parte de ellas acaban en nada.

Y algunas acaban como los huérfanos de los que hablábamos: explotadas de la forma más vil.

Grabado de Oliver Twist

El 19 de junio de 1993 la Agencia Europea del Medicamento otorgó el estatus de “medicamento huérfano” al clorito de sodio. Se trata de una declaración que, como hemos visto, no implica una autorización de comercialización, sino de investigación. Y, en este caso, como tratamiento para una enfermedad muy concreta: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Lo cual, por cierto, resulta un tanto extraño: el uso de este producto como tratamiento para la ELA se popularizó más entre los enfermos que entre los investigadores, y con resultados francamente malos. Sin embargo, la empresa patrocinadora del producto (la británica Shore Limited, recientemente sustituida por la alemana FGK Representative Services GmbH por aquello del brexit) debió haber presentado algún tipo de estudio preliminar para obtener la declaración.

Y no mucho más, porque la ficha de la Agencia no refleja ningún otro documento aparte del sumario de la declaración (pdf). Vamos, que no parece que la investigación esté avanzando demasiado.

Pero volvamos atrás, concretamente al producto declarado “huérfano”. El clorito de sodio es una lejía muy utilizada como blanqueador industrial… y como Bálsamo de Fierabrás por diversos mercachifles pseudoterapéuticos, que suelen comercializarlo como “MMS”. En Naukas ya hemos hablado alguna vez del producto (aquí y aquí); aquí tienen un artículo bastante completito, y aquí la alerta de la AEMPS declarándolo medicamento prohibido.

No, esto no es un medicamento, sino una lejía de uso industrial. Y quien se lo venda como medicamento no es un terapeuta, es un estafador peligroso.
No, esto no es un medicamento, sino una lejía de uso industrial. Y quien se lo venda como medicamento no es un terapeuta, es un estafador peligroso. | Bidones de clorito de sodio

Declaración que, por supuesto, no ha servido absolutamente de nada. Una simple búsqueda por Google muestra decenas de establecimientos que venden el producto (a pesar de la “ocupación y preocupación” de nuestra ministra ante estas cosas), mientras los tribunales, recordando una vez más que el Derecho Penal no ampara a incautos, absuelven a los charlatanes que lo prescriben y comercializan.

Y que presentan la declaración como “medicamento huérfano” para investigarlo como posible tratamiento para el ELA como si fuese una aprobación de comercialización para curar todo lo que se les pase por su calenturienta imaginación.

Así que, aprovechando que la lejía ha vuelto a pasar por la tele (esta vez para denunciar su venta), vamos a recordarlo una vez más: por mucho un Doctor en Biofísica, un empresario predicador de las bondades de los productos que vende o un timador que dice hablar en nombre de Jesús intenten “explotar” su “orfandad”, el clorito de sodio o MMS es una lejía de uso industrial, no ha sido autorizado como medicamento y su uso puede ser extremadamente peligroso.

Jim Humble, promotor del supuesto uso terapéutico del clorito de sodio, explicando su utilización para "tratar" el cáncer.
Jim Humble, promotor del supuesto uso terapéutico del clorito de sodio, explicando su utilización para “tratar” el cáncer.

No deje que le vendan cuentos. No sea que, al final, los que se queden huérfanos sean los hijos de quienes se sometan a los “tratamientos” de esa gente.

Hace unos días, con motivo de la celebración de esa reunión de curanderos autodenominada “Congreso un mundo sin cáncer – lo que tu médico no te está contando”, José Cervera y José A. Pérez Ledo coincidían en señalar a nuestra desmemoria colectiva como responsable de que a estas alturas esos y otros timos sanitarios sigan teniendo éxito. Decía @mimesacojea que

Tu médico no te cuenta que, a principios del siglo XX, ya estarías casi seguro bajo tierra. Que probablemente habrías muerto en el parto o un poco después, en la infancia. Que te habría llevado la viruela o la rubeola o la polio o el sarampión, enfermedades todas ellas erradicadas o muy controladas gracias a las vacunas.

Y @retiario hablaba de lo fácil que es desconfiar de la medicina

cuando ni tú ni nadie que conozcas ha sufrido ninguna grave infección; cuando ni en tu familia ni en ninguna de alrededor has visto morir a un niño pequeño, o padecer a un anciano por falta de cuidados médicos. Cuando olvidamos lo que ocurría en tiempos anteriores a la cloración del agua y la existencia de cloacas, la seguridad alimentaria, la medicina y las vacunaciones es sencillo preguntarse para qué sirven, desconfiar de sus efectos o rechazar su efectividad.

Cuando se vive muy bien lo complicado es recordar lo que ocurría en los malos tiempos, antes de que una compleja y tupida red de seguridad higiénica y preventiva mantuviese a raya a los enemigos que llevan millones de años matando humanos. Vivimos demasiado bien, y eso tiene sus efectos paradójicos, y los seguirá teniendo en el futuro.

Un charlatán vendiendo aceite de serpiente. No consta si participó como ponente en el "congreso".
Un charlatán vendiendo aceite de serpiente. No consta si participó como ponente en el “congreso”.

Es cierto, y de hecho yo también lo he comentado en alguna ocasión. Pero, bien pensado, tampoco hay que remontarse a tanto tiempo atrás: la amnesia social también puede llegar a hacernos olvidar cosas que ocurrieron hace pocos años o incluso meses.

Por ejemplo; hace algún tiempo podíamos encontrar “médicos homeópatas” (perdón por el oxímoron) que, cuando les preguntaban si la homeopatía podía sustituir a las vacunas, contestaban así:

P.- ¿La homeopatía puede sustituir las vacunas?

R.- Sí, y de hecho ya se está haciendo con diferentes métodos. Hay un médico australiano, Isaac Golden, que utiliza un calendario de vacunaciones similar al calendario tradicional y que administra los remedios preparados con la sustancia de la enfermedad, pero diluida mediante el método homeopático. Este sistema no es mucho más diluido y no lleva aditivos como el aluminio o el mercurio. El efecto neurotóxico del aluminio y del mercurio es una de las principales diferencias entre las vacunas y las vacunas homeopáticas. La homeopatía puede sustituir las vacunas, pero para demostrarlo hacen falta investigaciones a mayor escala que las que se han hecho hasta la fecha. Los gobiernos también deberían estar interesados en dar la oportunidad a este estudio que, por otra parte, choca con los intereses de las empresas farmacéuticas.

Pero claro, eso ocurría en 2011, antes de que un niño no vacunado de Olot enfermase de difteria y acabase falleciendo. Curiosamente (o no) a partir de ese momento lo que decían era más o menos esto:

P.- El caso de Olot ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de las vacunaciones. ¿Qué opciones hay? ¿Qué opciones propone la homeopatía?

R.- En primer lugar, un grupo de médicos proponemos una mejora en el calendario vacunal. Como médico internista también empleo la homeopatía para mejorar la prevención de las enfermedades. No recomendamos la no vacunación en absoluto.

P.- ¿Los homeópatas?

R.- Casos excepcionalmente aislados, pero lo considero una irresponsabilidad (…)

No voy a hacer especulaciones sobre los motivos de que en 2011 el Dr. Manuel Mateu dijera lo primero (fuente) y que en 2015 el Dr., ejem, Manuel Mateu dijera lo segundo (fuente original en catalán; la traducción es mía). Vale, es cierto que en aquella época ya se conocía la enfermedad del niño de Olot, y también es cierto que el Colegio de Médicos de Barcelona empezaba a hablar de sancionar a sus colegiados que mantuviesen posturas antivacunas (cosa que aún está por ver, por cierto). Pero, caramba, lo mismo fue un sincero y afortunado cambio de opinión y la coincidencia temporal con otros acontecimientos fuese una pura casualidad, ¿no?

Pero lo que sí está claro es que al Sr. Mateu le vino muy bien esa facultad que tenemos para olvidar rápidamente.

Al menos, hasta el otro día.

Porque resulta que otros que tienen memoria, ejem, homeopática, son los responsables (es un decir) de la web “Honatur – Homeopatía on line”, que no han tenido otra ocurrencia que la de reproducir la entrevista de 2011. Incluyendo, sí, el pasaje antivacunas.

antivacunas Mateu

Como decía, ignoro si el cambio de postura del Sr. Mateu era o no sincero, ni si pensaba en las consecuencias que su postura antivacunas podría tener para las víctimas de esta moda o para él mismo. Pero, en cualquier caso, quizá convendría que le diese un toquecito a sus amigos de Honatur, ¿no creen?

Memoria homeopática
Memoria homeopática | Botella de agua con una conexión USB simulando un lápiz de memoria

Coda: Por si quieren ustedes comprobar de primera mano la talla médica y moral de alguno de los ponentes del “congreso”, esto es lo que decía uno de ellos a raíz del fallecimiento del niño de Olot. Sin comentarios.

Con el lío de Cataluña es muy fácil que otras noticias pasen como de puntillas, pero es posible que hayan leído ustedes algo sobre el informe que dedica a la homeopatía nada menos que el European Academies’ Science Advisory Council (EASAC). Un informe que ha sido calificado como “demoledor” no solo por sus conclusiones, que al fin y al cabo son similares a las de cualquier otro organismo científico que haya estudiado esa práctica, sino sobre todo por lo que representa: el EASAC agrupa a las Academias de Ciencias de los países de la Unión Europea, Noruega y Suiza, así como la Academia Europaea y All European Academies (ALLEA), de modo que su toma de posición es la de las Ciencias y las Humanidades en su conjunto.

Portada del informe

Como digo, el EASAC llega a las mismas conclusiones que cualquier otro organismo científico que haya estudiado la homeopatía, de modo que no me extenderé demasiado sobre ellas (aunque sí les recomiendo encarecidamente que lean el informe). Pero sí que me voy a fijar en una de ellas, aprovechando que hoy celebramos el Día Mundial del Farmacéutico. Dice el EASAC (en mi traducción):

La composición de los remedios homeopáticos debe ser indicada en la etiqueta de manera similar a la de otros productos destinados a la salud, es decir, debe haber una correcta, clara y sencilla descripción de los ingredientes y de las cantidades de los mismos presentes en la formulación.

No es un tema nuevo; ya lo comentamos, por ejemplo, aquí. Y aunque aquella entrada tenía un tono jocoso, no dejaba de responder a la misma preocupación (en aquella ocasión expresada por la Comisión Federal de Comercio de EEUU): que el etiquetado de los productos homeopáticos confunde a los consumidores. El EASAC resume este problema (puesto en evidencia por estudios como este) indicando que

Como se resaltó en el informe de la Cámara de los Comunes de Reino Unido (2010), su deficiente etiquetado proporciona a los productos homeopáticos una falsa legitimidad médica. El problema se acentúa porque, aunque las normas sobre etiquetado de la Unión Europea requieren que los productos empaquetados contengan una lista de ingredientes y sus cantidades, para los productos homeopáticos se ha establecido una excepción, de modo que se etiquetan con el nombre científico del material de partida seguido por el grado de dilución. Es improbable que los usuarios entiendan que no hay ingredientes activos, o solo una cantidad minúscula de ellos, en el preparado final (Hansson, 2013).

Estrictamente hablando, la excepción es para los productos autorizados sin indicación terapéutica aprobada (es decir, los mismos que también están exceptuados de la obligación de demostrar que sirvan para algo). Pero en la práctica se está aplicando a todos los productos homeopáticos, que pueden venderse indicando en su etiqueta productos que, si alguna vez estuvieron en el laboratorio, fueron eficaz y minuciosamente eliminados hasta no dejar rastro durante el proceso de elaboración.

Pero es, como bien dice el EASAC, una excepción, una anomalía en el Derecho Comunitario (y por tanto en los nacionales de los Estados miembros). Y una anomalía que debe cesar: no es de recibo que, en un tema tan delicado como la salud, la normativa europea no proteja a los consumidores, sino a los fabricantes.

Así que, en la línea de Farmaciencia, mi propuesta para el Día Mundial del Farmacéutico es la siguiente:

Solicitar que se suprima la excepción recogida en la normativa europea y española, de modo que los productos homeopáticos estén obligados a indicar en su etiquetado y prospecto su composición cuantitativa y cualitativa, indicando únicamente los componentes presentes según analítica.

Caja de "patitococcinum" indicando su composición: solo azúcar

Claro, según analítica en la mayoría de los casos saldrá que contienen solo azúcar, pero bueno, es lo que hay. Al fin y al cabo el hecho de que antes de que empezasen a diluir hubiese allí una maceración de abejas machacadas, cebolla, café, un trozo de muro de Berlín o antimateria es tan indiferente como si preparan el remedio cantando jotas o mirando a La Meca: lo importante es lo que hay finalmente en el producto.

Evidentemente, para los fabricantes sería un palo. Sería difícil, por ejemplo, justificar este auténtico atraco terapéutico…

Anuncio del 2LCL1: treinta cápsulas de azúcar a 84,90 € el envase

…teniendo que reconocer que

se trata de medicamentos homeopáticos en los que puede llegar a presuponerse la no existencia de moléculas del propio material de partida

(Y sí, la frase es una cita; concretamente es lo que el propio fabricante del potingue, Labo’Life, tuvo la desfachatez de alegar cuando le denegaron el permiso para venderlo… a pesar de lo cual sigue vendiéndolo).

Pero si hasta para vender una bolsa de pipas hay que indicar claramente qué hay en el envase, y solo lo que hay en el envase, ¿por qué puñetas hay que consentir que un laboratorio industrial cuente milongas si solo vende agua o azúcar?

La medida se completaría con otra: la prohibición de utilizar en la denominación del producto nombres alusivos a esas sustancias que se fueron quedando por el camino. Si en el envase ya no queda ni rastro de sal, ¿por qué se permite que se bautice como “natrum muriaticum” (sí, pásmense, eso es sal común y corriente)? Si el último rastro de arsénico desapareció hace varias sucusiones (afortunadamente), ¿no debería desaparecer también de la etiqueta? Y en cuanto al “excrementum caninum“… bueno, quizá ahí se podría hacer una excepción.

Remedios homeopáticos bautizados con el nombre (en latín macarrónico) de la sustancia original, a pesar de que ya no queda ni rastro de ella

En cualquier caso, se trataría de una modificación sencilla (apenas afectaría a un par de artículos de la Directiva Europea y los Decretos españoles sobre Autorización) y clarificaría mucho las cosas. Primero para los consumidores, que sabrían realmente lo que les está recomendando su médico o farmacéutico y en qué están tirando su dinero.

Pero también para los farmacéuticos: si a estas alturas alguien aún cree que tiene que vender estos productos porque la ley le obliga… bueno, en primer lugar que se lea esto, pero si aún no lo tiene claro que apoye la propuesta: podrá decir a los consumidores que la homeopatía es solo azúcar sin que lo equívoco de la etiqueta parezca llevarle la contraria.

Y si a los laboratorios homeopáticos no les gusta eso de que les obliguen a ser sinceros, pues nada, que se tomen una ración de su propia medicina. O sea, de agua y azúcar.

Que no se diga que aquí solo tratamos temas serios y preocupantes. Ni mucho menos. En estas fechas de calor en las que lo único que apetece es darse un baño en homeopatía agua fresquita, charlar con los amigos, tomar un refresco o jugar a algún juego, les proponemos justamente eso: el Gran Juego de la Farmacia Homeopática. ¡Que lo disfruten!

Pulse sobre la imagen para obtenerla a tamaño completo
(Pulse sobre la imagen para obtenerla a tamaño completo)

Como sin duda sabrán, el 24 de julio la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana sorprendió a propios y extraños con varias iniciativas para poner coto a las pseudociencias. Una noticia que copó los titulares de la prensa generalista y especializada y que seguirá dando que hablar en los próximos meses, ya que Carmen Montón y su equipo tienen la intención de seguir por este camino.

Las inciativas han causado revuelo y seguirán causándolo, sin duda, pero probablemente la que más ampollas ha levantado ha sido la carta dirigida a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, solicitádole que tramite ante las instituciones de la Unión Europea la derogación de las normas que permiten autorizar como medicamentos a los productos homeopáticos, haciendo también lo propio con las españolas. Carta que, como era de esperar, ha levantado ampollas nada homeopáticas entre los vendedores de agua “dinamizada”.

Lo malo (para los homeópatas) es que el “espíritu curativo” del que hablaba Hahnemann no parece que en esta ocasión haya estado muy atento para echarles una mano. Por ejemplo, en su respuesta a la consellera no tuvieron otra ocurrencia que comparar su actividad con la odontología, lo cual ha provocado la lógica indignación entre los odontólogos, que les han tenido que recordar que lo suyo se basa en la ciencia, no en la magia. Y si con los dientes les ha ido mal, con la vista peor: otra de sus respuestas ha consistido en recordar a la consellera que los productos homeopáticos están regulados por la normativa europea, recordatorio bastante innecesario si tenemos en cuenta que lo que pide la señora Montón es precisamente que se trabaje para la derogación de esas normas.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Alicante, por su parte, también se ha unido a las voces de los homeópatas, asegurando que los farmacéuticos tienen obligación de dispensar los productos y aludiendo otra vez a las normas. Aunque, la verdad, que el Diario Información acompañe la noticia con una fotografía de productos homeopáticos no autorizados desluce bastante la aparente solemnidad de sus declaraciones.

Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.
Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.

Los lectores habituales de este blog estarán ya hasta el séptimo chakra de leer sobre la situación legal de los productos homeopáticos y la más que dudosa obligación de las farmacias a la hora de venderlos, al menos mientras se mantengan en la actual situación de ilegalidad que solo los homeópatas (y no todos) niegan. Y seguro que los que cuenten con mejor memoria también recordarán que la normativa no fue aprobada siguiendo criterios científicos o técnicos, sino simplemente por la presión de los laboratorios homeopáticos. Pero, aun así, ¿tiene España que acatarla realmente? ¿Hasta qué punto? Más aún: ¿qué implica esa dichosa normativa? Quizá sea esta una buena ocasión para intentar responder a esas preguntas; atentos a la próxima entrada.

Sede de la Diputación Provincial de Jaén

Seguro que recuerdan que, hace unos años, causó bastante revuelo que la Diputación de Jaén destinase fondos propios (y europeos) a la construcción de un “Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez”. Y no era para menos: con las graves carencias en infraestructuras de la comarca de Sierra Mágina y la provincia en general, gastar semejante cantidad de dinero en promover un “misterio” tan cutre como ese era un verdadero escándalo.

Pero bueno, eso era hace unos años. Ahora…

Ahora, la Diputación ha aprovechado los Cursos de Verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense para contarnos que (agárrense a algo) está realizando (y pagando, claro) un estudio grafológico para saber el estado anímico de Miguel Hernández (véase la actualización al final del post).

Captura del anuncio de  la noticia en la web de los cursos

Hay que reconocer que el anuncio no es muy afortunado, porque parece que esté hablando de su estado anímico actual, en cuyo caso lo más procedente habría sido recurrir al espiritismo. Aunque, en el fondo, da igual: la grafología es exactamente igual de efectiva a la hora de determinar estados de ánimo, o sea, nada. Y tenemos una pista en el propio anuncio que ha realizado el director del Instituto de Estudios Giennenses:

Este estudio grafológico, explicó Contreras, se encuentra en una primera fase que acaba de iniciarse aunque las primeras investigaciones ya han detectado que Miguel Hernández “nunca padeció abatimiento ni depresión” durante su etapa carcelaria, “pero si padeció un cansancio” progresivo que fue intensificándose a medida que pasaba el tiempo.

Vamos, que el “estudio” (con perdón) ha descubierto lo mismo que cualquiera que lea una biografía del poeta oriolano. Que es, por otra parte, lo que suele ocurrir con la grafología: sus aciertos son espectaculares a la hora de contarnos datos ya conocidos, pero si no es así sus fracasos son… bueno, también espectaculares.

Firma de Miguel Hernández. Su estudio grafológico muestra que hubiese considerado a los grafólogos como unos charlatanes.
Firma de Miguel Hernández. Las líneas rectas de las mayúsculas, el trazado ascendente de la firma, el énfasis en la forma redonda de la “a” y la terminación apresurada del apellido nos indican que él también habría considerado que la grafología es una engañifa.

En fin, que, como decíamos, han pasado unos cuantos años desde la noticia del derroche de dinero público para “los caras de Bélmez”, pero por lo visto las cosas siguen más o menos igual: Jaén es la provincia andaluza que menos inversión pública recibe, pero para estas chorradas por lo visto sí que hay fondos.

Así nos va.

Actualización: Según indica en los comentarios el propio Director del Instituto de Estudios Giennenses, la Diputación no está pagando la realización de dicho estudio. De hecho, la web de los Cursos de Verano ha suprimido la nota original (que en el momento de escribir esto aún puede verse en el caché de Google) en la que se afirmaba (cito literalmente) que

El estado anímico que el poeta Miguel Hernández tenía en cada momento de su vida podrá conocerse gracias a una trabajo grafológico que ha iniciado la Diputación de Jaén, según anunció esta semana el director del Instituto de Estudios Giennenses (IEG), Salvador Contreras, durante los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial.

sustituyéndola por otra en la que ahora se dice que

La digitalización del legado de Miguel Hernández por parte de la Diputación de Jaén, a través de su Instituto de Estudios Giennenses (IEG), abre nuevas posibilidades de investigación sobre la figura y la obra de este poeta universal, como el análisis de su correspondencia, la publicación de inéditos o la realización de estudios grafológicos sobre sus manuscritos que permitan conocer el estado anímico del poeta, entre otras, tal y como ha señalado el gerente del IEG, Salvador Contreras, en su intervención en los cursos de verano que organiza la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en San Lorenzo del Escorial.

Me alegra saber que no se está derrochando dinero público en semejante pérdida de tiempo, aunque sigue pareciéndome muy triste que desde una institución con el bien ganado prestigio del Instituto de Estudios Giennenses parezca que se esté dando validez a una técnica que científicamente está sobradamente desmentida y refutada. Y también que el malentendido se haya propagado hasta el punto de que medios como El Mundo, ABC, Información, etc., etc., hayan atribuido y sigan atribuyendo a la Diputación la iniciativa del “estudio”. Una pena.

Reparación de ordenadores y curación de enfermedades por imposición de manos. Sorprendentemente, uno de los dos existe.
Una de las muchas genialidades de Mi Clon Malvado

A veces los escépticos intentamos recalcar que una pseudociencia es inútil con comparaciones como la que pueden ver ahí arriba. ¿De verdad creen que un ordenador se puede reparar “canalizando energía universal”? ¿Probarían eso del “pensamiento positivo” intentando levitar desde un segundo piso? ¿Se subirían en un avión construido no conforme a la malvada ciencia occidental, sino a la milenaria sabiduría de los tejedores de alfombras voladoras?

Y, por supuesto, ¿A que nunca has visto un taller de reparación de automóviles homeopático, eh?

Pues… ¡jaque mate, detractores!

Taller mecánico "El Homeopático". Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Google Street View. Localización.

(Con un saludo a Bob nacho).

Hace pocas semanas, mi vecino y amigo JM Mulet presentó su último libro, Transgénicos sin miedo (del cual ya les adelanto que es tan bueno como parece) y lógicamente se han multiplicado sus apariciones públicas y sus entrevistas en diversos medios. Y, con ellas, alguna de las polémicas que siempre le rodean, que sabrán que JM no tiene pelos en la lengua.

Una de ellas es su enfrentamiento con las actitudes disparatadas, irracionales y a veces hasta criminales que mantienen algunas de las mal llamadas organizaciones “ecologistas”. No es algo nuevo, como sabe cualquiera que conozca su trayectoria en la divulgación científica, pero la aparición del libro la ha puesto de nuevo de actualidad gracias a titulares tan jugosos como este de La Vanguardia: “Tenemos activismo terrorista antitransgénicos pagado por el estado“.

“Tenemos activismo terrorista antitransgénicos pagado por el estado”

En concreto, lo que dice Mulet respecto a esta cuestión es que:

En Argentina tuve que suspender una charla porque un grupo de activistas ecologistas empezaron a pegar al público. La semana pasada pasó lo mismo en Chile. En España hemos tenido 20 o 30 ataques a campos experimentales. Los científicos tenemos miedo.

Este año se ha recibido una carta bomba en la sede de Monsanto en Italia y el año pasado hubo otra a un científico de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Lo más indignante es que hay grupos como Ecologistas en Acción que reivindican algunos de estos atentados y reciben fondos públicos. Tenemos activismo terrorista pagado por el estado.

Bueno, pues hoy hemos conocido un comunicado en el que Ecologistas en Acción responde a las acusaciones de JM Mulet.

Lo cual es cierto. Vamos, que responder sí que han respondido. Lo que no está tan claro es que hayan respondido muy bien.

Vamos por partes.

Para empezar, la organización de marras manifiesta su cabreo porque, según dicen,

el Sr. Mulet nos acusa de “activismo terrorista antitransgénicos”, afirmación que ya había realizado en otras ocasiones, aunque nunca de forma tan virulenta. A lo largo del artículo parece realizar acusaciones ambiguas relacionadas con la destrucción de campos, ataques a su persona en Chile y Argentina, cartas bomba y amenazas a científicos. Esta afirmación puede ser considerada un delito de calumnia, por lo que Ecologistas en Acción va a estudiar las acciones legales pertinentes.

Porque, claro, ellos son inocentes de toda inocencia, y pasan a justificarlo de la siguiente manera:

Es conocida la postura de Ecologistas en Acción, como tantas otras organizaciones ecologistas de todo el mundo, en contra de la utilización de organismos transgénicos en agricultura. En los últimos veinte años la actuación ecologista respecto a este tema ha girado en torno a las campañas de concienciación de la población, las labores de presión política, la denuncia de irregularidades legales, la realización de acciones de calle y, en ocasiones, la acción directa sobre campos de cultivo experimentales. En la mayoría de casos este tipo de acciones se limitan a acudir al lugar para denunciar la situación y realizar algún tipo de acción simbólica, como colgar carteles o leer un manifiesto.

A veces, sin embargo, la protesta se materializa en la “siega” del campo: las plantas transgénicas experimentales cultivadas a campo abierto se siegan con guadañas para evitar que se crucen con otras plantas cultivadas o silvestres (nuestro país no ha tenido muchos ejemplos de este tipo de acciones, pero quien tenga curiosidad puede buscar los vídeos e imágenes de los “Faucheurs volontaires” franceses). Entendemos que las/os investigadoras/es que han trabajado en desarrollar esas plantas puedan sentir frustración al ver “segado” el fruto de su trabajo, de la misma manera que comprendemos que un empleado de banca pueda sentirse incómodo cuando se realiza un “escrache” en su sucursal.

Bueno, la comparación no es la más afortunada del mundo. Lo similar a un “escrache” serían más bien esas acciones de protesta de las que se habla en el primer párrafo, pero que lleguen unos vándalos y destruyan tu lugar de trabajo no parece muy pacífico, y lo normal es quien lo contemple se sienta algo más que “incómodo”.

Pacíficos activistas haciendo sentirse incómodos a los investigadores del arroz dorado.
Pacíficos activistas haciendo sentirse incómodos a los investigadores del arroz dorado. | Destrucción de un campo experimental de arroz dorado en Filipinas

Pero bueno, al fin y al cabo lo único que hacen es cargarse las plantas; como dicen ellos,

Nunca jamás en el Estado español han tenido que lamentarse daños humanos derivados de una acción de este tipo.

Algo que recalcan mucho. Según ellos,

La supuesta vinculación de Ecologistas en Acción con el “ecoterrorismo”, según Mulet, se debe al apoyo en una nota de prensa del año 2010 a una acción convocada por otro colectivo, durante la que se sabotearon dos campos experimentales en Girona

Una acción que por lo visto estuvo justificadísima, porque resulta que

según sus promotores, no disponían de los permisos adecuados para el cultivo a campo abierto.

Lo cual me parece una genialidad. De hecho lo voy a aprovechar: mi vecino está haciendo unas obras que me molestan, así que voy a decir (yo, por mi cara bonita y sin molestarme en comprobarlo) que no tiene licencia de obras y así tendré derecho a derribarle la casa, ¿verdad?

Pero a lo que íbamos: que la salvajada en cuestión no solamente estaba justificada, sino que fue pacífica y benévola, ya que

Durante esta acción no existió ningún tipo de confrontación violenta ni daños personales de ninguna clase.

Con lo cual ya nos podemos quedar más tranquilos.

Y, a todo esto, ¿qué finalidad tienen estas benéficas actividades? Bueno, ya hemos leído antes que ellos están

en contra de la utilización de organismos transgénicos en agricultura.

También dicen que

Las personas activistas ven justificada la acción ante la amenaza que supone el cultivo a campo abierto de una variedad capaz de propagarse y provocar daños en el entorno, como ha sucedido, por ejemplo, en el caso de la Agrostis experimental tolerante a glifosato que aún sigue fuera de control en el Estado de Oregón. O a otros cultivos como, por ejemplo, la contaminación genética de cultivos ecológicos, que en el Estado español no puede denunciarse por no existir una legislación al respecto.

Y claro, la manera de evitar esos y otros muchos males es ponerse a arrasar campos. Pero no los de cultivo, no: los experimentales. Arrasando campos de cultivo lo único que conseguirían es que los agricultores se les pusiesen en contra (más aún). En cambio, destruyendo los campos experimentales es posible que consigan acongojar a las empresas, los científicos y los técnicos lo suficiente como para que tiren la toalla, y también sirven para intentar forzar a las instituciones públicas para que legislen como ellos quieren (aunque a veces ya lo hayan hecho sin que los ecologistas, por lo visto, se hayan dado cuenta).

Y no debemos olvidar un apunte más: llevar a la gente hasta los campos, comprar desbrozadoras y máquinas de segar (o cerillas), hacer pancartas… todo eso cuesta pasta. Por no hablar de las dietas, salarios y demás remuneraciones de los directivos de las asociaciones, que no van a trabajar gratis, ¡faltaría más!

¿Y los disfraces de descontaminación biológica, creen ustedes que los regalan?
¿Y los disfraces de descontaminación biológica, creen ustedes que los regalan? | Miembros de Greenpeace destruyendo un campo experimental, esta vez de berenjenas resistentes a insectos.

Y claro, no la van a poner ellos de su bolsillo:

Sin embargo, como es habitual en las organizaciones sin ánimo de lucro de todo el mundo, la labor de estas personas también se complementa con labores remuneradas, sufragadas con fondos que provienen tanto de las cuotas y de nuestra editorial como de subvenciones procedentes de distintos organismos y entidades.

Bien, hasta aquí el comunicado. Ahora vamos a ver otro documento distinto, la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, también conocida como Código Penal.

Hasta hace apenas dos años nuestra legislación no tenía una definición clara de “terrorismo”, así que había que ir tirando con interpretaciones judiciales o doctrinales. Pero en el año 2015 se produjo una interesante reforma que afectó, entre otros, al artículo 573, que ahora dice lo siguiente:

Artículo 573

1. Se considerarán delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, de atentado y tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones o explosivos, previstos en el presente Código, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte colectivo o de mercancías, cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades:

1.ª Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo.

2.ª Alterar gravemente la paz pública.

3.ª Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional.

4.ª Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella.

2. Se considerarán igualmente delitos de terrorismo los delitos informáticos tipificados en los artículos 197 bis y 197 ter y 264 a 264 quater cuando los hechos se cometan con alguna de las finalidades a las que se refiere el apartado anterior.

3. Asimismo, tendrán la consideración de delitos de terrorismo el resto de los delitos tipificados en este Capítulo.

Lo de relacionar la comisión de delitos contra el patrimonio con la finalidad de obligar al Estado a que modifique su política y sus leyes respecto a los transgénicos y aterrorizar a los investigadores con lo que Ecologistas en Acción cuenta en su comunicado se lo dejo a ustedes como ejercicio. Ligerito, ¿eh?, que tampoco hay que pasarse.

En fin, que sí, que Ecologistas en Acción ha contestado a las acusaciones de JM Mulet. Con la confesión como mínimo de una cosa: que son tontos.

Actualización: Sergio Pomares ha encontrado esta noticia de hoy mismo en la que Ecologistas en Acción suelta una cantidad notable de disparates sobre el cultivo de los transgénicos. Pero lo más curioso es que, no contentos con señalar la existencia de un campo experimental en una finca propiedad del Gobierno de Navarra, la asociación exige

la revocación de esta autorización y declarar a Navarra Zona Libre de Transgénicos, así como que se haga pública la lista de lugares donde se han cultivado y se cultivan, con fines comerciales o de experimentación estos OMG.

Lo de revocar una licencia legalmente concedida será difícil, y lo de declarar a una Comunidad Autónoma “Zona Libre de Transgénicos” es una completa estupidez, como ya comentamos en su día. Pero lo de exigir que se haga pública la lista de lugares “donde se han cultivado y se cultivan, con fines comerciales o de experimentación estos OMG“, visto lo que la propia Ecologistas en Acción ha reconocido en su comunicado, es como para preocuparse, ¿no?