En las ocasiones solemnes, cuando los seises cantan en la Sacra Capilla de El Salvador, de Úbeda, un pertiguero se coloca de pie sobre la tumba de Francisco de los Cobos. Según me contaron, se trata del cumplimiento de una manda testamentaria del poderosísimo Secretario de Carlos I, que en uno de esos clásicos místicos tan de moda en su época, estableció que se pagase a un pobre para que permaneciese sobre su sepultura simbolizando que él, a pesar de sus riquezas y cargos, estaba por debajo del más humilde de los mortales.

No sé si algún (ir)responsable del ayuntamiento de Úbeda ha decidido hacer algo parecido con el sobrino de don Francisco, el obispo Diego de los Cobos, pero lo cierto es que programar esta cosa en el hospital que fundó y en el que está enterrado se parece mucho a bailar sobre su tumba. Y, de paso, hacer a su memoria unas cuantas pedorretas.

Cartel de las jornadas de terapias alternativas de Úbeda

Y es que cuando el obispo de los Cobos mandó edificar el Hospital de Santiago quiso que acudieran a él los enfermos pobres para aliviarse, pero esto lo que pretende es que los pobres enfermos acudan para que les cuenten embustes. Porque fíjense en el panorama: “constelaciones familiares”, programación neurolingüística, chakras y flores de Bach, chamanismos y chorradas varias, cuencos/cuentos tibetanos… Por haber, hay hasta algo llamado “bioingeniería cuántica” que, a juzgar por lo que podemos leer en las webs del ramo, es una disciplina capaz de espantar por igual a biólogos, ingenieros y físicos cuánticos. Y cuando encontramos una charla titulada “Machismo y codependencia” que parece apartarse un poco de esta auténtica antología del disparate con pretensiones terapéuticas, basta con investigar un poco para comprobar que la imparte un tipo que también realiza “talleres chamánicos” curativos al módico precio de 150 € por cada infeliz que pique, antecedente que no presagia nada bueno.

En fin, que cualquiera con un poquito de sentido común podría darse cuenta de que presentar esas ocurrencias como terapias alternativas es como presentar un adoquín como un almuerzo alternativo a un buen ochío con morcilla. Más aún: presentarlas como terapias, del tipo que sean, podría ser el embuste más grande que se ha escuchado en Úbeda desde que Álvar Fáñez, que seguramente se había entretenido con alguna moza, le dijo a su rey que había llegado tarde al ataque porque se había perdido “por esos cerros”.

Y sin embargo ahí están, organizadas (¡por cuarta vez!) por el Ayuntamiento de la localidad y parece que con gran entusiasmo municipal. De hecho, según cuenta la prensa, en la presentación pública del invento la concejal de participación ciudadana

destacó el auge y el reconocimiento de estas jornadas, que brillan por su “calidad y profesionalidad”

Teniendo en cuenta que no hay término en élfico, lengua Ent o de los hombres, o ubedí, para describir el horror del programa de esta y las anteriores ediciones de las Jornadas, hay que aplaudir al periodista por haber entrecomillado lo de la calidad y la profesionalidad.

La concejal también hizo hincapié en que las actividades son totalmente gratuitas, mérito sumamente discutible: a la estatua de Vandelvira de la Plaza Vázquez de Molina tampoco le cuestan un céntimo esos botellines de cerveza que la gente le pone al alcance de la mano, pero eso no implica que le sirvan para nada, ¿verdad?

Y, en fin, la concejal, que ese día estaba sembrada, añadió que

gracias a la promoción de estas actividades y eventos alternativos para todas las edades se promueve un estilo de vida saludable.

Lo cual puede hasta ser cierto: cualquier persona sensata que vea eso saldrá corriendo, y ya sabemos todos que esa es una actividad sanísima.

Un Ayuntamiento no solo puede, sino que debe velar por la salud de sus ciudadanos. Y eso incluye no dar cobijo ni promover estas actividades. Esperemos que entre un poco de sensatez en el precioso edificio renacentista del Ayuntamiento y que estas jornadas tan disparatadas sean las últimas; que Úbeda, mi querida Úbeda, no se merece esto.

Como sin duda sabrán ya, hace algunas semanas un grupo de farmacéuticos presentó la iniciativa Farmaciencia, destinada a intentar retirar de las boticas los productos sin eficacia demostrada y cuya primera acción ha sido una petición para que los productos homeopáticos dejen de venderse en esos establecimientos. Petición que, por cierto, pueden apoyar ustedes con su firma.

Naturalmente, las críticas a esta iniciativa no se han hecho esperar, tanto desde el mundillo de la homeopatía como desde algunos Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que como hemos visto tantas veces en esta lista están más comprometidos con el negocio de la venta de azúcar mágica que con el servicio público que se supone deben ofrecer a los ciudadanos. Algunas de estas críticas son bastante pobres, como la que formuló el Colegio de León (con disparate cuántico incluido), que la propia Farmaciencia ha contestado con contundencia. Pero en otros casos, como el de Valencia, los responsables colegiales han acudido al argumento de la legalidad: como cuenta Valencia Plaza en una entrevista firmada por Almudena Ortuño, el presidente del Colegio valenciano se ha escudado en que los farmacéuticos, según dice, están obligados a dispensar homeopatía.

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Muchos farmacéuticos no dejan de usar ese argumento, porque la verdad es que como excusa no estaría nada mal… si fuese cierto. Pero no lo es. Y como ya hemos tratado ese tema no una, ni dos, sino tropecientas veces sin que los responsables colegiales se enteren (o quieran enterarse) vamos a ver si lo conseguimos de una manera más gráfica:

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Por supuesto, habrá quien no esté de acuerdo con estas conclusiones. Por ejemplo, hay quien me ha dicho que la situación de los productos para los que se pidió la autorización provisional en 1994 es perfectamente legal, y que no tenemos razón ni yo, ni la Audiencia Nacional, ni la Disposición Transitoria Segunda del Decreto de 1994, ni el mismísmo Ministerio cuando se empeña en regularizar esa situación. Claro que también hay quien me ha llegado a asegurar que los productos de su empresa (creada en 1998) están acogidos al Decreto de 1994, en algo que no sé si es otro intento de plagiar El Ministerio del Tiempo o una demostración de tener un rostro más duro que el de las Caras de Bélmez.

Pero si discrepan, por favor, búsquense argumentos jurídicos (si los encuentran). Estaré encantado de recibirlos en los comentarios, y seguro que los lectores también.

El Congreso de Terapias Naturales reivindica el maridaje de todos los profesionales de la saludnoticias de salud  Agencia Efe

Seguro que más de uno de los lectores del blog se habrá quedado sorprendido al enterarse de la presencia de representantes de varios organismos públicos y colegios oficiales en el llamado “V Congreso Internacional de Terapias Naturales”. O, al menos, al enterarse de la presencia de representantes de organismos públicos; lamentablemente los Colegios de Enfermería, Fisioterapia y, sobre todo, Farmacia nos tienen más acostumbrados a estas cosas, y su asistencia a un congreso cuyo programa incluía ponencias con títulos como “La Trascendencia de las Técnicas de Detoxificación en el Paradigma de las Terapias Biomédicas e Integrativas” no llama la atención a estas alturas. Pero ¿aa Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Madrid?

Pues ya tenemos la respuesta, y de la sorpresa casi hemos podido pasar a la consternación al enterarnos de que las autoridades parecen haber suscrito el lema del congreso, “lo natural es estar regulado”, hasta el punto de que según el presidente de la asociación convocante, Cofenat,

La Comunidad de Madrid se ha comprometido públicamente en la inauguración del Congreso a tomar medidas para avanzar en la falta de regulación dentro de la región.

Las terapias naturales dan un paso al frentenoticias de salud  Agencia Efe

Pero un momento: digo que casi hemos podido pasar a la consternación porque la cosa no está tan clara. No está tan clara porque los representantes de la sanidad madrileña no han dicho hasta ahora, al menos públicamente, ni una palabra sobre el tema, así que solo tenemos las declaraciones del presidente de Cofenat. Pero no está tan clara, sobre todo, porque (y aquí volvemos a la sorpresa) el sector ya está regulado.

Vayamos por partes. La Constitución Española establece en su artículo 149 que corresponde al Estado, entre otras, la competencia exclusiva sobre bases y coordinación general de la sanidad. Y en consecuencia el Estado ha dictado varias normas básicas que configuran eso mismo, las bases de la actividad sanitaria en España. En la materia que nos ocupa (las “terapias naturales”) son sobre todo dos: el Real Decreto 1277/2003, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, y la Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

Vamos a verlo con calma y paso por paso.

La legislación básica estatal:

    1. Define a la actividad sanitaria como el “conjunto de acciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento o rehabilitación, dirigidas a fomentar, restaurar o mejorar la salud de las personas realizadas por profesionales sanitarios”(art. 2.1.d) Real Decreto 1277/2003 , por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios).

    2. Atribuye a los Licenciados en Medicina “la indicación y realización de las actividades dirigidas a la promoción y mantenimiento de la salud, a la prevención de las enfermedades y al diagnóstico, tratamiento, terapéutica y rehabilitación de los pacientes, así como al enjuiciamiento y pronóstico de los procesos objeto de atención”, ello sin perjuicio de las funciones que de acuerdo con su titulación y competencia específica corresponda desarrollar a otros profesionales; y a los Diplomados universitarios en Fisioterapia “la prestación de los cuidados propios de su disciplina, a través de tratamientos con medios y agentes físicos, dirigidos a la recuperación y rehabilitación de personas con disfunciones o discapacidades somáticas, así como a la prevención de las mismas” (artículos 6 y 7, respectivamente, Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias), y;

    3. Define a sus efectos a la unidad asistencial, como la “organización diferenciada, dotada de los recursos técnicos y de los profesionales capacitados, por su titulación oficial o habilitación profesional, para realizar actividades sanitarias específicas. Puede estar integrado en una organización cuya actividad principal puede no ser sanitaria.”; entre la que se define típicamente como unidad 101 la de terapias no convencionales, como aquella “unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad.”, y cuyos requisitos mínimos pueden “ser complementados en cada comunidad autónoma por la Administración sanitaria correspondiente para los centros, servicios y establecimientos sanitarios de su ámbito” (artículo 2, Anexo II y artículo 4 RD 1277/2003 , citado), que no abolirlos.

En principio, la ya añeja reivindicación de Cofenat y otras asociaciones del sector se basa -dicen- en que sus actividades no están contempladas por esa normativa, ya que sus profesiones no están legalmente reconocidas como sanitarias. Pero resulta que eso no es cierto. Legalmente, todas las actuaciones

tendentes a la conservación, mantenimiento y restablecimiento de la salud, mediante el diagnóstico, la indicación terapéutica y el pronóstico, o la prevención, recuperación y rehabilitación de disfunciones somáticas mediante el empleo de agentes físicos, son, sustantivamente consideradas, actuaciones sanitarias encomendadas a determinados profesionales sanitarios o profesionales del área sanitaria, como los establecimientos en los que se desarrollen dichas prácticas unidades sanitarias.

Vamos, que

cualquier terapia, ya sea convencional o natural como se denominan las no convencionales, deben estar integradas en el sistema de salud ya sea público o privado, en tanto que se desenvuelven en el ámbito sanitario, puesto que se ocupan de la salud de las personas y del tratamiento de las enfermedades que es en lo que consiste cualquier terapia.

Es decir: el hecho de que no sean profesionales sanitarios reconocidos en la legislación vigente no implica que sus actividades tampoco sean sanitarias a los efectos de dicha legislación, sino que

Por el contrario, la coincidencia de la actuación terapéutica con la que, sin ninguna diferenciación, se define como actuación sanitaria, es el motivo para que el profesional que la ejerza y el establecimiento en que se practique deban cumplir las exigencias previstas en la legislación básica estatal, tal como con cierta evidencia se establece en el artículo 4.2. de la Ley 44/2003, de Ordenación de la profesiones sanitarias -“El ejercicio de una profesión sanitaria, por cuenta propia o ajena, requerirá la posesión del correspondiente título oficial que habilite expresamente para ello o, en su caso, de la certificación prevista en el art. 2.4 , y se atendrá, en su caso, a lo previsto en ésta, en las demás leyes aplicables y en las normas reguladoras de los colegios profesionales”.

Ya ven, hasta el curandero cuántico de En Boñar necesita una titulación sanitaria oficial para poder vender sus tratamientos de "física cuántica"
Ya ven, hasta el curandero cuántico de En Boñar necesita una titulación sanitaria oficial para poder vender sus tratamientos de “física cuántica”

En resumen,

Las normas básicas del Estado parten de la idea que nos es conocida y que consiste en que las terapias naturales son actividad sanitaria y deben regularse como tales, algo que sigue siendo una cuestión harto controvertida desde el punto de vista de la comunidad científica, o que en determinadas situaciones se admiten como tales, y deben ejercerse bajo la vigilancia y el control de personal sanitario y en instalaciones que tengan la consideración de centros sanitarios; y, por lo tanto, su regulación debe inscribirse en ese marco tal y como contempla el Real Decreto 1277/2003 en el Anexo I, cuando clasifica los centros, servicios y establecimientos sanitarios y se refiere en el Anexo II a las diferentes Unidades Asistenciales y denomina a la U.101 como de Terapias no convencionales, y la define como la: “unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad”.

De modo que ahí tienen la verdadera razón por la que Cofenat y otras asociaciones del sector se empeñan en lloriquear diciendo que sus actividades no están reguladas y que necesitan una normativa: no porque esta no exista, sino porque la que existe reserva sus actividades a los profesionales sanitarios debidamente titulados y eso, naturalmente, no les gusta nada.

Ahora bien: ¿resolverán su problema con eso de hacer la pelotilla a la Comunidad de Madrid para ver si les dicta una normativa más a su gusto?

Pues tampoco. Recordemos que estamos hablando de la normativa básica del Estado. Las Comunidades Autónomas tienen competencias para organizar los establecimientos sanitarios o incluso establecer requisitos adicionales para estas actividades, pero siempre respetando

la competencia del Estado para dictar la legislación básica en materia de sanidad, que en este particular comprende la definición y clasificación de lo que sean los establecimientos sanitarios y determinación de las garantías mínimas comunes a todos ellos en todo el territorio nacional (así STC 32/1983 , 80/1984 y 109/2003 ), dirigido a asegurar los intereses generales y dotado de estabilidad.

De hecho, una norma autonómica que pretendiera regular de otra forma las “terapias naturales”, estableciendo menores exigencias o incluso reconociendo títulos no establecidos en la legislación básica estatal, y que

quiera atribuir estas actuaciones a profesionales no sanitarios, y ello con la pretensión de quedar fuera de la letra de las definiciones de ‘actividad sanitaria’ (“conjunto de acciones… realizadas por profesionales sanitarios”), de las “profesiones sanitarias tituladas” y de las unidades sanitarias de terapias no convencionales (“unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos…”).

sería sencillamente nulo.

Que es lo que le ocurrió al Decreto 31/2007 por el cual la Generalitat de Cataluña pretendía regular el ejercicio de determinadas “terapias naturales”, declarado nulo por Sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (esta y esta) y del Tribunal Supremo (esta). Que es, como habrán adivinado, de donde han salido las citas en cursiva.

Lo cual no quiere decir que la normativa existente no sea susceptible de mejora, por supuesto. Pero de eso hablaremos otro día.

Supongo que a lo largo de esta pequeña serie habrá quedado claro que la promoción y el uso de la homeopatía también pueden verse desde una perspectiva humorística. Aunque reconozco que hay gente que lo hace mucho mejor que yo, como Koopa,

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Sangrando“, otra genialidad de HTZ. | “Sangrando”, tira cómica de Albert “Koopa” González

Y sobre todo como los autores de los remedios que hemos visto hasta ahora, auténticos maestros del humor involuntario.

Pero me van a permitir que, para terminar esta serie, me ponga serio un momento, porque esto admite pocas bromas. Y es que, a pesar de que la homeopatía ya casi ha desaparecido de las Universidades públicas españolas, queda aún una excepción particularmente preocupante por el alcance de la entidad que la ofrece: nada menos que la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que sigue ofertando unos programas modulares de Homeopatía, fitoterapia y nutrición para profesionales sanitarios; diagnóstico, tratamiento, normas y gestión.

Homeo UNED

El programa comprende diversos módulos a elegir, que en el caso de la homeopatía permiten obtener un diploma de Experto Universitario en terapéutica homeopática para profesionales de la salud, un diploma de Especialización en tratamiento homeopático en pediatría para profesionales de la salud y todo un título de Máster en terapéutica homeopática y con plantas medicinales para profesionales de la salud. Todo ello desde una Universidad como la UNED que no solo es pública, sino que podría calificarse con esa palabra de la que tantas veces se ha abusado: emblemática. Como dijo Xabel Vegas hace unos días en Asturias 24:

Probablemente a la UNED le cueste mucho eliminar sus títulos de Master, Experto y Especialista en Homeopatía. Su exclusividad le proporciona a la universidad unos beneficios económicos a través de las matriculas de los estudiantes a los que resulta difícil renunciar. Pero la UNED debería darse cuenta de que ese tipo de estudios daña gravemente el prestigio de la universidad pionera en nuestro país en educación a distancia; una institución que ha permitido estudiar a miles de ciudadanos que no podían acudir a clase por motivos laborales, de salud o de cualquier otro tipo. La UNED ha sido y es, además, una de las mejores herramientas de las que dispone España para la resocialización de los ciudadanos que están cumpliendo penas de prisión. Señor Rector: no tire por la borda todo ese prestigio acumulado en estos 44 años de existencia de la UNED. Elimine de una vez los estudios en homeopatía.

Según contaba hace poco El Economista, los responsables de la UNED no han querido hacer declaraciones al respecto, quizá por una comprensible sensación de vergüenza al quedarse tan solos en la legitimación de este y otros disparates pseudocientíficos. Pero quizá, ojalá, sea porque están reflexionando sobre lo que están haciendo.

Y en eso sí que les puedo ayudar (y de paso retomo el tono jocoso de estas entradas). Porque conozco el remedio homeopático perfecto para esos menesteres.

La meditación.

Insight Meditation es otro de los remedios creados por Philip Robbins, el imaginativo autor de las cenizas mágicas de las que hablábamos en la entrada anterior. En este caso, según cuenta en su “prueba patogenética”, creó el remedio

colocando una botella de alcohol en el salón de meditación durante una sesión de Meditación Interior en la que sesenta participantes meditaron en silencio durante seis días.

Y no, aunque ustedes también sospechen que la idea del remedio surgió cuando alguien se bebió el contenido de la botella, lo cierto es que debía estar allí al cabo de esos seis días, porque según sigue diciendo fue inmediatamente “potenciado” para “fijarlo” (es decir, para fijar la meditación que se había quedado en la memoria del alcohol. O algo así). Y luego diluido para crear varias “potencias”.

Insigh Meditation

La prueba, como suele ocurrir en estos ejemplos de rigor científico, incluye el relato de una voluntaria a la que no paraban de llamar por teléfono, otra que se miró al espejo y vio partes de su cara que no había notado nunca y que soñó con esconderse de los alemanes, otra a la que le entraron ganas de bailar… en fin, los efectos usuales de tomar un medicamento, ¿verdad? Pero de todo este batiburrillo resulta interesante comprobar que Philip Robbins es capaz de extraer conclusiones como que el remedio tiene que ver con cosas como no hacer conexiones (quizá por eso nos encontremos con que el curso de la UNED no lo ofrece la Facultad de Medicina, sino… bueno, mírenlo ustedes), o que el mensaje no llegue (y sí, parece que a la UNED no le termina de llegar el mensaje).

O con el Muro de Berlín. Que no sé a qué viene a cuento, pero que me viene muy bien para cerrar esta serie recordando el inverosímil remedio con el que la comenzamos.

Si para los Colegios Profesionales resulta cada vez más difícil justificar sus cursos homeopáticos, los de Farmacéuticos parece que no se hayan enterado de lo que pasa y siguen más o menos igual que siempre. Ahí tenemos, por ejemplo, al de Alicante albergando un acto sobre una de las vertientes más mágicas de la homeopatía, la “medicina biorreguladora“, presentándolo como una “jornada científica” (lo dicen ellos, a mí no me miren) sobre Biorregulación en la oficina de farmacia.

Heel COFA

O al de Granada, que pretende organizar nada menos que la I Jornada Nacional de Homeopatía y Farmacia, despropósito frente al que se ha organizado una recogida de firmas que por supuesto les invito a suscribir.

Jornadas_homeopatia

Teniendo en cuenta que este último caso viene de Granada, y que para los Colegios de Farmacéuticos el temporal que sacude la homeopatía no pasa de ser una simple brisa, quizá pudiéramos haber hablado hoy de Ventus / Auster Eurus, un precioso remedio hecho a base de viento del Sudeste.

homeopathy Wichmann provings

Ventus   Auster eurus

Pero quizá sea mejor otra cosa. Verán ustedes: justamente allí, en Granada, y justamente ahora, se está celebrando la tercera edición de Desgranando Ciencia, un evento que cuenta con la participación de algunos de los mejores divulgadores científicos de nuestro país. Supongo que en el Colegio de Farmacéuticos lo sabrán (o deberían saberlo), y también sabrán que cualquiera de esos participantes puede pulverizar y dejar hechos ceniza los argumentos que pudieran esgrimir en favor de la homeopatía.

Así que tomamos eso, ceniza, y le añadimos un toquecito de magia en honor a la jornada “científica” del Colegio alicantino y tenemos nada menos que Vibhuti.

Seguro que más de uno de ustedes habrá oído hablar de Sai Baba, notorio charlatán que embaucó a miles de seguidores proclamándose dios y realizando diversos milagros (más bien mundanos, la verdad). Uno de ellos es la producción de cenizas o vibhuti, hecho que puede lograrse de diversas maneras muy prosaicas o bien, bueno, siendo un dios.

Eso es lo que cree sin duda Phillip Robbins, creador de un portentoso remedio realizado a base de cenizas materializadas mágicamente por Sai Baba.

Según cuenta Robbins, los probadores del mejunje experimentaron sobre todo sensaciones positivas, en plan “te ayuda a encontrar lo que necesitas en una forma fácilmente digestible” (algo imprescindible para poderse tragar la homeopatía a estas alturas, aunque solo sea como vertiente de negocio), te “desconecta de ti mismo” (permitiendo a los licenciados en farmacia olvidar sus conocimientos de química, biología o farmacología a la hora de vender estos placebos) e incluso te proporciona una “Espiritualidad patológica“, que, bueno, se explica por sí misma. ¿Verdad?

De modo que ya saben, si ustedes están en Alicante o Granada tienen la oportunidad de asistir a esas jornadas mágicas por cortesía de sus Colegios de Farmacéuticos. Aunque, la verdad, yo no me lo pensaría dos veces y me iría a Desgranando: lo que aprenderán será real y, aunque parezca difícil a la vista de lo absurdo de los remedios homeopáticos, también más divertido.

Juan Jose Rodriguez En Inauguración Conferencia Decanos

Es difícil no estar de acuerdo con este tuit del Presidente de la Organización Médica Colegial (aunque no imposible, como podemos ver en este otro tuit que serviría como ejemplo de libro de cierto adagio latino), pero seguro que más de uno, al leerlo, habrá pensado que los médicos deberían empezar por limpiar sus propias casas. Incluso de la homeopatía: a pesar del derrumbe de su reputación que hemos visto en las últimas semanas, lo cierto es que sigue habiendo Colegios Oficiales de Médicos que programan y realizan actividades de formación en homeopatía.

Es el caso del Colegio Oficial de Médicos de Sevilla, que anuncia en su web no uno, sino dos cursos homeopáticos: uno sobre iniciación a la homeopatía y otro de formación continuada en medicina homeopática.

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Y aunque ciertamente el Colegio ha sabido ponerse de perfil y no figura entre los organizadores de los cursos, no deja de ser significativo que ambos se estén celebrando en instalaciones colegiales.

¿Cómo se está librando el Colegio de Médicos de Sevilla de esta tempestad que está sacudiendo la homeopatía? Pues supongo que tomándose el correspondiente remedio homeopático: una tempestad. O, si prefieren ustedes su nombre técnico, Tempesta.

The Homeopathic proving of  Tempesta  the Storm by Mary English DSH

Aunque pueden hacerse ustedes con su frasquito de Tempesta en algún laboratorio homeopático, lo suyo es ir a la fuente original: la web de Mary English. Aunque la señora English trabaja ofreciendo terapias tan indudablemente eficaces como la astrología o la homeopatía, su espíritu científico la ha llevado a someter a prueba diversos remedios de su invención, tales como el pecio del buque “Helvetia” o el agua del balneario de Bath, aunque personalmente destacaría sus remedios arqueológicos: la Gran Muralla China, el castillo de Wardour, el Templo de Karnak, el Monte Saint Michel o el círculo de piedras de Stanton (aunque en algunos de estos casos, y tras un toque de atención por parte de las autoridades encargadas de la protección del patrimonio, la señora English tuvo que añadir el aviso de que está prohibido dañar monumentos catalogados).

En el caso de Tempesta, la “prueba patogenética” de la señora English permite comprobar hasta qué extremos de rigor científico pueden llegar algunos homeópatas, desde la preparación del remedio, colocando un botecito en el jardín durante una tormenta, hasta la selección de los participantes teniendo en cuenta criterios tan precisos como su signo astrológico. Por no hablar de la toma de datos, que consiste básicamente en anotar cualquier cosa que los sujetos experimentales sientan (o no), piensen (o no), sueñen (o no) o les pase (o no), venga o no a cuento. Pero para la señora English

básicamente el interior de una nube de tormenta es el caos tratando de encontrar un manera de ordenarse y recuperar su equilibrio.

Que es, más o menos, lo que algunos Colegios de Médicos parecen estar: intentar capear el temporal homeopático para volver a las andadas. ¿Verdad?

Aunque aquí nos hayamos quedado con eso del “Día mundial de la homeopatía”, en los países anglosajones lo que se celebra es la “Homeopathy Awareness Week”, que podríamos traducir más o menos como “Semana de concienciación sobre la homeopatía”. Un nombre no demasiado afortunado, porque invita a hacer precisamente eso, concienciar y explicar qué es realmente la homeopatía. Los británicos de la Good Thinking Society, por ejemplo, lo hacen mediante una web que ya ha desbancado a las páginas de propaganda en las búsquedas de Google, y por aquí nos encontramos con múltiples programas de radio y televisión, artículos de prensa, entradas en blogs y actividades divulgativas que señalan qué hay detrás de esa pseudociencia.

Homeopathy Awareness Week  April 10th 16th. Get the facts on homeopathy.

El Búho del blog, Yanko Iruin, nos habla en su entrada más reciente de una de esas actividades, una charla impartida por él y por Josu López Gazpio titulada nada menos que “Homeopatía: lo que un químico puede y debe decir“. Les recomiendo que lean la breve pero jugosa crónica de la charla y de la coda que aporta Txusmari Aizpurua.

A pesar de que contienen un error fundamental.

Verán, una de las conclusiones que se desprenden de la entrada es que en una dilución homeopática a 12CH habría como promedio 0,6 moléculas de principio activo para cada cien mililitros, y conforme aumenta el grado de dilución esta probabilidad va disminuyendo, hasta el punto de que podemos estar seguros de que solo contienen agua. Lo cual es cierto (las matemáticas son indiscutibles), pero ¿y si el principio activo es agua?

Cuentan que una vez le preguntaron a Hahnemann si con una gota de tintura madre el Lago Leman se convertiría en un gigantesco remedio homeopático. Contestó que sí, pero solo si se hiciera la correspondiente "sucusión". Pero claro, eso fue antes de que instalasen el géiser...
Cuentan que una vez le preguntaron a Hahnemann si con una gota de tintura madre el Lago Leman se convertiría en un gigantesco remedio homeopático. Contestó que sí, pero solo si se hiciera la correspondiente “sucusión”. Pero claro, eso fue antes de que instalasen el géiser…

Y no, no es broma. Una rápida búsqueda en los catálogos de diferentes proveedores de productos homeopáticos muestra potingues como estos:

  • Agua de piscina (sin especificar de cual).
  • Aqua Bad Vöslau (agua de Bad Vöslau, Austria).
  • Aqua calcarea.
  • Aqua camelfordi (agua de Camelford).
  • Aqua destillata.
  • Aqua fida vetusta (agua del géiser “Old Faithful”, EE.UU.).
  • Aqua Gettysburg (agua de Gettysburg, EE.UU.)
  • Aqua glacies antarcticae.
  • Aqua gravis (agua pesada).
  • Aqua Halltall (agua de Halltal, Austria).
  • Aqua Lac du Bonnet.
  • Aqua Liverpool (agua de Liverpool, Reino Unido).
  • Aqua Londinium (agua de Londres, Reino Unido).
  • Aqua Lourdes (agua de Lourdes, Francia).
  • Aqua madroni (agua del manantial Madron, Reino Unido).
  • Aqua manantialis (sin especificar de cuál).
  • Aqua marina.
  • Aqua marina Sulfurata.
  • Aqua marinum winchelsea (agua de Winchelsea, Reino Unido).
  • Aqua Miranda Hot Springs (agua del manantial termal de Miranda, Nueva Zelanda).
  • Aqua nova / Hydrogenium Oxygenium (agua recién formada).
  • Aqua petra (agua mineral de Chase, Reino Unido).
  • Aqua popularis (agua del grifo). También llamada Aqua rudas.
  • Aqua Schmolenberg (agua de Schmolenberg, Alemania).
  • Aqua Sergijew Possad (agua del Monasterio Ortodoxo de Sergiev Posad, Rusia).
  • Aqua sirmione (agua de Sirmione, Italia).
  • Aqua Skookumchuck (agua de Skookumchuck, Canadá).
  • Aqua St. Leonhard (agua de St. Leonhard, Italia). En dos modalidades: normal y sin hierro.
  • Aqua Thames (agua del río Tamesis, Reino Unido).
  • Aqua Tlacote (agua de Tlacote, México).
  • Aqua Tunbridge Wells (agua de Tunbridge Wells, Reino Unido).
  • Aqua Walsingham (agua de Walsingham, Reino Unido).
  • Aqua Wiggenweiler (agua de Wiggenweil, Suiza).
  • Aqua Yakusinchi (agua de Yakusinchi, Ecuador).
  • Aquae cadentes Victoriae (aguas de las Cataratas Victoria, Zambia-Zimbaue).

Etc., etc., etc. Por no hablar de mis favoritas, las Aguas de Mares, Océanos y Ríos (A.M.O.R.).

Lo que no he encontrado, lamentablemente, es ningún remedio a base de agua del Guadalquivir, así que lo del Colegio de Médicos de Sevilla lo dejaremos para la próxima entrada. ¿vale?

Hace un mes, Ángela Bernardo contaba en Hipertextual que, frente al rechazo cada vez más generalizado de las Universidades y la profesión médica, la homeopatía sigue encontrando un cómodo refugio en los Colegios de Farmacéuticos. De hecho, en el mismo artículo se citaba al presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos diciendo perlas como que no comparte la postura de la Organización Médica Colegial respecto a esta práctica y que “la venta [de homeopatía] ha subido de manera exponencial“. Que es, probablemente, de lo que se trata.

Sea como sea, esta semana hemos sabido que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Jaén ha programado un seminario dedicado a El medicamento homeopático. Aplicación práctica en patología primaveral. Y su venta, claro: tanto la presentación de la jornada como su programa incluye referencias al proceso de ventas.

Colegio Oficial de Farmaceuticos de Jaen

A primera vista, aparte del inesperado (y cabe suponer que involuntario) énfasis en la vertiente mercantil de la homeopatía, las jornada no parece especialmente novedosa. Salvo que nos fijemos en un pequeño aspecto del currículo del ponente:

Colegio Oficial de Farmaceuticos de Jaen 2

Efectivamente, el ponente ostenta un título de Especialista Universitario en Homeopatía por la Universidad de Murcia. Título que, efectivamente, existía, pero que terminó por desaparecer ante el firme rechazo de la comunidad educativa y científica de la Región, que también logró frustrar la venta de una cátedra a un laboratorio homeopático (lo cual me lleva a hacer un pequeño inciso: dentro de unos días empezaré a editar entradas y dejar bien claro qué cursos o iniciativas pseudocientíficas han sido canceladas).

En cualquier caso, la exhibición de la especialidad repudiada nos lleva a una interesante reflexión: ¿qué pasa con esos títulos que en su día fueron expidiendo las Universidades que hoy rechazan, a veces en términos muy enérgicos, aquellos cursos?

Legalmente hay poco que decir al respecto: los cursos se impartieron, los alumnos los superaron y su diploma sigue estando ahí. Pero éticamente la cosa no parece tan clara, ¿verdad?

Sea como sea, hay que tener en cuenta que en estos casos hay un remedio infalible. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda a estas alturas de que la especialidad en homeopatía por la Universidad del País Vasco de la que presume la presidenta de los veterinarios homeópatas fue eliminada hace más de una década por su carácter anticientífico? ¿Quién se ha parado a mirar si el título que muestra tal o cual homeópata ha ido a parar al cubo de la basura del que nunca debió salir? ¿Quién se acordará dentro de unos años, cuando este ponente siga dando charlas, de que la Universidad de Murcia ya no quiere tener nada que ver con esas cosas?

Y es que el tiempo, en efecto, todo lo cura. Así que no es nada extraño que hasta se haya convertido en un remedio homeopático.

Sí: el tiempo. O tempus, si ustedes lo prefieren así.

homeopathy Wichmann provings

homeopathy Wichmann provings info   Tempus

Si el remedio de ayer era misterioso, este lo es aún más. Y no me refiero solo a que haya desaparecido del antes completísimo catálogo de Helios Homeopathy (que también), aunque al menos lo podemos encontrar en la estupefaciente oferta de remedios de Freeman’s:

Freeman s Homeopathic Tempus

A lo que me refiero es, sobre todo, a que no se me ocurre de qué manera habrán logrado los homeópatas “impregnar” su lactosa con el tiempo. La metodología homeopática ha desarrollado procedimientos la mar de imaginativos, desde exponer la lactosa “virgen” a la luz (como en el caso, por ejemplo, de Venus Stella Errans o el planeta Venus, como decimos los mortales menos fantasiosos) como… bueno, mejor lean ustedes cómo se gestó el remedio Uranium 200X, porque a mí me da la risa. Pero lo de atrapar de algún modo el tiempo y meter su “espíritu curativo” (según la expresión del mismísimo Hahnemann) en la lactosa sencillamente se me escapa.

Y seguramente podría averiguarlo. Al fin y al cabo Amazon nos ofrece un interesantísimo libro en el que se nos habla de las “pruebas patogenéticas” de remedios como el teléfono móvil, un imán, cenizas volcánicas, un meteorito y, por supuesto, el tiempo.

provings volume 1

Pero, caramba, son 28 euros nada homeopáticos, y la verdad es que preferiría gastármelos en otra cosa.

A no ser, claro, que algún Colegio de Farmacéuticos quiera subvencionármelo, ya que tan generosos están con estas cosas…

Ahora que tenemos a los homeópatas ocupados ingiriendo Muro de Berlín les diré un secreto: no todo son buenas noticias en este viacrucis homeopático, y es que esta misma semana la Universidad Católica de Murcia ha anunciado su intención de seguir adelante con la programación de un curso de homeopatía.

Es posible que alguna vez, al ver el creciente descrédito de la homeopatía y las críticas hacia su decisión, el presidente de la UCAM haya pensado eso de “aparta de mí este cáliz”, pero como después viene eso de “hágase en mí según tu palabra”, pues eso, se hará según el acuerdo que firmó con el Centro de Enseñanza en Homeopatía Clínica y la multinacional Boiron.

Experto Universitario en Homeopatía Clínica   UCAM Universidad Católica San Antonio de Murcia

Como era de esperar, la Universidad ha seguido recibiendo críticas por su decisión, aunque debo reconocer que una de ellas, la de que se trata simplemente de trincar el dinero que va a soltar Boiron, me parece profundamente injusta: seguro, seguro, seguro que una institución puesta bajo la advocación de San Antonio de Padua, que tanto predicó contra la usura, no se ha dejado llevar por su afición al vil metal, ¿verdad?

De todos modos, es justo y necesario reconocer que también ha habido voces de comprensión y disculpa hacia la deriva homeopática de la UCAM. Así, por ejemplo, hay quien ha recordado el evidente paralelismo entre las preparaciones de Hahnemann y el agua bendita, sin duda muy presente en una Universidad que se apellida Católica. Y también es muy popular en el catolicismo el agua de Lourdes, cuyas propiedades curativas son perfectamente equiparables a las de cualquier producto homeopático. Por último, no hay que olvidar que la afición a los milagros, la exigencia de la fe o la creencia en fenómenos místicos e incomprobables son elementos que sin duda habrán pesado mucho en el acercamiento de la UCAM a la homeopatía.

La combinación definitiva contra los procesos catarrales
La combinación definitiva contra los procesos catarrales | Agua de Lourdes y Oscillococcinum

Pero además de esas y otras manifestaciones del credo quia absurdum existe otro punto de coincidencia entre el catolicismo y la homeopatía.

Y es la hostia.

Quiero decir que es eso, literalmente: la hostia. Es decir, la hostia communionis o communion host, como la llamaba Helios Homoeopathy, el laboratorio homeopático que la ofrecía en “potencias” desde 3CH a 1M. Y digo “ofrecía” porque ha desaparecido de su catálogo, aunque todavía puede contemplarse en capturas de pantalla como esta procedente del blog de Mauricio-José Schwarz, El retorno de los charlatanes:

Communion host

O también en algún listado antiguo de productos, pero en la actualidad ha desaparecido misteriosamente de la oferta del fantasioso fabricante británico.

Por si esto fuera poco, Provings Info, uno de los lugares de referencia para encontrar este tipo de cosas, no proporciona tampoco ninguna información acerca de quién tuvo la ocurrencia de realizar semejante producto o para qué pudiera servir.

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homeopathy Wichmann provings info   Hostia communionis

Por mi parte he intentado recabar la opinión de renombrados expertos en el campo de la homeopatía…

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Pero, ¡ay!, estaba cerrado.

Lo cual me deja con una duda horrible: en función del principio aquel de que “lo similar cura lo similar” podría incluso esperarse que este remedio sirviera contra la fe católica. ¿Se imaginan el desastre? ¿Cómo es posible que toda una Universidad Católica haya cometido semejante error?

En fin, no sé si el presidente de la UCAM tendrá mejor información al respecto, pero por mi parte no me explico cómo, en vista de esto, han dado luz verde al contrato acuerdo homeopático de marras. A no ser que el color verde de la luz lo tomasen de aquí, claro.

Cartel (un poco alternativo) del Día de la Homeopatía

Si miran ustedes el calendario verán que hoy… bueno, no, no lo verán porque no es una celebración oficial sino alternativa (y puede que holística y cuántica), pero el caso es que hoy se celebra nada más y nada menos que el Día Mundial de la Homeopatía, con ocasión del aniversario del nacimiento de Samuel Hahnemann.

Bien pensado, y teniendo en cuenta la que está cayendo, quizá los homeópatas españoles deberían haber aprovechado que la de hoy no ha sido nunca una celebración muy popular en nuestro país y dejarla correr este año, a ver si mientras tanto escampa. Pero no ha sido así, y de hecho el pasado día 6 tuvo lugar una rueda de prensa teóricamente destinada tanto a anunciar los actos de este día (y de esta semana, porque ya puestos se apuntan a la tradición anglosajona de celebrar toda una “Homeopathy Awareness Week”) como a defender la homeopatía.

Y que, como era de esperar, fue un fiasco. De hecho lo fue incluso desde antes de su celebración: con las invitaciones a la rueda de prensa ya enviadas los organizadores tuvieron que cambiar a toda prisa el lugar del evento, ya que en el que habían previsto en un principio (nada menos que el Colegio de Médicos de Madrid) les dijeron que de eso nada, monada, que se buscaran otro sitio y que, por cierto, y ya puestos, el Colegio está estudiando disolver la sección de médicos homeópatas.

Pero este jarro de agua fría no fue el único, porque pocas horas después de la rueda de prensa llegó un segundo chaparrón: la Universidad de Valencia decidía -por fin- dar carpetazo a su lamentable Máster en Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía.

Así las cosas, la rueda de prensa no sirvió mas que para poner en evidencia lo que ya sabíamos: que los homeópatas españoles siguen reclamando para su disciplina una legitimidad que no merece, que siguen presumiendo de tener a su favor unas evidencias científicas que resultan estar más diluidas que una dosis de oscillococcinum, y que además se sienten injustamente oprimidos y acosados.

Lo cual nos da pie a iniciar nuestra particular celebración de este día y esta semana. Semana que conmemoraremos recordando algunos de los remedios más estrafalarios que nos ha proporcionado esta pseudoterapia. Así que hoy traemos para todos ustedes: el Muro de Berlín.

Como recordarán, una de las premisas fundamentales de la homeopatía es que lo similar cura lo similar, de modo que una sustancia algo que cause determinados síntomas en una persona sana curaría los mismos o parecidos síntomas en caso de que esa persona enfermara. Y no me negarán que en cuanto a sensaciones de opresión el Muro de Berlín era el no va más, ¿verdad?

muro

De hecho, si nos fijamos en la lista de síntomas que nos explican aquí podemos comprobar que muchos de ellos cuadran asombrosamente con lo que cuentan los pobres homeópatas españoles acerca de la sensación que les provoca lo que está ocurriendo últimamente:

Olvido y separación es el síntoma generalizado en todos los pacientes. Una insoportable opresión desde el exterior que causa una explosión o una implosión en el paciente; gran desesperación.

Y, en efecto, los pobres se sienten olvidados, separados de su antaño envidiable posición en Colegios Oficiales y Universidades. Y, bueno, yo no llegaría a decir que vayan a explotar (o implosionar), pero desde luego sí que se quejan de una insoportable opresión desde el exterior que les lleva poco menos que a la desesperación.

Opresión (política, familiar, de abuso sexual, religiosa, bulling) y percibirse a sí mismos como víctimas, reprimidos en su creatividad.

Vale, de momento no han llegado a acusar a los críticos de la homeopatía de abusos sexuales, pero prácticamente sí de todo lo demás. Y evidentemente se perciben a sí mismos como víctimas.

Agudos: con una abrumadora oposición. Situaciones en hospitales o juzgados.

Ciertamente se han encontrado con una abrumadora oposición. Y aunque de momento no han comentado nada sobre los hospitales, lo cierto es que sí que han hablado de llevar a sus críticos ante los Tribunales, quizá acusándolos de algún delito de ofensa a los sentimientos homeopáticos. Digo yo.

Y podríamos seguir. Frases como esa de que

Todo se derrumbará; sin esperanzas de recuperación.

O esa otra de

Depresión, sensación de negrura, aislamiento total, soledad, desesperación.

También podrían venir bastante a cuento. Pero, en cualquier caso, creo que captarán ustedes la idea genera, ¿verdad?

Y ahora es cuando algún lector esperará que desvelemos que todo se trata de una broma, una parodia de los remedios homeopáticos, ¿verdad?

Pues no: el Muro de Berlín está a su disposición en los más, ejem, prestigiosos proveedores de productos homeopáticos, como Ainsworths o Helios.

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Y es que no hace falta que nos inventemos las parodias: la homeopatía lo hace amablemente por nosotros.