Con el lío de Cataluña es muy fácil que otras noticias pasen como de puntillas, pero es posible que hayan leído ustedes algo sobre el informe que dedica a la homeopatía nada menos que el European Academies’ Science Advisory Council (EASAC). Un informe que ha sido calificado como “demoledor” no solo por sus conclusiones, que al fin y al cabo son similares a las de cualquier otro organismo científico que haya estudiado esa práctica, sino sobre todo por lo que representa: el EASAC agrupa a las Academias de Ciencias de los países de la Unión Europea, Noruega y Suiza, así como la Academia Europaea y All European Academies (ALLEA), de modo que su toma de posición es la de las Ciencias y las Humanidades en su conjunto.

Portada del informe

Como digo, el EASAC llega a las mismas conclusiones que cualquier otro organismo científico que haya estudiado la homeopatía, de modo que no me extenderé demasiado sobre ellas (aunque sí les recomiendo encarecidamente que lean el informe). Pero sí que me voy a fijar en una de ellas, aprovechando que hoy celebramos el Día Mundial del Farmacéutico. Dice el EASAC (en mi traducción):

La composición de los remedios homeopáticos debe ser indicada en la etiqueta de manera similar a la de otros productos destinados a la salud, es decir, debe haber una correcta, clara y sencilla descripción de los ingredientes y de las cantidades de los mismos presentes en la formulación.

No es un tema nuevo; ya lo comentamos, por ejemplo, aquí. Y aunque aquella entrada tenía un tono jocoso, no dejaba de responder a la misma preocupación (en aquella ocasión expresada por la Comisión Federal de Comercio de EEUU): que el etiquetado de los productos homeopáticos confunde a los consumidores. El EASAC resume este problema (puesto en evidencia por estudios como este) indicando que

Como se resaltó en el informe de la Cámara de los Comunes de Reino Unido (2010), su deficiente etiquetado proporciona a los productos homeopáticos una falsa legitimidad médica. El problema se acentúa porque, aunque las normas sobre etiquetado de la Unión Europea requieren que los productos empaquetados contengan una lista de ingredientes y sus cantidades, para los productos homeopáticos se ha establecido una excepción, de modo que se etiquetan con el nombre científico del material de partida seguido por el grado de dilución. Es improbable que los usuarios entiendan que no hay ingredientes activos, o solo una cantidad minúscula de ellos, en el preparado final (Hansson, 2013).

Estrictamente hablando, la excepción es para los productos autorizados sin indicación terapéutica aprobada (es decir, los mismos que también están exceptuados de la obligación de demostrar que sirvan para algo). Pero en la práctica se está aplicando a todos los productos homeopáticos, que pueden venderse indicando en su etiqueta productos que, si alguna vez estuvieron en el laboratorio, fueron eficaz y minuciosamente eliminados hasta no dejar rastro durante el proceso de elaboración.

Pero es, como bien dice el EASAC, una excepción, una anomalía en el Derecho Comunitario (y por tanto en los nacionales de los Estados miembros). Y una anomalía que debe cesar: no es de recibo que, en un tema tan delicado como la salud, la normativa europea no proteja a los consumidores, sino a los fabricantes.

Así que, en la línea de Farmaciencia, mi propuesta para el Día Mundial del Farmacéutico es la siguiente:

Solicitar que se suprima la excepción recogida en la normativa europea y española, de modo que los productos homeopáticos estén obligados a indicar en su etiquetado y prospecto su composición cuantitativa y cualitativa, indicando únicamente los componentes presentes según analítica.

Caja de "patitococcinum" indicando su composición: solo azúcar

Claro, según analítica en la mayoría de los casos saldrá que contienen solo azúcar, pero bueno, es lo que hay. Al fin y al cabo el hecho de que antes de que empezasen a diluir hubiese allí una maceración de abejas machacadas, cebolla, café, un trozo de muro de Berlín o antimateria es tan indiferente como si preparan el remedio cantando jotas o mirando a La Meca: lo importante es lo que hay finalmente en el producto.

Evidentemente, para los fabricantes sería un palo. Sería difícil, por ejemplo, justificar este auténtico atraco terapéutico…

Anuncio del 2LCL1: treinta cápsulas de azúcar a 84,90 € el envase

…teniendo que reconocer que

se trata de medicamentos homeopáticos en los que puede llegar a presuponerse la no existencia de moléculas del propio material de partida

(Y sí, la frase es una cita; concretamente es lo que el propio fabricante del potingue, Labo’Life, tuvo la desfachatez de alegar cuando le denegaron el permiso para venderlo… a pesar de lo cual sigue vendiéndolo).

Pero si hasta para vender una bolsa de pipas hay que indicar claramente qué hay en el envase, y solo lo que hay en el envase, ¿por qué puñetas hay que consentir que un laboratorio industrial cuente milongas si solo vende agua o azúcar?

La medida se completaría con otra: la prohibición de utilizar en la denominación del producto nombres alusivos a esas sustancias que se fueron quedando por el camino. Si en el envase ya no queda ni rastro de sal, ¿por qué se permite que se bautice como “natrum muriaticum” (sí, pásmense, eso es sal común y corriente)? Si el último rastro de arsénico desapareció hace varias sucusiones (afortunadamente), ¿no debería desaparecer también de la etiqueta? Y en cuanto al “excrementum caninum“… bueno, quizá ahí se podría hacer una excepción.

Remedios homeopáticos bautizados con el nombre (en latín macarrónico) de la sustancia original, a pesar de que ya no queda ni rastro de ella

En cualquier caso, se trataría de una modificación sencilla (apenas afectaría a un par de artículos de la Directiva Europea y los Decretos españoles sobre Autorización) y clarificaría mucho las cosas. Primero para los consumidores, que sabrían realmente lo que les está recomendando su médico o farmacéutico y en qué están tirando su dinero.

Pero también para los farmacéuticos: si a estas alturas alguien aún cree que tiene que vender estos productos porque la ley le obliga… bueno, en primer lugar que se lea esto, pero si aún no lo tiene claro que apoye la propuesta: podrá decir a los consumidores que la homeopatía es solo azúcar sin que lo equívoco de la etiqueta parezca llevarle la contraria.

Y si a los laboratorios homeopáticos no les gusta eso de que les obliguen a ser sinceros, pues nada, que se tomen una ración de su propia medicina. O sea, de agua y azúcar.

Que no se diga que aquí solo tratamos temas serios y preocupantes. Ni mucho menos. En estas fechas de calor en las que lo único que apetece es darse un baño en homeopatía agua fresquita, charlar con los amigos, tomar un refresco o jugar a algún juego, les proponemos justamente eso: el Gran Juego de la Farmacia Homeopática. ¡Que lo disfruten!

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(Pulse sobre la imagen para obtenerla a tamaño completo)

Como sin duda sabrán, el 24 de julio la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana sorprendió a propios y extraños con varias iniciativas para poner coto a las pseudociencias. Una noticia que copó los titulares de la prensa generalista y especializada y que seguirá dando que hablar en los próximos meses, ya que Carmen Montón y su equipo tienen la intención de seguir por este camino.

Las inciativas han causado revuelo y seguirán causándolo, sin duda, pero probablemente la que más ampollas ha levantado ha sido la carta dirigida a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, solicitádole que tramite ante las instituciones de la Unión Europea la derogación de las normas que permiten autorizar como medicamentos a los productos homeopáticos, haciendo también lo propio con las españolas. Carta que, como era de esperar, ha levantado ampollas nada homeopáticas entre los vendedores de agua “dinamizada”.

Lo malo (para los homeópatas) es que el “espíritu curativo” del que hablaba Hahnemann no parece que en esta ocasión haya estado muy atento para echarles una mano. Por ejemplo, en su respuesta a la consellera no tuvieron otra ocurrencia que comparar su actividad con la odontología, lo cual ha provocado la lógica indignación entre los odontólogos, que les han tenido que recordar que lo suyo se basa en la ciencia, no en la magia. Y si con los dientes les ha ido mal, con la vista peor: otra de sus respuestas ha consistido en recordar a la consellera que los productos homeopáticos están regulados por la normativa europea, recordatorio bastante innecesario si tenemos en cuenta que lo que pide la señora Montón es precisamente que se trabaje para la derogación de esas normas.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Alicante, por su parte, también se ha unido a las voces de los homeópatas, asegurando que los farmacéuticos tienen obligación de dispensar los productos y aludiendo otra vez a las normas. Aunque, la verdad, que el Diario Información acompañe la noticia con una fotografía de productos homeopáticos no autorizados desluce bastante la aparente solemnidad de sus declaraciones.

Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.
Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.

Los lectores habituales de este blog estarán ya hasta el séptimo chakra de leer sobre la situación legal de los productos homeopáticos y la más que dudosa obligación de las farmacias a la hora de venderlos, al menos mientras se mantengan en la actual situación de ilegalidad que solo los homeópatas (y no todos) niegan. Y seguro que los que cuenten con mejor memoria también recordarán que la normativa no fue aprobada siguiendo criterios científicos o técnicos, sino simplemente por la presión de los laboratorios homeopáticos. Pero, aun así, ¿tiene España que acatarla realmente? ¿Hasta qué punto? Más aún: ¿qué implica esa dichosa normativa? Quizá sea esta una buena ocasión para intentar responder a esas preguntas; atentos a la próxima entrada.

Sede de la Diputación Provincial de Jaén

Seguro que recuerdan que, hace unos años, causó bastante revuelo que la Diputación de Jaén destinase fondos propios (y europeos) a la construcción de un “Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez”. Y no era para menos: con las graves carencias en infraestructuras de la comarca de Sierra Mágina y la provincia en general, gastar semejante cantidad de dinero en promover un “misterio” tan cutre como ese era un verdadero escándalo.

Pero bueno, eso era hace unos años. Ahora…

Ahora, la Diputación ha aprovechado los Cursos de Verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense para contarnos que (agárrense a algo) está realizando (y pagando, claro) un estudio grafológico para saber el estado anímico de Miguel Hernández (véase la actualización al final del post).

Captura del anuncio de  la noticia en la web de los cursos

Hay que reconocer que el anuncio no es muy afortunado, porque parece que esté hablando de su estado anímico actual, en cuyo caso lo más procedente habría sido recurrir al espiritismo. Aunque, en el fondo, da igual: la grafología es exactamente igual de efectiva a la hora de determinar estados de ánimo, o sea, nada. Y tenemos una pista en el propio anuncio que ha realizado el director del Instituto de Estudios Giennenses:

Este estudio grafológico, explicó Contreras, se encuentra en una primera fase que acaba de iniciarse aunque las primeras investigaciones ya han detectado que Miguel Hernández “nunca padeció abatimiento ni depresión” durante su etapa carcelaria, “pero si padeció un cansancio” progresivo que fue intensificándose a medida que pasaba el tiempo.

Vamos, que el “estudio” (con perdón) ha descubierto lo mismo que cualquiera que lea una biografía del poeta oriolano. Que es, por otra parte, lo que suele ocurrir con la grafología: sus aciertos son espectaculares a la hora de contarnos datos ya conocidos, pero si no es así sus fracasos son… bueno, también espectaculares.

Firma de Miguel Hernández. Su estudio grafológico muestra que hubiese considerado a los grafólogos como unos charlatanes.
Firma de Miguel Hernández. Las líneas rectas de las mayúsculas, el trazado ascendente de la firma, el énfasis en la forma redonda de la “a” y la terminación apresurada del apellido nos indican que él también habría considerado que la grafología es una engañifa.

En fin, que, como decíamos, han pasado unos cuantos años desde la noticia del derroche de dinero público para “los caras de Bélmez”, pero por lo visto las cosas siguen más o menos igual: Jaén es la provincia andaluza que menos inversión pública recibe, pero para estas chorradas por lo visto sí que hay fondos.

Así nos va.

Actualización: Según indica en los comentarios el propio Director del Instituto de Estudios Giennenses, la Diputación no está pagando la realización de dicho estudio. De hecho, la web de los Cursos de Verano ha suprimido la nota original (que en el momento de escribir esto aún puede verse en el caché de Google) en la que se afirmaba (cito literalmente) que

El estado anímico que el poeta Miguel Hernández tenía en cada momento de su vida podrá conocerse gracias a una trabajo grafológico que ha iniciado la Diputación de Jaén, según anunció esta semana el director del Instituto de Estudios Giennenses (IEG), Salvador Contreras, durante los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial.

sustituyéndola por otra en la que ahora se dice que

La digitalización del legado de Miguel Hernández por parte de la Diputación de Jaén, a través de su Instituto de Estudios Giennenses (IEG), abre nuevas posibilidades de investigación sobre la figura y la obra de este poeta universal, como el análisis de su correspondencia, la publicación de inéditos o la realización de estudios grafológicos sobre sus manuscritos que permitan conocer el estado anímico del poeta, entre otras, tal y como ha señalado el gerente del IEG, Salvador Contreras, en su intervención en los cursos de verano que organiza la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en San Lorenzo del Escorial.

Me alegra saber que no se está derrochando dinero público en semejante pérdida de tiempo, aunque sigue pareciéndome muy triste que desde una institución con el bien ganado prestigio del Instituto de Estudios Giennenses parezca que se esté dando validez a una técnica que científicamente está sobradamente desmentida y refutada. Y también que el malentendido se haya propagado hasta el punto de que medios como El Mundo, ABC, Información, etc., etc., hayan atribuido y sigan atribuyendo a la Diputación la iniciativa del “estudio”. Una pena.

Reparación de ordenadores y curación de enfermedades por imposición de manos. Sorprendentemente, uno de los dos existe.
Una de las muchas genialidades de Mi Clon Malvado

A veces los escépticos intentamos recalcar que una pseudociencia es inútil con comparaciones como la que pueden ver ahí arriba. ¿De verdad creen que un ordenador se puede reparar “canalizando energía universal”? ¿Probarían eso del “pensamiento positivo” intentando levitar desde un segundo piso? ¿Se subirían en un avión construido no conforme a la malvada ciencia occidental, sino a la milenaria sabiduría de los tejedores de alfombras voladoras?

Y, por supuesto, ¿A que nunca has visto un taller de reparación de automóviles homeopático, eh?

Pues… ¡jaque mate, detractores!

Taller mecánico "El Homeopático". Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Google Street View. Localización.

(Con un saludo a Bob nacho).

Hace pocas semanas, mi vecino y amigo JM Mulet presentó su último libro, Transgénicos sin miedo (del cual ya les adelanto que es tan bueno como parece) y lógicamente se han multiplicado sus apariciones públicas y sus entrevistas en diversos medios. Y, con ellas, alguna de las polémicas que siempre le rodean, que sabrán que JM no tiene pelos en la lengua.

Una de ellas es su enfrentamiento con las actitudes disparatadas, irracionales y a veces hasta criminales que mantienen algunas de las mal llamadas organizaciones “ecologistas”. No es algo nuevo, como sabe cualquiera que conozca su trayectoria en la divulgación científica, pero la aparición del libro la ha puesto de nuevo de actualidad gracias a titulares tan jugosos como este de La Vanguardia: “Tenemos activismo terrorista antitransgénicos pagado por el estado“.

“Tenemos activismo terrorista antitransgénicos pagado por el estado”

En concreto, lo que dice Mulet respecto a esta cuestión es que:

En Argentina tuve que suspender una charla porque un grupo de activistas ecologistas empezaron a pegar al público. La semana pasada pasó lo mismo en Chile. En España hemos tenido 20 o 30 ataques a campos experimentales. Los científicos tenemos miedo.

Este año se ha recibido una carta bomba en la sede de Monsanto en Italia y el año pasado hubo otra a un científico de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Lo más indignante es que hay grupos como Ecologistas en Acción que reivindican algunos de estos atentados y reciben fondos públicos. Tenemos activismo terrorista pagado por el estado.

Bueno, pues hoy hemos conocido un comunicado en el que Ecologistas en Acción responde a las acusaciones de JM Mulet.

Lo cual es cierto. Vamos, que responder sí que han respondido. Lo que no está tan claro es que hayan respondido muy bien.

Vamos por partes.

Para empezar, la organización de marras manifiesta su cabreo porque, según dicen,

el Sr. Mulet nos acusa de “activismo terrorista antitransgénicos”, afirmación que ya había realizado en otras ocasiones, aunque nunca de forma tan virulenta. A lo largo del artículo parece realizar acusaciones ambiguas relacionadas con la destrucción de campos, ataques a su persona en Chile y Argentina, cartas bomba y amenazas a científicos. Esta afirmación puede ser considerada un delito de calumnia, por lo que Ecologistas en Acción va a estudiar las acciones legales pertinentes.

Porque, claro, ellos son inocentes de toda inocencia, y pasan a justificarlo de la siguiente manera:

Es conocida la postura de Ecologistas en Acción, como tantas otras organizaciones ecologistas de todo el mundo, en contra de la utilización de organismos transgénicos en agricultura. En los últimos veinte años la actuación ecologista respecto a este tema ha girado en torno a las campañas de concienciación de la población, las labores de presión política, la denuncia de irregularidades legales, la realización de acciones de calle y, en ocasiones, la acción directa sobre campos de cultivo experimentales. En la mayoría de casos este tipo de acciones se limitan a acudir al lugar para denunciar la situación y realizar algún tipo de acción simbólica, como colgar carteles o leer un manifiesto.

A veces, sin embargo, la protesta se materializa en la “siega” del campo: las plantas transgénicas experimentales cultivadas a campo abierto se siegan con guadañas para evitar que se crucen con otras plantas cultivadas o silvestres (nuestro país no ha tenido muchos ejemplos de este tipo de acciones, pero quien tenga curiosidad puede buscar los vídeos e imágenes de los “Faucheurs volontaires” franceses). Entendemos que las/os investigadoras/es que han trabajado en desarrollar esas plantas puedan sentir frustración al ver “segado” el fruto de su trabajo, de la misma manera que comprendemos que un empleado de banca pueda sentirse incómodo cuando se realiza un “escrache” en su sucursal.

Bueno, la comparación no es la más afortunada del mundo. Lo similar a un “escrache” serían más bien esas acciones de protesta de las que se habla en el primer párrafo, pero que lleguen unos vándalos y destruyan tu lugar de trabajo no parece muy pacífico, y lo normal es quien lo contemple se sienta algo más que “incómodo”.

Pacíficos activistas haciendo sentirse incómodos a los investigadores del arroz dorado.
Pacíficos activistas haciendo sentirse incómodos a los investigadores del arroz dorado. | Destrucción de un campo experimental de arroz dorado en Filipinas

Pero bueno, al fin y al cabo lo único que hacen es cargarse las plantas; como dicen ellos,

Nunca jamás en el Estado español han tenido que lamentarse daños humanos derivados de una acción de este tipo.

Algo que recalcan mucho. Según ellos,

La supuesta vinculación de Ecologistas en Acción con el “ecoterrorismo”, según Mulet, se debe al apoyo en una nota de prensa del año 2010 a una acción convocada por otro colectivo, durante la que se sabotearon dos campos experimentales en Girona

Una acción que por lo visto estuvo justificadísima, porque resulta que

según sus promotores, no disponían de los permisos adecuados para el cultivo a campo abierto.

Lo cual me parece una genialidad. De hecho lo voy a aprovechar: mi vecino está haciendo unas obras que me molestan, así que voy a decir (yo, por mi cara bonita y sin molestarme en comprobarlo) que no tiene licencia de obras y así tendré derecho a derribarle la casa, ¿verdad?

Pero a lo que íbamos: que la salvajada en cuestión no solamente estaba justificada, sino que fue pacífica y benévola, ya que

Durante esta acción no existió ningún tipo de confrontación violenta ni daños personales de ninguna clase.

Con lo cual ya nos podemos quedar más tranquilos.

Y, a todo esto, ¿qué finalidad tienen estas benéficas actividades? Bueno, ya hemos leído antes que ellos están

en contra de la utilización de organismos transgénicos en agricultura.

También dicen que

Las personas activistas ven justificada la acción ante la amenaza que supone el cultivo a campo abierto de una variedad capaz de propagarse y provocar daños en el entorno, como ha sucedido, por ejemplo, en el caso de la Agrostis experimental tolerante a glifosato que aún sigue fuera de control en el Estado de Oregón. O a otros cultivos como, por ejemplo, la contaminación genética de cultivos ecológicos, que en el Estado español no puede denunciarse por no existir una legislación al respecto.

Y claro, la manera de evitar esos y otros muchos males es ponerse a arrasar campos. Pero no los de cultivo, no: los experimentales. Arrasando campos de cultivo lo único que conseguirían es que los agricultores se les pusiesen en contra (más aún). En cambio, destruyendo los campos experimentales es posible que consigan acongojar a las empresas, los científicos y los técnicos lo suficiente como para que tiren la toalla, y también sirven para intentar forzar a las instituciones públicas para que legislen como ellos quieren (aunque a veces ya lo hayan hecho sin que los ecologistas, por lo visto, se hayan dado cuenta).

Y no debemos olvidar un apunte más: llevar a la gente hasta los campos, comprar desbrozadoras y máquinas de segar (o cerillas), hacer pancartas… todo eso cuesta pasta. Por no hablar de las dietas, salarios y demás remuneraciones de los directivos de las asociaciones, que no van a trabajar gratis, ¡faltaría más!

¿Y los disfraces de descontaminación biológica, creen ustedes que los regalan?
¿Y los disfraces de descontaminación biológica, creen ustedes que los regalan? | Miembros de Greenpeace destruyendo un campo experimental, esta vez de berenjenas resistentes a insectos.

Y claro, no la van a poner ellos de su bolsillo:

Sin embargo, como es habitual en las organizaciones sin ánimo de lucro de todo el mundo, la labor de estas personas también se complementa con labores remuneradas, sufragadas con fondos que provienen tanto de las cuotas y de nuestra editorial como de subvenciones procedentes de distintos organismos y entidades.

Bien, hasta aquí el comunicado. Ahora vamos a ver otro documento distinto, la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, también conocida como Código Penal.

Hasta hace apenas dos años nuestra legislación no tenía una definición clara de “terrorismo”, así que había que ir tirando con interpretaciones judiciales o doctrinales. Pero en el año 2015 se produjo una interesante reforma que afectó, entre otros, al artículo 573, que ahora dice lo siguiente:

Artículo 573

1. Se considerarán delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, de atentado y tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones o explosivos, previstos en el presente Código, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte colectivo o de mercancías, cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades:

1.ª Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo.

2.ª Alterar gravemente la paz pública.

3.ª Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional.

4.ª Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella.

2. Se considerarán igualmente delitos de terrorismo los delitos informáticos tipificados en los artículos 197 bis y 197 ter y 264 a 264 quater cuando los hechos se cometan con alguna de las finalidades a las que se refiere el apartado anterior.

3. Asimismo, tendrán la consideración de delitos de terrorismo el resto de los delitos tipificados en este Capítulo.

Lo de relacionar la comisión de delitos contra el patrimonio con la finalidad de obligar al Estado a que modifique su política y sus leyes respecto a los transgénicos y aterrorizar a los investigadores con lo que Ecologistas en Acción cuenta en su comunicado se lo dejo a ustedes como ejercicio. Ligerito, ¿eh?, que tampoco hay que pasarse.

En fin, que sí, que Ecologistas en Acción ha contestado a las acusaciones de JM Mulet. Con la confesión como mínimo de una cosa: que son tontos.

Actualización: Sergio Pomares ha encontrado esta noticia de hoy mismo en la que Ecologistas en Acción suelta una cantidad notable de disparates sobre el cultivo de los transgénicos. Pero lo más curioso es que, no contentos con señalar la existencia de un campo experimental en una finca propiedad del Gobierno de Navarra, la asociación exige

la revocación de esta autorización y declarar a Navarra Zona Libre de Transgénicos, así como que se haga pública la lista de lugares donde se han cultivado y se cultivan, con fines comerciales o de experimentación estos OMG.

Lo de revocar una licencia legalmente concedida será difícil, y lo de declarar a una Comunidad Autónoma “Zona Libre de Transgénicos” es una completa estupidez, como ya comentamos en su día. Pero lo de exigir que se haga pública la lista de lugares “donde se han cultivado y se cultivan, con fines comerciales o de experimentación estos OMG“, visto lo que la propia Ecologistas en Acción ha reconocido en su comunicado, es como para preocuparse, ¿no?

Los efectos de los grupos antivacunas están, desgraciadamente, muy claros, pero no tanto las causas que hacen que muchos padres pongan en peligro a sus hijos (y a los de los demás). Quizá no sea tanto la incultura como el olvido de esas enfermedades que ya no vemos gracias, precisamente, a las vacunas. Y también influyen, por supuesto, factores tan frívolos como las modas o la irresponsabilidad de algunos famosos.

Pero, en cualquier caso, lo que sí parece evidente es que la propaganda juega un papel fundamental, y por eso resulta tan importante que desde los organismos públicos se intente contrarrestar.

O, al menos, que no se colabore con esa propaganda.

Y si alguna vez se cae en ese error, que no se reincida.

Que es, justamente, lo que parece que va a pasar en Yecla. Hace cerca de un año el Ayuntamiento yeclano cedió una instalación pública para la celebración de un acto de propaganda antivacunas. La reacción de Marcos Ortuño, alcalde de la localidad, ante las protestas fue bastante lamentable, responsabilizando a las entidades que organizaron el acto pero olvidándose de la responsabilidad, mucho más grave, de quien lo albergaba:

Marcos Ortuño Soto en Twitter 2. Contenidos de esas conferencias de las que en su caso habrán de responder los representantes de esas asociaciones fjberfer AytoYecla

Pero en el tuit siguiente pareció reconocer la responsabilidad municipal, aunque fuera mínimamente, asegurando que

Marcos Ortuño Soto en Twitter 3. Además la persona encargada de reservar los espacios tiene indicaciones de estar más vigilante al respecto fjberfer AytoYecla

Eso fue en mayo de 2016. Pero desde entonces se ve que la persona encargada de reservar los espacios ha dejado de estar vigilante, o que ha tomado al alcalde por tonto y no le ha hecho caso, o, en fin, cualquier otra circunstancia que pueden ustedes imaginarse. Porque miren el acto que se pretende celebrar en las instalaciones municipales:

C7loOvoVMAEH0Al

Y no me digan que el alc… bueno, que la persona encargada de reservar los espacios no lo tenía fácil: se trata del mismo libro del que se habló el año pasado, y una sencilla búsqueda en el directorio de la Organización Médica Colegial muestra que el conferenciante, si alguna vez fue médico, ya no lo es, lo cual debería haber levantado aún más sospechas, ¿no?

En fin, que a la vista de que ni esas instrucciones del alcalde, ni algo tan simple como la sensatez, ni tan siquiera el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, son suficientes para que el Ayuntamiento de Yecla deje de alentar a los antivacunas, la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, la Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad (REDUNE) y ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico han remitido al alcalde esta carta abierta que por supuesto yo también suscribo, y que les invito a difundir:

D. Marcos Ortuño Soto. Alcalde de Yecla.

Yecla, 24 de marzo de 2017.

Estimado señor alcalde:

En nombre de las entidades y asociaciones que firmamos esta carta queremos expresarle nuestra gran preocupación ante el anuncio de un acto de propaganda antivacunas que se celebrará en el Edificio Bioclimático hoy, 24 de marzo.

Si la difusión de terapias pseudocientíficas siempre es rechazable, en el caso de los movimientos antivacunas lo es aún más. Gracias a las vacunas se han salvado millones de vidas en todo el mundo, y enfermedades tan terribles como la viruela o la poliomielitis han sido erradicadas o están a punto de serlo. Pero el éxito de las campañas de vacunación ha sido tan rotundo que nuestra sociedad occidental está empezando a olvidar las consecuencias de esas dolencias, y grupos e individuos sin escrúpulos aprovechan esa especie de amnesia colectiva para introducir dudas sobre la eficacia o la seguridad de las vacunas.

Y quienes pagan las consecuencias de esas dudas son los más débiles. Si unos padres, convencidos por esos movimientos antivacunas, deciden dejar de vacunar a sus hijos, son esos niños quienes quedan expuestos a la enfermedad. Y si un porcentaje pequeño pero significativo de familias deja de vacunar a sus hijos la inmunidad de grupo también se resiente, poniendo en peligro a las personas que no han podido vacunarse (bebés, enfermos inmunodeprimidos, etc.).

Los movimientos antivacunas son los responsables de diversos rebrotes epidémicos en Europa y EE. UU., en algunos casos con víctimas mortales. Y fueron esos mismos movimientos, no lo olvidemos, los que convencieron a los padres de un niño de Olot para que no lo vacunasen contra la difteria, con las trágicas consecuencias que todos conocemos.

Es difícil entender que estos grupos reciban apoyo por parte de asociaciones y entidades privadas, pero que lo haga un ayuntamiento resulta sencillamente incomprensible: los organismos públicos tienen la obligación ética, moral y hasta jurídica (art. 43 de nuestra Constitución) de proteger la salud de los ciudadanos, obligación que evidentemente se incumple al ceder un espacio para que se propague este tipo de propaganda.

Es un acto que no puede estar amparado en la libertad de expresión. En primer lugar porque el derecho a la libre expresión de ideas y opiniones amparado por la Constitución tiene como contrapartida el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz, algo que evidentemente incumplen las falsedades que difunden estos grupos. Pero, además, porque el derecho a la libre expresión no incluye el derecho a que los organismos públicos cedan sus locales para ello. De hecho, ni el Reglamento de Participación Ciudadana ni las restantes normas municipales establecen que el Ayuntamiento tenga que ceder sus locales a cualquier asociación que la pida, ni siquiera a las inscritas en el Registro de Entidades Declaradas de Interés Municipal, y mucho menos para un acto con este contenido.

Estamos seguros de que usted comparte con nosotros la preocupación por la salud de sus conciudadanos, y de hecho hace un año, con motivo de la celebración de un acto similar al que ahora se ha convocado, afirmó por Twitter que «la persona encargada de ceder los espacios tiene indicaciones de estar más vigilante al respecto». Sea por negligencia o sea por mala fe, esa vigilancia ha fallado, pero aún está usted a tiempo de poner un poco de racionalidad en este asunto y de evitar que su Ayuntamiento coopere con este peligroso evento. Por la salud y la seguridad de todos los yeclanos, impida que ese acto se celebre en dependencias municipales.

Atentamente,

  • Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, inscrita en el Registro de Asociaciones de la Región de Murcia con el número 12.040;
  • Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior con el número 608.238;
  • Círculo Escéptico, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior con el número 585.449;
  • Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad (RedUNE), inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 172.247; y
  • Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC), inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior con el número 71.144.

Actualización a las 19 horas: Según han comunicado primero el alcalde mediante twitter, y luego el Ayuntamiento en su página de Facebook, el Ayuntamiento no cederá el local para la celebración del acto.

Según el comunicado,

Atendiendo el requerimiento urgente de informe del Sr. Alcalde, la Inspectora Municipal de Sanidad ha podido comprobar que la “charla coloquio sobre Salud Natural” se publicita en realidad en las redes sociales y otros medios de comunicación local, con el título concreto de “Vacunas ¿son realmente necesarias?”, a cargo del Dr. Enrique Costa Vercher, tema que evidentemente no coincide con el que se reflejó en la solicitud.

Lo cual es cierto en parte: la solicitud de la sala hablaba de una “charla-coloquio sobre salud natural“, sí, pero también indicaba que sería “a cargo del Dr. Enric Costa“, cuya actitud contraria a la vacunación no es precisamente un misterio. De hecho el comunicado sigue diciendo que

Se fundamenta esta decisión en que en la pregunta del cartel publicitario, así como en las publicaciones realizadas por el ponente, se pone en duda el uso y la efectividad de las vacunas recomendadas por el Ministerio de Sanidad, ya que el ponente ha manifestado públicamente que “el concepto de salud y enfermedad en el que se apoyan para mostrar que las vacunas no tienen sentido biológico, y por tanto no pueden aportar ningún beneficio a la salud, ni evitar enfermedades, ni erradicarlas, ni reducir la mortalidad ni aumentar la esperanza de vida”, afirmación ésta que carece de fundamento científico y que es contraria a las recomendaciones de la OMS, que promociona el uso de vacunas para proteger contra las enfermedades a personas de todas las edades.

Por último, resulta interesante que el Ayuntamiento se remita, además de al artículo 43 de la Constitución, al artículo 3.d de la Ley General de Salud Pública (aunque en el comunicado la identifique erróneamente como Ley General de Sanidad).

En fin, en cualquier caso creo que debemos alegrarnos de que el Ayuntamiento de Yecla haya adoptado esta decisión, y esperar que en lo sucesivo no sea preciso recordarles sus obligaciones o explicarles lo que pasa en su propia casa.

Esta claro: los grandes poderes fácticos se han confabulado contra todo lo alternativo. Seguro que recuerdan que hace unas semanas el grupo parlamentario de Ciudadanos presentó ante el Congreso una Proposición no de Ley que, con la excusa de la mejora de la protección de los pacientes afectados por la pseudociencia, escondía en realidad un despiadado ataque a todos los mercachifles de pseudoterapias peligrosas, ¿verdad?. Bueno, pues hoy hemos sabido que Compromís no solo ha presentado una moción contra otro sector de lo alternativo, sino que lo ha calificado como estafa. Lean, lean:

Compromís pide en el Senado que se erradique a los trileros tipificando su actividad como estafa Alicanteplaza

Se trata, como pueden ver, de una violenta agresión a uno de los sectores más representativos de la Economía Alternativa. Que fíjense si es Alternativa que también es

  • Natural, puesto que en la Naturaleza lo normal es también que el más espabilado abuse del más pardillo.
  • Complementaria, dado que sus profesionales suelen acompañar su práctica con otras similares (receptación, pequeños hurtos…).
  • Holística, ya que no deja ni uno solo de los bolsillos del cliente por explorar.
  • Y Cuántica, puesto que la bolita está y no está a la vez.
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También podríamos decir que la práctica del trile es Sinérgica: puede aprovechar los vasitos utilizados para otras, ejem, actividades del ramo, simplemente dándoles la vuelta. | Los vasitos para el trile pueden usarse para preparar diluciones homeopáticas

Ante esta intolerable moción, el presidente de la asociación profesional de trileros (AGUA) ha hecho pública la siguiente nota:

La propuesta anunciada por Compromís va en contra de la libertad que tiene el individuo de malgastar su dinero de la forma que libremente escoja. Además, denominar “estafa” al trile es tener un total desconocimiento en esta materia. Se están considerando todos los timos de la misma forma, sin comprobar o nombrar aquellos que sí que tienen un rigor económico, aunque no lo quieran ver ciertos colectivos malvados.

La moción ignora la gran demanda social que existe hacia estas prácticas: más de uno de cada tres españoles reconoce haber jugado alguna vez al trile, y en España más de diez mil profesionales lo practican diariamente, lo que supone una pasta en impuestos puesto que (como resulta sobradamente sabido) todos los trileros pagan religiosamente el IVA, el IRPF y la Tasa Municipal por ocupación de la vía pública.

Ciudadanos contribuyendo al despegue económico de nuestro país (foto por FaceMePLS, licencia Creative Commons).
Ciudadanos contribuyendo al despegue económico de nuestro país (foto por FaceMePLS, licencia Creative Commons). | Jugando al trile

Y ustedes quieren acabar con eso, pero no solo con esto, quieren acabar con los profesionales que sustentan a su familia con dicha actividad del todo lícita y efectiva.

Si esto no está regulado es porque ni ustedes ni nadie se atreve a regular nuestra actividad, nuestra forma de vida, nuestra pasión…

Siempre es más fácil prohibir que regular, y veo que Compromís va por el camino fácil, por el camino de quitarse fácilmente de en medio a cientos, miles, incluso me atrevo a decir millones de personas que hacen uso de la Economía Alternativa en su día a día.

Están a tiempo, nunca es tarde, den un paso al frente y pongámonos a regular la Economía Alternativa para la seguridad del ciudadano que hace uso de ellas.

La carta también indicaba que el senador de Compromís debía callarse porque está gordo, pero he suprimido ese párrafo porque se trata de otro Mulet.

Bueno, supongo que se habrán dado cuenta enseguida de que la carta no es real, pero me ha parecido que la noticia de la iniciativa de Compromís (que sí es auténtica) venía muy bien para ilustrar algunas de las reacciones de las asociaciones de profesionales de eso que llaman “terapias naturales” ante la Proposición No de Ley de Ciudadanos de la que hablábamos al principio. De hecho, si rebuscan ustedes un poco verán algún escrito y alguna carta de protesta con párrafos cuyo parecido con los que he puesto aquí no es pura coincidencia.

Y es que en el fondo estamos en lo mismo: al igual que el ficticio presidente de la asociación de trileros, los vendedores de terapias de fantasía aseguran que sus prácticas sí que tienen rigor científico.

Pseudoterapias variadas
Rigurosísimas todas, ¿verdad? | Aquelarre de pseudoterapias.

O, bueno, algunas.

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¿Cuáles? Pues no sé. Pero tranquilos, que ya las están buscando.

Manuel F. Herrador en Twitter La Asoc. de Profs. y Autónomos de Terapias Naturales aptncofenat busca estudios científicos. https t.co efP0qqNQ5K BUENA SUERTE XDDDDD https t.co ramtGyn1iA

Sobre la demanda social pasaremos de puntillas: a estas alturas no hará falta explicar que eso de la popularidad, además de ser un argumento falaz, es una tontería como un piano. Que mucha gente utilice algo solo significa eso, que mucha gente lo utiliza, pero no nos dice si ese algo es bueno o malo, útil o inútil, una terapia de verdad o una engañifa. Y como prueba me remito a los trileros: si siguen existiendo es, evidentemente, porque también hay gente que pica en sus trampas.

Y sobre la regulación… bueno, ¿recuerdan ahí arriba, cuando veíamos que ellos aseguraban que sus prácticas contaban con evidencias científicas y resulta que no? Pues aquí ocurre lo contrario: dicen que se trata de una actividad no regulada, pero sí que lo está. Lo que pasa es, sencillamente, que no está regulada como a ellos les gustaría, entre otras cosas porque la legislación vigente exige que quien ejerza actividades dirigidas a la promoción y mantenimiento de la salud, a la prevención de las enfermedades y al diagnóstico, tratamiento, terapéutica y rehabilitación de los pacientes haya obtenido la correspondiente titulación sanitaria. Titulación oficial, no de fantasía. Y resulta que la inmensa mayoría de quienes ejercen las pseudoterapias tienen títulos tan sospechosos como los tratamientos que ofrecen, si es que tienen alguno. Y sí, es cierto que el hecho de que una persona tenga un título sanitario de los de verdad no siempre implica que sus tratamientos tengan base científica, pero en principio es menos arriesgado que confiar la salud a alguien formado en energías inexistentes, meridianos imaginarios o diluciones inverosímiles, ¿no les parece?

En fin, que como ven el símil con los trileros (tramposos, con clientela a la que desplumar y también descontentos con la regulación actual de su actividad) no iba tan desencaminado. Pero el paralelismo mayor no está en las cartas y artículos de los vendedores de pseudoterapias, sino en su oposición a la Proposición no de Ley. Si se fijan, la propuesta de Ciudadanos solicita que los profesionales sanitarios informen de las prácticas pseudocientíficas que puedan ser perjudiciales para la salud de sus pacientes.

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Y, según estas asociaciones, sus prácticas no son pseudocientíficas y sus profesionales no ponen en peligro a nadie. Así que, ¿por qué demonios se oponen a la propuesta?

O, dicho de otro modo, “¿dónde está la bolita?”

Una de las pseudoterapias que más se están extendiendo últimamente es el reiki, esa práctica “milenaria” que inventó un monje japonés allá por los años 1920, y que se está abriendo paso incluso como tratamiento “complementario” en la sanidad pública, quizá porque es tan obvio que no sirve para nada que también parece evidente que no va a hacer nada malo. Por otra parte, eso de que haya por ahí una supuesta energía vital se ajusta tan bien a la disparatada “perturbación del campo energético” que hasta hace poco reconocía la NANDA que es inevitable que la idea de manipularla haya atraído a numerosos profesionales de la enfermería, más deseosos de guiarse por cuentos de hadas que por la realidad.

Ejemplo de manipulación de la energía vital.
Ejemplo de manipulación de la energía vital. | Son Goku lanzando un ataque “Onda Vital”.

Pero no crean que esta situación es nueva: si retrocedemos un par de décadas, lo que estaba de moda (por parecidas razones) no era el reiki, sino el “toque terapéutico”, una pseudoterapia prácticamente indistinguible. Al igual que el reiki, el toque terapéutico estipula que existe un “campo energético” en los seres vivos que puede ser manipulado y modificado.

Y que, por tanto, puede ser percibido.

Eso es lo que llamó la atención, allá por 1996, de una niña llamada Emily Rosa. Emily, que entonces tenía nueve años, diseñó un sencillo experimento para comprobar si esto era cierto. Los voluntarios (que aseguraban ser capaces de percibir ese “campo energético”) se colocaban frente a una mesa, con los brazos extendidos y las manos hacia arriba, separadas unos 30 cm; una pantalla construida con cartón y una toalla ocultaba esa zona de su vista. A continuación Emily lanzaba una moneda al aire para seleccionar una de las manos del voluntario, y le acercaba su propia mano derecha. Los voluntarios debían detectar el “campo energético” de Emily y así determinar a cuál de sus manos había acercado Emily la suya. Cada voluntario realizaba diez de estas pruebas.

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De este modo se realizaron dos series, entre 1996 y 1997, con un total de 21 voluntarios (19 mujeres y dos hombres) que realizaron un total de 280 intentos (ya que siete de los voluntarios repitieron).

Con unos resultados… bueno, más bien discretos: a pesar de que todos los voluntarios practicaban el toque terapéutico y aseguraban ser capaces de detectar el dichoso campo, lo cierto es que ni siquiera llegaron al 50% de aciertos.

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Tabla y análisis estadístico de los resultados. Esta imagen y la anterior han sido obtenidas del artículo de JAMA al que se hace referencia en la entrada. | Tabla y análisis estadístico de los resultados.

De este modo Emily Rosa consiguió dos cosas: desbaratar definitivamente las creencias sobre “campos energéticos” y también convertirse en la persona más joven que ha firmado jamás un artículo científico, ya que sus resultados fueron publicados en el número del 1 de abril de 1998 nada menos que en Journal of American Medical Association (JAMA). El artículo, firmado por la propia Emily junto con su madre Linda, Larry Sarner y Stephen Barrett lleva por título A Close Look at Therapeutic Touch.

Emily Rosa realizando su experimento. Imagen tomada de este vídeo.
Emily Rosa realizando su experimento. Imagen tomada de este vídeo.

Y si a Emily le sirvió para dos cosas, a mí también. Por un lado me permite recordar una premisa básica que a menudo se olvida en la investigación sobre pseudociencias: antes de dedicar recursos y esfuerzos a comprobar si una técnica “funciona” sería conveniente comprobar algo tan sencillo como su plausibilidad. Si antes de embarcarse en un caro ensayo clínico sobre el reiki que al final ofrecerá los mismos resultados dudosos de siempre, los experimentadores dedicaran un ratito a comprobar si los practicantes de esa pseudoterapia son de verdad capaces de detectar esa energía que dicen manejar, los investigadores y los enfermos se ahorrarían esa pérdida de tiempo y los responsables de los centros se ahorrarían la pérdida de recursos económicos y de prestigio científico. Y para ello bastaría con aplicar el mismo método y el mismo sentido común que demostró aquella niña de nueve años.

Y, por otro lado, me permite recordar que hoy es 11 de febrero, que celebramos el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, y que no tendríamos que hacerlo: nuestra sociedad no puede permitirse el lujo de que el talento y la inteligencia de la mitad de los seres humanos se pierda en las trabas que aún encuentran las mujeres para dedicarse a actividades científicas, técnicas o divulgativas. Es un derroche.

Pero, sobre todo, es una injusticia.