La "Primera Orden" de Star Wars. La Tercera Orden es más cutre y con mucha menos gente, pero también se basa en una Fuerza imaginaria
La “Primera Orden” de Star Wars. La Tercera Orden es más cutre y con mucha menos gente, pero también se basa en una Fuerza imaginaria

Si están ustedes atentos a la actualidad sanitaria seguramente habrán visto la penitencia pascual que nos quiere imponer el Ministerio de Sanidad: nada menos que un nuevo intento de regulación de los productos homeopáticos.

La noticia en "Diario Médico"
La noticia en “Diario Médico”

Los lectores de este blog estarán… bueno, estarán hartos de leer sobre homeopatía, pero creo que la noticia merece que intentemos explicar de qué va la cosa, ¿no les parece? Pues vamos allá.

Como seguro que sabrán a estas alturas, la Directiva Europea sobre medicamentos considera como tales a los productos homeopáticos. Cortesía de su lobby. Y no lo digo yo; lo decía sin ir más lejos Fernando García Alonso, que participó en su redacción:

La eficacia de los medicamentos la medimos por una herramienta científica que es el ensayo clínico. Eso se lo pedimos a todos los medicamentos, excepto a los medicamentos homeopáticos. (…)

Le contaré una anécdota. Cuando estábamos discutiendo en Bruselas la nueva directiva, nosotros mismos nos dábamos cuenta de que estábamos haciendo algo en contra de nuestros principios. Los representantes de los países nórdicos, que son los más puristas, se plantaron y dijeron que ellos no podían aceptar una directiva que aceptaba atribuir la condición de medicamentos a productos cuya eficacia clínica no está demostrada científicamente. Por contra, los países que tienen una industria próspera en este terreno los defendían fervientemente. ¿Cuál es la conclusión? Que privan [sic] las razones económicas. Aunque, como todos tenemos nuestra alma, acordamos que estos medicamentos llevarán una leyenda que diga: “La eficacia de este medicamento no se ha demostrado mediante metodos científicos”. Me parece que con la fórmula no se engaña a nadie.

Puede que mi tocayo tuviera razón y la fórmula no engañase a nadie, pero lamentablemente no prosperó: solamente se les exige que pongan “Sin indicación terapéutica aprobada”. Por lo demás, efectivamente, la normativa permite autorizarlos incluso sin que demuestren eficacia, e incluso no obliga a los fabricantes a establecer un sitema de farmacovigilancia. Vamos, que los trata justo justo como si fueran chuches sin efecto alguno.

Pero bueno, vamos al grano. En 1994 se dictó un Real Decreto (el 2208/1994) incorporando esa normativa europea. El Decreto establecía las modalidades y plazos para que los fabricantes pudieran obtener la autorización de sus productos, y también incluía la posibilidad de que, quienes ya tuviesen placebos en el mercado, los siguiesen vendiendo provisionalmente mientras se tramitaba la autorización definitiva.

Lo que pasa es que esa autorización definitiva nunca llegó. Los laboratorios no querían cumplir las condiciones, el Ministerio se vio desbordado con tantas solicitudes… Sea como sea, no se dictó ninguna autorización.

Según el Real Decreto, cito textualmente,

Transcurrido el correspondiente plazo máximo para resolver el procedimiento sin que haya recaído resolución expresa, se entenderá desestimada la solicitud.

Y claro, si se desestimaba la solicitud de autorización definitiva, la provisional quedaba sin efecto (¿o se les ocurre algún caso de autorización provisional que siga vigente si se deniega la definitiva? No, ¿verdad?). Pero el Ministerio, por la razón que sea, no ordenó la retirada del mercado de los productos. Supongo que no querría enfrentarse con la industria. Y seguro que también pensaron que, total, son placebos. ¿Para qué molestarse en controlarlos?

¿El primer paso hacia una reconversión del negocio, o involuntaria muestra de sinceridad por parte de un laboratorio homeopático?
Aunque parezca mentira, la normativa trata a estos “medicamentos” como si fueran 100% azúcar | “Gránulos 100% sacarosa”

El caso es que pasaron los años y apareció una nueva Ley y, sobre todo, un nuevo Real Decreto, el 1345/2007.

Las normas del RD 1345/2007 respecto a los homeopáticos son prácticamente idénticas a las del RD 2208/1994 (que quedó derogado); el único cambio es que no establece ninguna autorización provisional, pero hace como si la de 1994 estuviera vigente, mediante la Disposición Transitoria Sexta.

Que es francamente curiosa: en ningún momento menciona esas autorizaciones provisionales, pero dice que los productos que se acogieron a la Disposición Transitoria Segunda del RD 2208/1994 (la de las autorizaciones provisionales) deben adaptarse a este nuevo Decreto, para lo cual debe aprobarse una Orden Ministerial regulando la comunicación que deben hacer los fabricantes. Si en el plazo de tres meses no la hacen, deberán retirar sus productos del mercado.

El alcance de la norma es discutible. La industria, obviamente, considera que de alguna manera reconoce las autorizaciones provisionales de 1994. Otras interpretaciones recuerdan que una autorización provisional expirada no puede “resucitar”, y menos sin que la norma lo diga expresamente, así que como mucho es una forma de dar preferencia a aquellos productos en el proceso de legalización. Pero bueno, sea como sea, se necesita una Orden Ministerial.

Algo que el Ministerio ha intentado sacar adelante en 2008, en 2013 y ahora.

En 2008 se topó con la industria, que incluso montó una campaña de recogida de firmas mediante una web denominada “Homeopatía Sí“. Hoy en día la web ha sido reconvertida a una especie de plataforma en la que los creyentes en la homeopatía dicen que les gusta mucho y tal, pero en 2008 tenía este aspecto:

Antigua web contra el borrador de Orden Ministerial regulador de la homeopatía
Antigua web contra el borrador de Orden Ministerial regulador de la homeopatía

Como pueden ver, los promotores de la recogida de firmas decían que

El Ministerio de Sanidad y Consumo quiere publicar una Orden Ministerial claramente negativa para la homeopatía, ya que en ella se demandan unas tasas desorbitadas para los medicamentos homeopáticos, se niega la posibilidad de incorporar innovaciones farmacéuticas y, en definitiva, no se tiene en cuenta la especificidad de estos medicamentos.

Aunque en realidad de esas tres razones la única verdadera era la primera, la de las tasas: como puede comprobarse consultando el borrador de Orden o incluso las alegaciones de la industria (documentos ambos que aún siguen “colgados” de la web), la Orden ni entraba en lo de las innovaciones farmacéuticas (recordemos que se refería exclusivamente a los productos que se acogieron a la autorización de 1994 y que, por tanto, estaban en el mercado ya entonces) ni entraba en su especificidad (que suponemos consiste en el hecho de ser simples placebos): lo único que de verdad les picaba era tener que pagar las tasas. Y es que, según el borrador, se debía

abonar la tasa (…) teniendo en cuenta que cada dilución y cada forma farmacéutica representa un medicamento diferente.

El párrafo de la Orden que levantaba sarpullidos a la industria. Lo que no sé es cómo no se les ocurrió diluirlo y venderlo como remedio para el prurito y el escozor
El párrafo de la Orden que levantaba sarpullidos a la industria. Lo que no sé es cómo no se les ocurrió diluirlo y venderlo como remedio para el prurito y el escozor

En fin, que la industria se salió con la suya, el borrador volvió a su cajón, y allí se quedó.

De hecho, a la industria le salió tan bien la jugada que el que apareció en 2013 (y que aún está en la web del Ministerio) incluía una sustancial rebaja en las tasas. El nuevo borrador decía que

Todas las diluciones de un medicamento homeopático formarán parte de la misma autorización de comercialización, considerándose como diferentes formatos de un mismo medicamento.

Las rebajas de 2013: en vez de una tasa por dilución solo tenían que pagar una por el conjunto de todas ellas.
Las rebajas de 2013: en vez de una tasa por dilución solo tenían que pagar una por el conjunto de todas ellas.

De modo que los fabricantes ya no tendrían que pagar una tasa por sus nadas a 10CH, otra por lo mismo a 30CH, otra por lo mismo a 50CH, etc., sino una sola por todo el bloque.

Pero las rebajas no acababan aquí. Como los productos no tenían autorización ninguna, no estaban pagando tasas. En buena lógica deberían haberles exigido el pago de las correspondientes a todos esos años en los que habían estado vendiendo sus productos por todo el morro, ¿verdad?

Pues no. Solo se les exigía la tasa del año en curso, y además la de renovación, bastante más económica que la de autorización:

Las comunicaciones de adecuación objeto de regulación por esta orden deberán ir acompañadas del documento acreditativo del pago de la tasa anual simple de comercialización de un medicamento homeopático…

Y seguimos con el rebajón...
Y seguimos con el rebajón…

Quizá les extrañe que se perdone de ese modo el pago de tasas, pero no se hagan ilusiones: no es que el Estado tenga un arrebato de generosidad.

Se trata lisa y llanamente de una bajada de pantalones.

La Memoria que acompañaba al borrador de Orden reconocía que las rebajas se debían a las peticiones de la industria. Con dos... narices, o lo que sea.
La Memoria que acompañaba al borrador de Orden reconocía que las rebajas se debían a las peticiones de la industria. Con dos… narices, o lo que sea.

Claro, como se pueden imaginar, el borrador fue acogido por la industria con los brazos abiertos (y los bolsillos cerrados).

Pero no contaban con que se hiciera público. Se trataba de una chuche difícil de tragar (y perdonen el mal chiste), y llegaron protestas desde diversos sectores, que incluyeron hasta “sobredosis” homeopáticas de las que, desgraciadamente (para los homeópatas), los participantes salimos ilesos.

En realidad esta fotografía pertenece a otro "placebocidio", el de 2011, que tuvo lugar en diversos lugares de todo el mundo. El de la foto se llevó a cabo en Zaragoza, donde contamos con la entusiasta colaboración del mismísimo Hahnemann
En realidad esta fotografía pertenece a otro “placebocidio”, el de 2011, que tuvo lugar en diversos lugares de todo el mundo, Antártida incluida. El de la foto se llevó a cabo en Zaragoza, donde contamos con la entusiasta colaboración del mismísimo Hahnemann

En fin, que el proyecto también volvió a su cajón.

El nuevo borrador es aún confidencial, pero como decíamos ya ha trascendido a la prensa especializada (aquí tienen otro ejemplo). Es parecido al de 2013, limitándose a regular la comunicación previa.

Y sí, mantiene las rebajas. Según el borrador,

Los titulares de los medicamentos homeopáticos podrán incluir en una única comunicación todas las diluciones de un mismo medicamento homeopático.

Comunicación que debe ir acompañada del pago de la tasa. El texto no es tan claro como en el caso de 2013, pero cabe suponer que si solo se exige una tasa por comunicación y en esta pueden agruparse todas las diluciones, evidentemente se pretende cobrar una sola tasa para todo el conjunto de diluciones.

Tasa que, por cierto, es

la tasa establecida en los epígrafes 4.12 o 4.13, según corresponda, del artículo 123 del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio.

Y que, como pueden comprobar consultando la norma, es sustancialmente más económica que la que correspondería a la obtención de autorización.

Cuadro de tasas establecido en la Ley. Por un producto sin indicación terapéutica, como pueden ver, se tendría que abonar entre ** y ** € (epígrafes **); en su lugar se cobrarán 90€ (epígrafe)
Cuadro de tasas establecido en la Ley. Por un producto sin indicación terapéutica, como pueden ver, se tendría que abonar entre 569.69 y 932.32 € (epígrafes 4.1, 4.2 o 4.3 ); en su lugar se cobrarán 90,90 € (epígrafe 4.12). Eso es una rebaja y lo demás son tonterías, ¿eh?

La norma, además, habla de una sola anualidad: nada de cobrar esas tasas anuales que la industria viene ahorrándose desde hace décadas.

En definitiva, que con algunos detalles de diferencia estamos en las mismas que en 2013.

Ante lo cual digo yo que también habrá que hacer algo, como hicimos en 2013. ¿No les parece?

La decisión municipal ha librado a los niños pamplonicas de este terrible destino
La decisión municipal ha librado a los niños pamplonicas de este terrible destino | Niños transformados en zombis por comer transgénicos

Supongo que a estas alturas ya sabrán que el Ayuntamiento de Pamplona ha declarado a la ciudad “libre de transgénicos”, una medida, como bien dice el “Ecologista transgénico“, muy indicativa de

la profunda incultura científica del país y de nuestros políticos, más preocupados en medidas de cara a la galería y sin ningún efecto, que en medidas que realmente afectan a su municipio.

Y es que, en efecto, una declaración de este tipo no tiene ningún efecto legal, ya que ni entra dentro de las competencias municipales ni (afortunadamente) es posible llevarla a cabo.

Un tomate con genes. La declaración de Pamplona como municipio "libre de transgénicos" permitirá salvar a millones de fetos humanos, sembrados cada año para cultivar este tipo de tomate
Un tomate con genes. La declaración de Pamplona como municipio “libre de transgénicos” permitirá salvar a millones de fetos humanos, sembrados cada año para cultivar este tipo de tomate | Supuesto (pero falso) tomate transgénico

Pero esto no implica que la decisión sea totalmente inútil. De hecho, en nuestras manos está en convertirla en un auténtico servicio a la sociedad, para lo cual me permito rescatar y actualizar una vieja idea que ya planteé en 2010 a propósito de estas bobadas. Lean, lean:

Todo el mundo sabe lo que son los transgénicos: esas cosas que, si uno hace caso a los apocalípticos ecologistas, son auténticas invenciones del mismísimo Mefistófeles con las que por lo visto nos vamos a cargar el mundo mundial y parte del extranjero. Bueno, eso salvo que en vez de propaganda prefiramos buscar información (de la de verdad) para saber realmente de qué va la cosa.

Los transgénicos nos han traído realidades tan prometedoras como el arroz dorado (aunque para otros, por supuesto bien comidos y, a juzgar por el contenido del artículo, posiblemente mejor bebidos, sea también algo salido de las calderas de Pedro Botero), la verdadera contribución al cuidado del entorno de este tipo de organismos, o incluso sus múltiples usos, muchos de ellos poco conocidos o incluso insospechados. Por ejemplo; seguro que conocen esto:

Bueno, yo tampoco, pero esto seguro que sí:

Lo que no se conoce tanto es que ambos billetes (y los de denominaciones intermedias) se elaboran con algodón en buena medida de origen transgénico.

Bien. El caso es que hace ya unos años iba yo dándole vueltas a esto, y también a la moda de que municipios, provincias y hasta Comunidades Autónomas completas se declaren “zonas libres de transgénicos”. Pueden ver de qué va eso, por ejemplo, en esta web de Ecologistas en Acción, organización que ya en otras ocasiones nos ha demostrado su rigor y fiabilidad. Por no hablar de su comprometidísimo pacifismo, claro.

Y entonces es cuando se me ha ocurrido la idea, que con gusto someto a su consideración.

Supongamos que montamos una ONG, pongamos “Magufos sin Fronteras”, que enfocase su labor humanitaria en un doble sentido. Por un lado, para que esos municipios, provincias y Comunidades puedan mantenerse realmente “libres de transgénicos” nos ofreceríamos a recoger gratuitamente todos los billetes presentes en la zona. Hasta podríamos empezar con alguna de esas vistosas ceremonias que tanto gustan a las autoridades de toda orientación, en la que simbólicamente nos hicieran entrega del contenido de sus carteras para dar ejemplo a la ciudadanía.

Y luego destinaríamos ese dinero (que por supuesto sería un buen pico) a ayudar a los más desfavorecidos. Pero a los más, más desfavorecidos de verdad. Por ejemplo, cada vez que se produce una desgracia muchas organizaciones acuden en ayuda de los afectados, pero poca gente sabe que entre ellas se encuentran cosas como Homeópatas sin fronteras, Acupuntores sin fronteras y otra larga serie de entidades del mismo pelaje, que culminan nada menos que con la Iglesia de la Cienciología.

Así que nosotros financiaríamos a otras organizaciones humanitarias (pero de las auténticas) para que se ocupasen de que los así tratados recibieran a continuación medicamentos y tratamientos médicos, pero de los verdad.

Con lo cual, además, cumpliríamos un noble objetivo más: la distribución de riqueza, desde los más ricos y tontos hasta los más pobres que, encima, son chuleados por los vendedores de terapias de pacotilla.

¿A que es una buena idea?

Actualización: Un grupo de científicos navarros ha hecho público este comunicado, que merece la pena leer y difundir.

Sobrecito de azúcar sin dinamizar
Sobrecito de azúcar sin dinamizar

Y no lo hace nada bien:

Hace unos días nos enterábamos de que el Colegio de Médicos de Murcia había cedido una de sus salas a la celebración de unas jornadas sobre homeopatía.
Tras el revuelo en los medios de comunicación y redes sociales, y habernos posicionado en contra de las mismas, el Colegio decidió cancelar esa cesión. Algo que aplaudimos desde la ADCMurcia.
Fue entonces cuando la Asamblea Nacional de Homeopatía decidió escribir un comunicado defendiendo esta psicoterapia e insistiendo en su validez científica.
No podemos quedarnos de brazos cruzados y por eso hemos pedido a nuestro socio Fernando Frías (experto en desmontar este tipo de falacias) que lo aclarase en un post y este es el resultado:

Actualización a 19-02-18: Me alegra mucho decir que, mediante un comunicado hecho público esta misma tarde, el Colegio de Médicos reitera su postura frente a las pseudociencias y anuncia que no cederá sus instalaciones para la celebración del acto.

Uno de los fenómenos más satisfactorios que hemos podido ver en los casi siete años que tiene ya este blog es cómo los Colegios Oficiales de Médicos se han ido alejando de las pseudociencias. A diferencia de quienes las venden o de algunos otros que parecen creer todo tipo de disparates (y con alguna bochornosa excepción), los Colegios de Médicos han ido diluyendo sus cursos de homeopatía, eliminando sus vocalías y secciones “alternativas” y hasta posicionándose activamente contra la charlatanería pseudomédica y creando un observatorio para facilitar su denuncia.

Pero el cambio de postura no ha sido fácil: la complacencia con la que los Colegios contemplaban durante muchos años este tipo de prácticas ha hecho que algunos Colegios tengan que lidiar con herencias difíciles. Y ese parece ser el caso del Colegio de Médicos de Murcia, en cuyas instalaciones se ha anunciado la celebración de la llamada III Jornada de homeopatía científica y clínica de la Región de Murcia.

Programa de la jornada
Programa de la jornada

Bonito, ¿verdad? de hecho llama mucho la atención ese dibujito tan mono que hay al pie de la página

Pie de página de la convocatoria de la jornada

Me pregunto de dónde lo habrán sacado…

Elementos gráficos de Boiron, exactamente iguales que los de la carta

En cualquier caso, como pueden ver el acto realmente no está organizado por el Colegio, sino por la “Sociedad Murciana de Homeopatía”, una asociación que se presenta en su página web como

una de las sociedades científicas del Colegio Oficial de Médicos de Murcia.

Captura de la web de la Sociedad Murciana de Homeopatía

Aunque en la web del Colegio no aparezca… ahora. De hecho, como dice La Verdad en su por otra parte estupenda cobertura de la noticia,

El Colegio subraya que «se posiciona en contra de las pseudociencias» y recuerda que «se disolvió la Comisión de Acreditación en Homeopatía y se han retirado los datos de la Sociedad de Homeopatía de la sección de sociedades médicas de la web». Esto último se hizo el jueves, después de que ‘La Verdad’ preguntase por esta cuestión.

Y lo cierto es que la última versión de la web colegial guardada en ArchiveOrg sí que la incluye en su listado de sociedades científicas, en una fecha tan reciente como el pasado dos de febrero.

Quitar la mención a la asociación ha sido fácil, pero lo que no parece tener tan claro el Colegio es cómo quitarse de encima el resto de la herencia. Según el mismo artículo de La Verdad,

Fuentes del Colegio aseguran que no pueden negarse a acoger las jornadas de la Sociedad Murciana de Homeopatía porque se trata de una entidad que cumple con la legislación. «El Colegio carece de capacidad jurídica para proceder a la disolución» de la Sociedad, que sigue manteniendo su sede social en la institución colegial.

Lo cual es cierto… en parte. De hecho, en una parte muy pequeñita, la de que el Colegio carece de capacidad jurídica para proceder a la disolución de la asociación. Por lo demás, ni el Colegio tiene por qué ceder sus instalaciones ni a esa gente ni a nadie, ni tiene tampoco por qué seguir albergando la sede de una asociación de cuyos planteamientos, por suerte para los murcianos, ya se ha alejado.

Esperemos que el Colegio recapacite, que haga caso de las peticiones que le van llegando, que termine de cerrar sus puertas a la pseudociencia y que denuncie cualquier tipo de acuerdo que pudiera tener con esta sociedad. Si una herencia es “tóxica” hay que renunciar a ella, y más cuando el peligro no es solo para el Colegio, sino, sobre todo, para los enfermos murcianos, que pueden creer que sus médicos siguen apoyando esta pseudoterapia.

P.S.: Y, por una vez, vamos a ofrecerles dos alternativas.

– En Murcia no hay que montar una jornada para estudiar algo que en realidad es solo agua: si quieren disfrutar de un verdadero estudio científico del agua visiten el Museo de la Ciencia y el Agua, que merece mucho la pena.

– Y si, a pesar de todo, lo que quieren es oír hablar de homeopatía, vénganse el mismo día 23 al Clan Cabaret de Alicante 😉

Cartel de la charla "Diluyendo la homeopatía", en Clan Cabaret

Esta vez la entrada no es mía, sino de Emilio Molina. Verán, resulta que el Colegio de Enfermería de Barcelona (que como saben visita de vez en cuando esta lista) ha tenido la ocurrencia de organizar su quinta “Semana Natural“. Ya sabrán ustedes que, en este contexto, cuando algo se denomina “natural” lo que quiere decir es que es un invento artificial de alguna imaginación calenturienta, y en ese sentido el Colegio no defrauda: su programa está lleno de principio a fin de “terapias” basadas en la fantasía y las creencias mágicas. Tanto, que a primera vista da la impresión de que refutarlas todas es una tarea larga y pesada.

Dibujito anunciador de la "Semana Natural". Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas para indicarnos que el contenido de la "Semana" es una sucesión de disparates  con pretensiones terapéuticas.
Dibujito anunciador de la “Semana Natural”. Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas que permiten adivinar que el contenido de la “Semana” es una sucesión de disparates con pretensiones terapéuticas.

Pero no. Emilio se ha encargado de hacerlo en tan solo nueve tuits, nueve, que con mucho gusto transformo en entrada. Disfrútenlos:

Les ahorro las charlas:

Hipertensión y Reiki: el reiki son energías imaginarias, no sirven para nada. El placebo relaja y seguro que encuentras opciones donde no te intentan engañar.

Terapia regresiva: la mejor forma de implantarte recuerdos inexistentes y distorsionar memorias

Fitoterapia práctica y accesible: ¿sabes cómo cuantificar y dosificar los principios activos interesantes de lo que tienes entre manos? ¿Cómo eliminar aquellos que no te interesan o son tóxicos? ¿Sus interacciones con lo tu tratamiento real? Pues no lo toques.

La consulta de enfermería naturista: de la falacia naturalista a la vuelta a remedios peores o directamente falsos, asumiendo además que la enfermería en sí no es holística o personalizada.

Herramientas de estudio de la homeopatía, discusión científica y casos prácticos: necesitas un vaso y una biblia de tapas de cuero. La discusión científica es rápida: no funciona.

Proceso de preparación de la guía de evidencia científica. A tenor del resto del evento, espero que sea para pedir ayuda y formación específica para que no se la cuelen tan fácil.

Hablamos con médicos y médicas que trabajan diferente: y probablemente se están saltando el 26.2 de su deontología. Diferente no significa mejor.

TERP: bailar está bien, es una actividad relajante y divertida. No hace falta revestirlo de terapia.

Arteterapia: Vaya, qué coincidencia.

Cromoterapia: más vale repasar esto.

NANDA, NIC, NOC: a ver cuándo se hace limpieza, por favor.

Terapia larval: Pasen por aquí.

Reflexoterapia: ¿En serio? Adjunto la gráfica científicamente comprobada. Los masajes en los pies molan, no hace falta inventar cosas.

Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.
Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.

Aromaterapia científica: poner “científico” al lado de una pseudociencia no lo convierte en científico.

Y ya está. Madre mía, qué miedo en conjunto que esta gente sea la que tenga en sus manos a pacientes en el día a día. Como diría el chiste de Eugenio, ¿qué no hay alguien más? Por favor, , si no se ponen serios luego a los afectados los jueces les llamarán idiotas.

Ya ven, no hace falta añadir ni una palabra más. O quizá sí: como recuerda Candela Atienza, quizá sea esta una buena ocasión para que el Departamento de Salud de la Generalitat actúe preventivamente.

Y, ya de paso, que estrenen esa flamante comisión de expertos. Que ya ven que no tienen que irse muy lejos para encontrar pseudoterapias.

Cuenta Redacción Médica que en el examen de acceso a Farmacéuticos Internos Residentes que tuvo lugar el otro día se coló la homeopatía. La publicación (que por cierto sigue una línea abiertamente crítica con esa terapia pseudocientífica) dice que

La cuestión 212 rezaba del siguiente modo: “Los medicamentos homeopáticos: 1. No están autorizados en España. 2. No están descrito en los farmacopeas de los países de la Unión Europea. 3. Pueden financiarse por fondos estatales afectos a sanidad. 4. En España tienen la consideración de medicamentos especiales“.

Y termina diciendo que el próximo 13 de febrero, cuando el Ministerio publique las plantillas, se conocerá la respuesta correcta.

Lo cual es un problema, porque resulta que hay dos respuestas correctas.

Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española
Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española.

Vamos con la fácil, la que sin duda aparecerá en las plantillas ministeriales: según la legislación europea, recogida en España en la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, los productos homeopáticos tienen, en efecto, la consideración de medicamentos especiales. Sí, ya sé que “medicamento homeopático” es un oxímoron, pero la política hace extraños compañeros de cama. Como contaba en su día Fernando García Alonso, antiguo Director de la Agencia de Medicamentos y participante en la elaboración de la norma europea,

Nosotros establecemos un criterio de máximo rigor para todos los medicamentos. La eficacia de los medicamentos la medimos por una herramienta científica que es el ensayo clínico. Eso se lo pedimos a todos los medicamentos, excepto a los medicamentos homeopáticos.

(…)

Le contaré una anécdota. Cuando estábamos discutiendo en Bruselas la nueva directiva, nosotros mismos nos dábamos cuenta de que estábamos haciendo algo en contra de nuestros principios. Los representantes de los países nórdicos, que son los más puristas, se plantaron y dijeron que ellos no podían aceptar una directiva que aceptaba atribuir la condición de medicamentos a productos cuya eficacia clínica no está demostrada científicamente. Por contra, los países que tienen una industria próspera en este terreno los defendían fervientemente. ¿Cuál es la conclusión? Que privan las razones económicas.

De modo que la respuesta 4 es correcta, vale. Pero la 1 también lo es: los medicamentos homeopáticos no están autorizados en España.

Como en este blog hemos tratado esta cuestión tantas veces como para aburrir a una oveja de cartulina, me voy a limitar a invitarles a buscar en el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS. Pueden buscar por nombre del producto, principio activo (¡no vale poner azúcar mágica!), número de autorización… o (en el buscador avanzado) nombre del laboratorio. Da igual: como mucho conseguirán dar con los doce productos autorizados en 2012, pero su autorizaciones han ido siendo revocadas a petición del fabricante (que por lo visto no quería hacer el primo pagando unas tasas que no paga ninguno de sus colegas). Así que ahora queda un número perfectamente homeopático de productos homeopáticos autorizados en España: cero patatero.

Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están
Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están | Resultados del CIMA para “Lycopodium”

Así que ya saben: si conocen a alguien que haya marcado como correcta la respuesta 1 y no se la han admitido como correcta, díganle que reclame. A ver si va a resultar que los productos homeopáticos sí que producen un efecto: jorobar la nota de un examen 😉

Fotografía de un grupo de niños trabajadores de un taller, c. 1895

Una de las intenciones de Charles Dickens al escribir su magistral Oliver Twist era la de denunciar la situación de muchos niños huérfanos que eran utilizados como mano de obra prácticamente esclava, a cambio de un triste alojamiento y una comida que casi se asemejaba a aquel chiste de Dickens sobre la homeopatía.

¿Cómo? ¿Que no conocen el chiste? Dickens lo contaba en The Mudfog Papers, una serie de informes humorísticos de una imaginaria sociedad científica. En uno de aquellos informes se hablaba de un tal Profesor Muff, que usaba “el sistema de las dosis infinitesimales”, y tras comentar sus increíbles logros terapéuticos decía que

Un miembro [de la sociedad científica] pidió que se le informara si sería posible administrar, por ejemplo, la vigésima parte de un grano de pan y queso a todos los mendigos adultos, y la cuadragésima parte a los niños, con el mismo efecto satisfactorio que su asignación actual. “El profesor Muff estaba dispuesto a arriesgar su reputación profesional sobre la perfecta adecuación de esa cantidad de alimentos para el sustento de la vida humana; en los talleres, la adición de la decimoquinta parte de un grano de puding dos veces por semana la convertiría en una dieta energética”.

Chistes aparte, como decíamos la intención de Dickens era denunciar una práctica que sigue siendo una lacra en muchos lugares del mundo. Incluso en Europa siguió presente hasta épocas relativamente recientes.

Pero ahora vamos a hablar de otros huérfanos, y de otros explotadores. Los huérfanos en sentido figurado, los explotadores, ¡ay!, en un sentido muy real.

Uno de los principales problemas a la hora de encontrar un tratamiento para las enfermedades raras es que, precisamente por su baja prevalencia, es muy difícil que a las empresas les resulte rentable desarrollarlo. La investigación de nuevos medicamentos supone un gasto considerable para los laboratorios (para los de verdad; los de fantasía no tienen ese problema): a los costos del desarrollo de las nuevas moléculas y los ensayos farmacológicos, preclínicos, clínicos, etc., hay que añadir el hecho de que la mayoría de esas líneas de investigación no llegan a ningún lado, y hay que recuperar esos gastos de alguna manera. Y aunque no faltan los intentos de hacer trampa, la forma más sencilla de recuperar esa cuantiosa inversión es dedicarse a los tratamientos que previsiblemente tendrán una gran demanda y olvidarse de los que van destinados a un número más reducido de pacientes.

Para intentar paliar este problema se ha creado la figura del “medicamento huérfano”.

De acuerdo con la legislación europea, una empresa o un particular puede solicitar la declaración de un medicamento como “huérfano” si el producto cumple dos condiciones:

  • Que no resulte rentable, bien porque sirva solo para tratar enfermedades raras (es decir, que afecten a menos de 5 personas de cada 10.000, que es la definición oficial europea), bien porque se estime que su comercialización no cubrirá los gastos de desarrollo, y
  • Que no exista otro tratamiento alternativo, o al menos que el medicamento huérfano ayude al tratamiento.

La declaración permite que el patrocinador del producto sea considerado como titular de la patente del medicamento, permitiéndole acceder a una serie de ventajas e incentivos económicos para su investigación y desarrollo. En caso de que este desarrollo sea exitoso, el patrocinador podrá también solicitar a su nombre la autorización de comercialización del producto.

El procedimiento tiene muchas ventajas: gracias a estos incentivos resulta rentable investigar en tratamientos para enfermedades raras o en el uso terapéutico de sustancias baratas y/o no patentables (o, en el caso de la normativa norteamericana, patentadas para otros usos), así que no es raro que haya literalmente cientos de declaraciones de orfandad. Pero ojo, que eso no garantiza que los productos vayan a funcionar o las investigaciones vayan a resultar exitosas; de hecho buena parte de ellas acaban en nada.

Y algunas acaban como los huérfanos de los que hablábamos: explotadas de la forma más vil.

Grabado de Oliver Twist

El 19 de junio de 2013 la Agencia Europea del Medicamento otorgó el estatus de “medicamento huérfano” al clorito de sodio. Se trata de una declaración que, como hemos visto, no implica una autorización de comercialización, sino de investigación. Y, en este caso, como tratamiento para una enfermedad muy concreta: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Lo cual, por cierto, resulta un tanto extraño: el uso de este producto como tratamiento para la ELA se popularizó más entre los enfermos que entre los investigadores, y con resultados francamente malos. Sin embargo, la empresa patrocinadora del producto (la británica Shore Limited, recientemente sustituida por la alemana FGK Representative Services GmbH por aquello del brexit) debió haber presentado algún tipo de estudio preliminar para obtener la declaración.

Y no mucho más, porque la ficha de la Agencia no refleja ningún otro documento aparte del sumario de la declaración (pdf). Vamos, que no parece que la investigación esté avanzando demasiado.

Pero volvamos atrás, concretamente al producto declarado “huérfano”. El clorito de sodio es una lejía muy utilizada como blanqueador industrial… y como Bálsamo de Fierabrás por diversos mercachifles pseudoterapéuticos, que suelen comercializarlo como “MMS”. En Naukas ya hemos hablado alguna vez del producto (aquí y aquí); aquí tienen un artículo bastante completito, y aquí la alerta de la AEMPS declarándolo medicamento prohibido.

No, esto no es un medicamento, sino una lejía de uso industrial. Y quien se lo venda como medicamento no es un terapeuta, es un estafador peligroso.
No, esto no es un medicamento, sino una lejía de uso industrial. Y quien se lo venda como medicamento no es un terapeuta, es un estafador peligroso. | Bidones de clorito de sodio

Declaración que, por supuesto, no ha servido absolutamente de nada. Una simple búsqueda por Google muestra decenas de establecimientos que venden el producto (a pesar de la “ocupación y preocupación” de nuestra ministra ante estas cosas), mientras los tribunales, recordando una vez más que el Derecho Penal no ampara a incautos, absuelven a los charlatanes que lo prescriben y comercializan.

Y que presentan la declaración como “medicamento huérfano” para investigarlo como posible tratamiento para el ELA como si fuese una aprobación de comercialización para curar todo lo que se les pase por su calenturienta imaginación.

Así que, aprovechando que la lejía ha vuelto a pasar por la tele (esta vez para denunciar su venta), vamos a recordarlo una vez más: por mucho un Doctor en Biofísica, un empresario predicador de las bondades de los productos que vende o un timador que dice hablar en nombre de Jesús intenten “explotar” su “orfandad”, el clorito de sodio o MMS es una lejía de uso industrial, no ha sido autorizado como medicamento y su uso puede ser extremadamente peligroso.

Jim Humble, promotor del supuesto uso terapéutico del clorito de sodio, explicando su utilización para "tratar" el cáncer.
Jim Humble, promotor del supuesto uso terapéutico del clorito de sodio, explicando su utilización para “tratar” el cáncer.

No deje que le vendan cuentos. No sea que, al final, los que se queden huérfanos sean los hijos de quienes se sometan a los “tratamientos” de esa gente.

Hace unos días, con motivo de la celebración de esa reunión de curanderos autodenominada “Congreso un mundo sin cáncer – lo que tu médico no te está contando”, José Cervera y José A. Pérez Ledo coincidían en señalar a nuestra desmemoria colectiva como responsable de que a estas alturas esos y otros timos sanitarios sigan teniendo éxito. Decía @mimesacojea que

Tu médico no te cuenta que, a principios del siglo XX, ya estarías casi seguro bajo tierra. Que probablemente habrías muerto en el parto o un poco después, en la infancia. Que te habría llevado la viruela o la rubeola o la polio o el sarampión, enfermedades todas ellas erradicadas o muy controladas gracias a las vacunas.

Y @retiario hablaba de lo fácil que es desconfiar de la medicina

cuando ni tú ni nadie que conozcas ha sufrido ninguna grave infección; cuando ni en tu familia ni en ninguna de alrededor has visto morir a un niño pequeño, o padecer a un anciano por falta de cuidados médicos. Cuando olvidamos lo que ocurría en tiempos anteriores a la cloración del agua y la existencia de cloacas, la seguridad alimentaria, la medicina y las vacunaciones es sencillo preguntarse para qué sirven, desconfiar de sus efectos o rechazar su efectividad.

Cuando se vive muy bien lo complicado es recordar lo que ocurría en los malos tiempos, antes de que una compleja y tupida red de seguridad higiénica y preventiva mantuviese a raya a los enemigos que llevan millones de años matando humanos. Vivimos demasiado bien, y eso tiene sus efectos paradójicos, y los seguirá teniendo en el futuro.

Un charlatán vendiendo aceite de serpiente. No consta si participó como ponente en el "congreso".
Un charlatán vendiendo aceite de serpiente. No consta si participó como ponente en el “congreso”.

Es cierto, y de hecho yo también lo he comentado en alguna ocasión. Pero, bien pensado, tampoco hay que remontarse a tanto tiempo atrás: la amnesia social también puede llegar a hacernos olvidar cosas que ocurrieron hace pocos años o incluso meses.

Por ejemplo; hace algún tiempo podíamos encontrar “médicos homeópatas” (perdón por el oxímoron) que, cuando les preguntaban si la homeopatía podía sustituir a las vacunas, contestaban así:

P.- ¿La homeopatía puede sustituir las vacunas?

R.- Sí, y de hecho ya se está haciendo con diferentes métodos. Hay un médico australiano, Isaac Golden, que utiliza un calendario de vacunaciones similar al calendario tradicional y que administra los remedios preparados con la sustancia de la enfermedad, pero diluida mediante el método homeopático. Este sistema no es mucho más diluido y no lleva aditivos como el aluminio o el mercurio. El efecto neurotóxico del aluminio y del mercurio es una de las principales diferencias entre las vacunas y las vacunas homeopáticas. La homeopatía puede sustituir las vacunas, pero para demostrarlo hacen falta investigaciones a mayor escala que las que se han hecho hasta la fecha. Los gobiernos también deberían estar interesados en dar la oportunidad a este estudio que, por otra parte, choca con los intereses de las empresas farmacéuticas.

Pero claro, eso ocurría en 2011, antes de que un niño no vacunado de Olot enfermase de difteria y acabase falleciendo. Curiosamente (o no) a partir de ese momento lo que decían era más o menos esto:

P.- El caso de Olot ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de las vacunaciones. ¿Qué opciones hay? ¿Qué opciones propone la homeopatía?

R.- En primer lugar, un grupo de médicos proponemos una mejora en el calendario vacunal. Como médico internista también empleo la homeopatía para mejorar la prevención de las enfermedades. No recomendamos la no vacunación en absoluto.

P.- ¿Los homeópatas?

R.- Casos excepcionalmente aislados, pero lo considero una irresponsabilidad (…)

No voy a hacer especulaciones sobre los motivos de que en 2011 el Dr. Manuel Mateu dijera lo primero (fuente) y que en 2015 el Dr., ejem, Manuel Mateu dijera lo segundo (fuente original en catalán; la traducción es mía). Vale, es cierto que en aquella época ya se conocía la enfermedad del niño de Olot, y también es cierto que el Colegio de Médicos de Barcelona empezaba a hablar de sancionar a sus colegiados que mantuviesen posturas antivacunas (cosa que aún está por ver, por cierto). Pero, caramba, lo mismo fue un sincero y afortunado cambio de opinión y la coincidencia temporal con otros acontecimientos fuese una pura casualidad, ¿no?

Pero lo que sí está claro es que al Sr. Mateu le vino muy bien esa facultad que tenemos para olvidar rápidamente.

Al menos, hasta el otro día.

Porque resulta que otros que tienen memoria, ejem, homeopática, son los responsables (es un decir) de la web “Honatur – Homeopatía on line”, que no han tenido otra ocurrencia que la de reproducir la entrevista de 2011. Incluyendo, sí, el pasaje antivacunas.

antivacunas Mateu

Como decía, ignoro si el cambio de postura del Sr. Mateu era o no sincero, ni si pensaba en las consecuencias que su postura antivacunas podría tener para las víctimas de esta moda o para él mismo. Pero, en cualquier caso, quizá convendría que le diese un toquecito a sus amigos de Honatur, ¿no creen?

Memoria homeopática
Memoria homeopática | Botella de agua con una conexión USB simulando un lápiz de memoria

Coda: Por si quieren ustedes comprobar de primera mano la talla médica y moral de alguno de los ponentes del “congreso”, esto es lo que decía uno de ellos a raíz del fallecimiento del niño de Olot. Sin comentarios.

Con el lío de Cataluña es muy fácil que otras noticias pasen como de puntillas, pero es posible que hayan leído ustedes algo sobre el informe que dedica a la homeopatía nada menos que el European Academies’ Science Advisory Council (EASAC). Un informe que ha sido calificado como “demoledor” no solo por sus conclusiones, que al fin y al cabo son similares a las de cualquier otro organismo científico que haya estudiado esa práctica, sino sobre todo por lo que representa: el EASAC agrupa a las Academias de Ciencias de los países de la Unión Europea, Noruega y Suiza, así como la Academia Europaea y All European Academies (ALLEA), de modo que su toma de posición es la de las Ciencias y las Humanidades en su conjunto.

Portada del informe

Como digo, el EASAC llega a las mismas conclusiones que cualquier otro organismo científico que haya estudiado la homeopatía, de modo que no me extenderé demasiado sobre ellas (aunque sí les recomiendo encarecidamente que lean el informe). Pero sí que me voy a fijar en una de ellas, aprovechando que hoy celebramos el Día Mundial del Farmacéutico. Dice el EASAC (en mi traducción):

La composición de los remedios homeopáticos debe ser indicada en la etiqueta de manera similar a la de otros productos destinados a la salud, es decir, debe haber una correcta, clara y sencilla descripción de los ingredientes y de las cantidades de los mismos presentes en la formulación.

No es un tema nuevo; ya lo comentamos, por ejemplo, aquí. Y aunque aquella entrada tenía un tono jocoso, no dejaba de responder a la misma preocupación (en aquella ocasión expresada por la Comisión Federal de Comercio de EEUU): que el etiquetado de los productos homeopáticos confunde a los consumidores. El EASAC resume este problema (puesto en evidencia por estudios como este) indicando que

Como se resaltó en el informe de la Cámara de los Comunes de Reino Unido (2010), su deficiente etiquetado proporciona a los productos homeopáticos una falsa legitimidad médica. El problema se acentúa porque, aunque las normas sobre etiquetado de la Unión Europea requieren que los productos empaquetados contengan una lista de ingredientes y sus cantidades, para los productos homeopáticos se ha establecido una excepción, de modo que se etiquetan con el nombre científico del material de partida seguido por el grado de dilución. Es improbable que los usuarios entiendan que no hay ingredientes activos, o solo una cantidad minúscula de ellos, en el preparado final (Hansson, 2013).

Estrictamente hablando, la excepción es para los productos autorizados sin indicación terapéutica aprobada (es decir, los mismos que también están exceptuados de la obligación de demostrar que sirvan para algo). Pero en la práctica se está aplicando a todos los productos homeopáticos, que pueden venderse indicando en su etiqueta productos que, si alguna vez estuvieron en el laboratorio, fueron eficaz y minuciosamente eliminados hasta no dejar rastro durante el proceso de elaboración.

Pero es, como bien dice el EASAC, una excepción, una anomalía en el Derecho Comunitario (y por tanto en los nacionales de los Estados miembros). Y una anomalía que debe cesar: no es de recibo que, en un tema tan delicado como la salud, la normativa europea no proteja a los consumidores, sino a los fabricantes.

Así que, en la línea de Farmaciencia, mi propuesta para el Día Mundial del Farmacéutico es la siguiente:

Solicitar que se suprima la excepción recogida en la normativa europea y española, de modo que los productos homeopáticos estén obligados a indicar en su etiquetado y prospecto su composición cuantitativa y cualitativa, indicando únicamente los componentes presentes según analítica.

Caja de "patitococcinum" indicando su composición: solo azúcar

Claro, según analítica en la mayoría de los casos saldrá que contienen solo azúcar, pero bueno, es lo que hay. Al fin y al cabo el hecho de que antes de que empezasen a diluir hubiese allí una maceración de abejas machacadas, cebolla, café, un trozo de muro de Berlín o antimateria es tan indiferente como si preparan el remedio cantando jotas o mirando a La Meca: lo importante es lo que hay finalmente en el producto.

Evidentemente, para los fabricantes sería un palo. Sería difícil, por ejemplo, justificar este auténtico atraco terapéutico…

Anuncio del 2LCL1: treinta cápsulas de azúcar a 84,90 € el envase

…teniendo que reconocer que

se trata de medicamentos homeopáticos en los que puede llegar a presuponerse la no existencia de moléculas del propio material de partida

(Y sí, la frase es una cita; concretamente es lo que el propio fabricante del potingue, Labo’Life, tuvo la desfachatez de alegar cuando le denegaron el permiso para venderlo… a pesar de lo cual sigue vendiéndolo).

Pero si hasta para vender una bolsa de pipas hay que indicar claramente qué hay en el envase, y solo lo que hay en el envase, ¿por qué puñetas hay que consentir que un laboratorio industrial cuente milongas si solo vende agua o azúcar?

La medida se completaría con otra: la prohibición de utilizar en la denominación del producto nombres alusivos a esas sustancias que se fueron quedando por el camino. Si en el envase ya no queda ni rastro de sal, ¿por qué se permite que se bautice como “natrum muriaticum” (sí, pásmense, eso es sal común y corriente)? Si el último rastro de arsénico desapareció hace varias sucusiones (afortunadamente), ¿no debería desaparecer también de la etiqueta? Y en cuanto al “excrementum caninum“… bueno, quizá ahí se podría hacer una excepción.

Remedios homeopáticos bautizados con el nombre (en latín macarrónico) de la sustancia original, a pesar de que ya no queda ni rastro de ella

En cualquier caso, se trataría de una modificación sencilla (apenas afectaría a un par de artículos de la Directiva Europea y los Decretos españoles sobre Autorización) y clarificaría mucho las cosas. Primero para los consumidores, que sabrían realmente lo que les está recomendando su médico o farmacéutico y en qué están tirando su dinero.

Pero también para los farmacéuticos: si a estas alturas alguien aún cree que tiene que vender estos productos porque la ley le obliga… bueno, en primer lugar que se lea esto, pero si aún no lo tiene claro que apoye la propuesta: podrá decir a los consumidores que la homeopatía es solo azúcar sin que lo equívoco de la etiqueta parezca llevarle la contraria.

Y si a los laboratorios homeopáticos no les gusta eso de que les obliguen a ser sinceros, pues nada, que se tomen una ración de su propia medicina. O sea, de agua y azúcar.

Que no se diga que aquí solo tratamos temas serios y preocupantes. Ni mucho menos. En estas fechas de calor en las que lo único que apetece es darse un baño en homeopatía agua fresquita, charlar con los amigos, tomar un refresco o jugar a algún juego, les proponemos justamente eso: el Gran Juego de la Farmacia Homeopática. ¡Que lo disfruten!

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