La Consejería de Educación de la Generalitat Valenciana y…

…bueno, mejor será que lo lean ustedes mismos, porque yo renuncio a calificarlo. Vean, vean la estupenda entrada de Enseñanza-Aprendizaje:

Valorando la jornada valores
Ayer empezaron las jornadas Educación en valores: Conocer para comprender, comprender para valorar del CEFIRE de Elche. Mi primera experiencia ha sido de intenso agridulce.

A modo collage: buenas ideas mal argumentadas, buenas experiencias fuera de tiempo y dos ejemplos de valores en un sólo suceso: el de intorerancia y el de entendimiento.

La jornada empezó con la intervención de María Pinar Merino, responsable educación Fundación Valores. Nos demostró ser una persona cálida, cercana y accesible, que sabe trabajar con un grupo de gente, mantenerles despiertos y a gusto: en esto, un buen ejemplo para maestros y profesores. Nos habló de distintos tipos de valores, de la paz, la justicia, el amor, la libertad y la verdad como valores básicos, nos animó a ser creativos, a despertar nuestra intuición… hasta aquí muy bien. Nos animó a ir más al campo y menos a centros comerciales, a perder nuestra mirada en el horizonte… dijo cosas como “la curiosidad es el motor de la educación” y otras frases preciosas y muy profundas. Pero también nos contó que “el campo electromagnético del corazón es capaz de llegar 3 metros más allá de nosotros, y por eso nos permite conectar con otras personas, al contrario que el campo electromagnético del cerebro, que ¡incluso! hacen falta electrodos para poder percibirlo”… (del estilo de esta otra charla pseudicientífica) afirmando que “numerosos estudios científicos de distintas universidades lo han estudiado”, coletilla que nunca falta en un discurso pseudocientífico. También nos dijo que “el 2012 es el año de las oportunidades” (estas jornadas hacen mucho hincapié en la crisis), pero también nos dijo que “ya los egipcios pesaban los corazones de las personas para saber si habían sido buenos, grandes personas o no” y que “el miedo es un producto de la mente y no entra en el corazón si no le dejamos”. Entendido metafóricamente hubiera estado bien, pero luego dijo que “la mente enjuicia, critica, analiza… mientras que el corazón no, porque las emociones positivas son las del corazón, que está por encima de las estructuras cognitivas”, que “se ha demostrado que el cerebro recibe órdenes del corazón, porque al contrario de como se pensaba el corazón emite señales al cerebro”… ¡puff! Si encima todo esto lo dices utilizando como fondo una diapositiva que muestra la palabra “VERDAD”, y por debajo un cuadro con definiciones como: “realismo, franqueza, discernimiento, honradez, credibilidad, valentía, afán de saber, sinceridad, respeto, sentido crítico, disculparse (reconocer un error)”, ¿qué reacción puedes provocar? En personas con formación científica (con sentido crítico, afán de saber, realistas…) y sensibilidad: un intenso sabor agridulce.

Sigan leyendo en Enseñanza-Aprendizaje. Y, de paso, no se pierdan su “Ciencia del corazón”, diferencia entre ciencia y pseudociencia. Carta abierta. Bueno, no: no se pierdan todo el blog. Merece la pena.(Reproducido con autorización de @aidaivars).


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