A Pamplona, pasando por Toulouse

Bueno, sí, me gustaría volver a pasar por Toulouse y visitar otra vez sitios como la Cité de l’espace, pero en este caso el viaje va a ser virtual y por otro motivo: porque allí se ha dictado una ya famosa sentencia que reconoce una pensión por incapacidad a una persona “electrosensible”.

Conceden a una francesa alérgica al Wi Fi

Una noticia que por supuesto ha recibido ya elogios entre quienes hablan de la existencia de personas afectadas por los campos electromagnéticos (y que a menudo son también quienes venden cachivaches protectores, remedios curativos y hasta servicios jurídicos orientados hacia esas personas), y también algunas críticas (pocas, eso sí) hacia la actitud del tribunal francés por haber reconocido una patología inexistente. Críticas entre las que no verán la mía, porque, ¡ay!, me da la impresión de que ni unos ni otros tienen razón en este caso.

No me gusta opinar sobre una sentencia sin haberla leído, y en este caso no he sido capaz de localizarla (si alguien lo logra, por favor, que me lo indique), pero por lo que he leído en diversos medios la decisión del Tribunal de Toulouse puede parecer chocante, pero no por ello sería injusta, incorrecta o “anticientífica”.

Allá por octubre de 2004, la Organización Mundial de la Salud publicó un completo informe (pdf) en el cual se abordaba el problema de las personas “electrosensibles”, en cuyas conclusiones figura este párrafo (la traducción es mía):

La hipersensibilidad electromagnética se caracteriza por una variedad de síntomas inespecíficos que difieren de individuo a individuo. Los síntomas son ciertamente reales y pueden variar mucho en cuanto a su gravedad. Para algunos individuos estos síntomas pueden cambiar su estilo de vida.

El documento incluye la hipersensibilidad electromagnética entre las IEI, siglas de “Idiopathic Environmental Intolerance” o intolerancia ambiental idiopática (de causas indeterminadas), y añade que

Las IEI incluyen varios desórdenes con similares síntomas inespecíficos y médicamente no explicados que afectan negativamente a las personas y perturban su capacidad laboral, social y personal.

Y a continuación dice que

La mayoría de los estudios indican que los afectados por IEI no detectan la exposición a campos electromagnéticos mejor que las personas no afectadas. Los mejores estudios controlados y a doble ciego muestran que los síntomas no parecen tener ninguna relación con la exposición a campos electromagnéticos.

También hay indicios de que dichos síntomas pueden deberse a problemas psiquiátricos preexistentes, así como a reacciones de estrés producidas a consecuencia de la preocupación por los efectos atribuidos a los campos electromagnéticos, más que a la exposición en sí.

Estas conclusiones también han sido recogidas en una nota publicada en nuestro idioma (pdf), y podemos resumirlas en dos partes:

  • La hipersensibilidad electromagnética (o, más bien, IEI) es una enfermedad real cuyos síntomas pueden ser incapacitantes.
  • Su causa no es una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos.

Y ahora volvamos a Toulouse (por cierto, ¿saben que también se puede visitar la fábrica de Airbus?). Según la información que recoge la prensa francesa (por ejemplo aquí) o incluso la asociación que ha ayudado a la afectada en el caso, lo que ha dicho el Tribunal francés es que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. Vamos, que esta persona padece esos síntomas (que, recordemos, la OMS también reconoce como reales).

Pero no parece que el Tribunal haya ido más allá: a pesar de los titulares, ni la prensa ni la asociación de afectados incluyen ninguna cita de la sentencia en la que se reconozca como causa de esos síntomas la exposición a los campos electromagnéticos o cualquier otra. Además, la sentencia reconoce una pensión por incapacidad (que se concede por la existencia de una enfermedad, sea cual sea su causa), pero no establece ningún tipo de indemnización (que sí tendría su razón de ser en la causa de esa enfermedad), así que parece bastante evidente que el tribunal no ha estudiado esa cuestión o, si lo ha hecho, ha desestimado cualquier alegación al respecto.

Vamos, que la sentencia es correcta. Lo que no es correcto es que los sinvergüenzas de siempre hablen de que “una sentencia judicial pionera en Francia ha reconocido la hipersensibilidad a los campos magnéticos”, y cosas así: el Tribunal solo se limita a reconocer que esta persona padece una enfermedad, pero no entra a valorar si se debe a una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos o, lo que es mucho más probable, a la labor que hacen esos mismos sinvergüenzas para meter miedo a los enfermos y así aprovecharse de ellos.

Que es lo que nos lleva a la segunda etapa de este viaje virtual: Pamplona. Porque allí estaré la semana que viene para participar en el curso Frente a las pseudociencias, una espléndida iniciativa del Ateneo Navarro en la que compartiré mesa con (y aprenderé mucho de) compañeros y amigos de la talla de Helena Matute, Luis Alfonso Gámez, Pablo Linde, Joaquín Sevilla y Javier Armentia, todos de la mano de Luis Tarrafeta.

frente a las pseudociencias

Como pueden ver en el programa, por mi parte me encargaré de la protección que otorga (o no) el Derecho frente a las pseudociencias, un tema en el que evidentemente no tiene cabida esta sentencia, pero sí la conducta de quienes, a base de fomentar miedos ficticios, provocan estas enfermedades y se aprovechan de los enfermos. Porque la decisión del Tribunal de Toulouse, ejem, parece de El Mundo Today, pero la actitud de esos malnacidos parece más bien del Código Penal…

Espero verles allí. Ah, y no les cuento nada de lo que se puede ver en Pamplona porque resulta que esta va a ser mi primera visita a la ciudad, pero una cosa es segura: no me perderé el Pamplonetario.

P.S.: Pues aquí está la sentencia, gracias a Federico. Como pueden comprobar, tras un apartado de antecedentes (que indica que la demandante, Marine Richard, interpuso un recurso contra una decisión administrativa que le reconocía una incapacidad inferior al 50%) y un resumen de su petición (que se volviera a valorar su situación para poder obtener una pensión), se reseñan las conclusiones del informe del médico Pierre Biboulet, designado por el Tribunal, que es quien dice eso de que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. El doctor Biboulet sí que califica lo que padece la recurrente como “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”, y llega a afirmar que “la sintomatología desaparece cuando las causas son eliminadas”, refiriéndose evidentemente a las radiaciones electromagnéticas. Una conclusión que ha repetido en unas declaraciones posteriores. Pero en ellas también hace hincapié en que son conclusiones a las que llega a título personal: su función judicial, dice

no era decidir en un sentido u otro, porque en la actualidad no hay datos adquiridos y demostrados. Pero la minusvalía que sufre Marine Richard no puede negarse. Y aunque sea psiquiátrica (que no creo) sigue siendo una incapacidad que, de hecho, la hace merecedora de una ayuda.

Y eso es precisamente lo que hace el Tribunal, cuya decisión dice (siempre en mi traducción) que

Según lo dispuesto en los artículos L. 821-1 y L. 821-2 del Código de la Seguridad Social:

La ayuda económica a adultos con discapacidad se abona a cualquier persona cuya tasa de incapacidad permanente parcial sea de al menos el 80%, o entre el 50 y el 709% en caso de una restricción sustancial y sostenible para el empleo de acceso por discapacidad.

En vista de los elementos sometidos a la apreciación del tribunal, debatidos contradictoriamente, resulta notorio que en fecha 1 de abril de 2013 la señora Marine Richard tenía una tasa de incapacidad del 85%, con una restricción sustancial y duradera para el acceso al empleo. En consecuencia, el Tribunal considera que procede que reciba la prestación para adultos con discapacidad a partir del 1 de abril de 2013 y por un período de dos años.

Y ya está. La conclusión del Tribunal no incluye ninguna consideración sobre las causas de la enfermedad de la señora Richard: solo aprecia que está enferma y que ante la discapacidad que le provoca esa enfermedad procede la concesión de la ayuda.

¿Reconoce el tribunal la existencia de hipersensibilidad a los campos electromagnéticos? Ahora júzguenlo ustedes.


11 Comentarios

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victoriavictoria

Yo sigo intrigada por cómo el médico hizo las pruebas para a afirmar que “la sintomatología desaparece cuando las causas son eliminadas”, refiriéndose evidentemente a las radiaciones electromagnéticas. Estas pruebas deberían estar documentadas

AntonioAntonio

Lo que no entiendo es por qué directamente se le da una pensión en vez de intentar curar su enfermedad. Es como si alguien tiene un accidente, se pasa dos años en coma y al despertarse y no poder andar por debilidad muscular, el estado, en vez de mandarlo a rehabilitación, le da una pensión de por vida porque no puede trabajar.

Fernando Frías

Porque es un procedimiento sobre reconocimiento de una pensión por incapacidad, nada más. De hecho, si te fijas en la decisión del Tribunal, la pensión no se concede de por vida, sino por dos años. En el ejemplo que tú pones, sería como si el Estado concediera a esa persona una pensión por la incapacidad derivada de su debilidad muscular pero con un límite temporal, de modo que pasado ese plazo habría que volver a evaluar su situación para comprobar si la incapacidad persiste.

AntonioAntonio

Sigo sin verle sentido alguno. Lo primero que debería hacerse es ponerla en tratamiento psicológico y la pensión, si acaso, dársela mientras dure ese tratamiento si no tiene medios para subsistir o el contrato de su empresa no le cubre la baja por enfermedad.

J.DiazJ.Diaz

Dejando aparte que soy de la opinion que no sabemos si el entorno tecnologico en el que vivimos tan recinentemente tiene o no consecuencias en la salud y eso es lo que deberia estudiarse con rigor — pero claro, no interesa ponerle arena al engranaje del negocio, asi que no se hara —, voy a contestar a Antonio.

¿Porque no se cura a los enfermos cronicos en vez de ponerlosa a vivir y mal vivir de pensiones?

Porque les sale rentable. Por eso.

Mira, cualquier persona enferma o sufre una lesion y hay dos posibilidades, buscar un tratamiento y curarle para que siga con su vida normal y “productiva”, o arrinconarle durante años con pruebas, estuidos, tribunales, inspectores medicos y una larguisima pista de obstaculos paradojica en la cual, si puede superar esos obstaculos que te ponen es que no necesitas ayuda, pero si no logras superarlos, pues no te ayundan porque no reunes los requisitos.

Es mas rentable que te pases diez años siendo objeto y sujeto de caras pruebas diagnosticas que generalmente son inutiles ya que los medicos no conocen tu enfermedad y machacandote la salud con los efectos secundarios de los potingues, todo eso cotiza y mucho, que darte uns solucion.
Por ejemplo, aparte de un Arnol Chiari, tengo 8 vertebras aplastadas y cinco hernias discales, — No, no es accidental, es degenerativo —, las cinco cervicales no hay ningun cirujano en españa que se atreva a tocarlas, — En estados unidos si, por el modico precio de un millo y medio, mas o menos — salvo en caso a «vida o muerte» del conejillo de indias. Pero las lumbares podrian haber sido sustituidas por protesis ganandose mucha calidad de vida hace ocho años, pero no se hace eso en españa — salvo pagandolo o siendo un borbon , claro —.
Asi que es mejor dejar pasar el tiempo y que el enfermo se apañe solo.

A fin de cuentas, con 70 mg de morfina al dia se va soportando las siringomelisa, las ataxias, los dolores cronicos…, ¿no?
¿Hubiera sido mejor curar para evitar tanto deterioro? Ya, pero no lo cubre la S.S.

Las enfermedades “raras” por debajo de un ratio 1:25.000 no interesan a las farmaceuticas y muy poco a las entidades investigadoras, es mejor hacer potingues para ricos «Nosotros no hacemos medicina para los que no las pueden pagar», dijo un alto cargo farmaceutico sobre un medicamento util para una endemica en la india.
El caso del mal de chagas es otro antologico.

Mientras, te tienen mal viviendo a base de “ayudas” de por ejemplo 340 euros, porque estas en un limbo, ni eres invalido ni eres activo.
Pero eso si, son incomptaibles con cualquier actividad asi que o te mueres de habre o al trabajo negro.
¡Oh, si! Yo podia trabajar y puedo aun hacerlo ya que estoy cualificado y puedo desarrollar un trabajo desde casa, pero a quien le interesa un tuyido con 50 años y sobradamente preparado. Queremos camareros a jornada completa y contrato parcial.
Si tienes suerte puedes “disfrutar” de 18 meses de baja y despues…

Puede que entre tanto, si tu lo que quieres es que te curen, no te pongas a urgar en los reglamentos y acabes descubriendo que la mutua fremap de la que depende tu baja no ha cotizado por ti ese año y medio, ni te ha dicho que tendrias que hacerlo tu por tu cuenta, — puedes denunciarlo e intentar demostrarlo en un tribunbal pero si no sabias nada, ¿como prepararte la denuncia? —, asi que cuando vas por fin al INSS a ver que te dan, “no has cotizado” asi que puedes encontrarte con que no te dan pension o te dan la minima no contributiva pese a haber cotizado de sobra, yo llevo trabajando desde los 15 y aunque se “han perdido” muchas cotizaciones, tengo de sobra.
Asi que con un poco de suerte, o vives de tu familia, si la tienes, o de la caridad o de la indigencia.
Asi que de lo que se trata es de aplicar los mismos protocolos que con las caballerias cojas, se las abandona o se las sacrifica porque ya no son utiles.

De eso se trata.

Si la persona puede ser “util” consumiendo medicamentos y servicios, sobrevive, y si no, pues que se muera.

Yo al final “no puedo” quejarme, despues de una decada de enfermedad y haber superado el 85% de invalidez, gran parte por falta de soluciones a tiempo y degradacion corporal por la enfermedad degenerativa, habiendo pasado hambre y despues de un sucidio — me resucitaron — logre una prestacion del INSS a costa de las cotizaciones de mis padres, si, lo mio no cuenta pero los 80 años de cotizaciones de mi padre si han servido, fijate, pero solo gracias a que alguien conocia el truco administrativo y pude pedirlo, si no naranjas.
Ahora tengo los recursos para una vida minimamente digna mientra no me deteriore aun mas y no pueda valerme por mi mismo, aunque claro, la ley de dependencia esta concedida pero no hay presupuesto, las ayudas municipales no tiene personal y hay lista de espera, la teleasistencia no dispone de aparatos, el 065 no te atiende si no contestas al telefono a tiempo — son gente muy importante para dejar un mensaje en el contestador —…, en fin, que en silla de ruedas — comprada de mi bolsillo, que el sergas no la cubre — me valgo si puedo costearme yo las ayudas, si no, ¡MUERETE!

Todo esto, hace diez años se podria haber evitado o aplazado, estoy arto de oirselo a los medicos que ahora son “conscientes” de ello, pero no, mejor dejar actuar a ese dargüinismo social de exterminio del tuyido.
Contra gente que no se la ve porque no pueden ir a la television — ni puto caso les hacen, yo lo probe con el ebole entre otros —, ni hay relevancia social, ni se hacen notar en redes sociales, ni montan huelgas de hambre delante de un ministerio — te detienen y punto —, ni nada.
Somos invisibles.

Esa es la respuesta, Antonio; Camina o revienta.

¿Que te crees? ¿Que yo y muchos no prefeririamos vivir de nuetro trabajo habiendo sido curados o paliados? ¿Te crees que es mejor vivir con al espada de damocles, no solamente de la enfermedad, sino que llegue un hijo de puta como el guindos y te “recorte” y te deje sin nada?

El problema es que hay cuatro golfos, solo cuatro, que viven del cuento, si, pero son publicitados por todas partes y todo el mundo acaba diciendo lo que tu, ¿porque no les curan y que trabajen? Pero ¿que pasa con los miles a los que nos han dejado en la cuneta y no aparecemos en ningun sitio? ¿Nos morimos en silencio para no molestar y no esuciar la vita a los turistas? ¡Que mas dra si estan borrachos ciegos!

Recuerda que por cada uno que sale ne la portada de la prensa como un caso de “supuesto abuso” hay cientos que malviven o mueren en silencio, invisibles y maltratados.

En todo caso, te deseo que no acabes conociendo todo esto de primera mano.

Un saludo.

AntonioAntonio

“Dejando aparte que soy de la opinion que no sabemos si el entorno tecnologico en el que vivimos tan recinentemente tiene o no consecuencias en la salud y eso es lo que deberia estudiarse con rigor”

Está más que estudiado, NO hay personas que detecten esas radiaciones, como se dice en el artículo. Que tú no conozcas algo (o no te molestes en leer el artículo) no significa que no exista.

“¿Porque no se cura a los enfermos cronicos en vez de ponerlosa a vivir y mal vivir de pensiones?”

Eso es simplemente falso. A los enfermos crónicos sí se los cura, o se los trata si la enfermedad no tiene cura. Sin ir más lejos, mi madre hace años que tiene una anemia de causa desconocida y todas las semanas recibe una inyección de EPO para tratarla, a cuenta de la seguridad social. Otra cosa es que la seguridad social no costee ciertos tratamientos por ser demasiado caros, o poco efectivos para su precio. O que los medicamentos tarden demasiado tiempo en aprobarse en Europa o España (por ejemplo, los anticancerígenos suelen aprobarse en España 3 o 4 años más tarde que en EE.UU.). También asunto aparte es la privatización brutal de la sanidad que están llevando a cabo ciertos gobiernos (nacional y autonómicos), que acaba sacando ciertos tratamientos de la oferta de la seguridad social. Pero en general sí se trata a los enfermos crónicos. Lo que has dicho es una barbaridad.

Pero vamos, en el caso de esta sentencia el tratamiento debe de ser relativamente barato (al menos bastante más barato que un anticancerígeno nuevo).

J.DiazJ.Diaz

Usted se cuidara muy mucho de decir que MI experiencia personal es falsa.

Todo lo que digo, PUNTO POR PUNTO es CIERTO. Y puedo demostrarlo ante cualquier instacia ya que como soy un “paranoico” tengo almacenado toda una libreria de grabaciones y documentacion.
Si su madre ha tenido suerte o su apoyo, en hora buena, pero NI SE LE OCURRA incurrir en libelo diciendo que mi testimonio no es cierto.

Burlarse o negar el sufrimiento de los demas es la mas baja de la canalladas.

Pero dada su actitud de creerse al publicidad oficila, le deseo sinceramente que lo viva en primera persona y asi descubra cual es la verdad de los enfermos cronicos y la senfermedades “raras” en este pais.

Fernando Frías

Pues yo creo que usted debería cuidarse de amenazar a nadie en este blog. Si se trata de experiencias personales, todos tenemos personas cercanas (cuando no somos nosotros mismos) que padecen enfermedades crónicas y que reciben el correspondiente tratamiento, de modo que generalizar su caso es sencillamente falso. Por supuesto que hay casos en los que ese tratamiento no llega, o llega tarde, o se retrasa a causa de los trámites burocráticos (aunque, claro, cuando se descubre que un fármaco tiene efectos adversos que no se detectaron durante el procedimiento de autorización nos quejamos de que se aprobó “apresuradamente”). Y también hay casos, hay que reconocerlo, en los que no hay tratamiento o no es el adecuado, pero los enfermos no están de acuerdo con eso y se quejan. Pero, sea como sea, lo cierto es que la mayoría de las veces los enfermos crónicos reciben su tratamiento, incluso aunque desde un punto de vista económico no sea ni mucho menos rentable.

AntonioAntonio

“Usted se cuidara muy mucho de decir que MI experiencia personal es falsa.”

Y usted debería cuidarse muy mucho la vista, porque yo no he escrito nada ni remotamente parecido a eso.

AntonioAntonio

Con respecto a tu caso, siento mucho que no pudieras operarte. Por lo que dices, parece que el coste era excesivo (millón y medio y estancia en el extranjero). Mi madre también tiene 2 o 3 cervicales jodidas por un accidente en un supermercado, que tras años de juicios sólo consiguió una indemnización muy escasa de la empresa, que no le cubrió una operación y sólo una pequeña parte de la fisioterapia. Pero de ahí a decir que a los enfermos crónicos no se los cura hay una distancia enorme.

Con respecto a las enfermedades raras, pienso que la investigación farmacéutica (de cualquier tipo de enfermedad) debería ser totalmente pública, y las empresas dedicarse solamente a fabricar y distribuir medicamentos de forma barata, aboliendo la legislación de patentes farmacéuticas.

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