La semana de la homeopatía (V): la tempestad

Juan Jose Rodriguez En Inauguración Conferencia Decanos

Es difícil no estar de acuerdo con este tuit del Presidente de la Organización Médica Colegial (aunque no imposible, como podemos ver en este otro tuit que serviría como ejemplo de libro de cierto adagio latino), pero seguro que más de uno, al leerlo, habrá pensado que los médicos deberían empezar por limpiar sus propias casas. Incluso de la homeopatía: a pesar del derrumbe de su reputación que hemos visto en las últimas semanas, lo cierto es que sigue habiendo Colegios Oficiales de Médicos que programan y realizan actividades de formación en homeopatía.

Es el caso del Colegio Oficial de Médicos de Sevilla, que anuncia en su web no uno, sino dos cursos homeopáticos: uno sobre iniciación a la homeopatía y otro de formación continuada en medicina homeopática.

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Y aunque ciertamente el Colegio ha sabido ponerse de perfil y no figura entre los organizadores de los cursos, no deja de ser significativo que ambos se estén celebrando en instalaciones colegiales.

¿Cómo se está librando el Colegio de Médicos de Sevilla de esta tempestad que está sacudiendo la homeopatía? Pues supongo que tomándose el correspondiente remedio homeopático: una tempestad. O, si prefieren ustedes su nombre técnico, Tempesta.

The Homeopathic proving of  Tempesta  the Storm by Mary English DSH

Aunque pueden hacerse ustedes con su frasquito de Tempesta en algún laboratorio homeopático, lo suyo es ir a la fuente original: la web de Mary English. Aunque la señora English trabaja ofreciendo terapias tan indudablemente eficaces como la astrología o la homeopatía, su espíritu científico la ha llevado a someter a prueba diversos remedios de su invención, tales como el pecio del buque “Helvetia” o el agua del balneario de Bath, aunque personalmente destacaría sus remedios arqueológicos: la Gran Muralla China, el castillo de Wardour, el Templo de Karnak, el Monte Saint Michel o el círculo de piedras de Stanton (aunque en algunos de estos casos, y tras un toque de atención por parte de las autoridades encargadas de la protección del patrimonio, la señora English tuvo que añadir el aviso de que está prohibido dañar monumentos catalogados).

En el caso de Tempesta, la “prueba patogenética” de la señora English permite comprobar hasta qué extremos de rigor científico pueden llegar algunos homeópatas, desde la preparación del remedio, colocando un botecito en el jardín durante una tormenta, hasta la selección de los participantes teniendo en cuenta criterios tan precisos como su signo astrológico. Por no hablar de la toma de datos, que consiste básicamente en anotar cualquier cosa que los sujetos experimentales sientan (o no), piensen (o no), sueñen (o no) o les pase (o no), venga o no a cuento. Pero para la señora English

básicamente el interior de una nube de tormenta es el caos tratando de encontrar un manera de ordenarse y recuperar su equilibrio.

Que es, más o menos, lo que algunos Colegios de Médicos parecen estar: intentar capear el temporal homeopático para volver a las andadas. ¿Verdad?


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