Era de esperar. Con el aluvión de malas noticias que está recibiendo estos días, los directivos de la multinacional Boiron deben estar de los nervios, pero claro, por mucho Sedatif que tomen no van a conseguir calmarlos. Así que en vez de eso han decidido reaccionar y convocar una rueda de prensa para explicar, cito textualmente, que

Una campaña de comunicación sin precedente ataca la homeopatía en España. Revela un desconocimiento profundo de la realidad de la homeopatía en España y en el mundo.

Testimonia una falta de respeto a los millares de médicos y a los millones de españoles que han escogido las medicinas homeopáticas.

Rueda de prensa Boiron

Lamentablemente, a mí me pilla un tanto lejos, así que no voy a poder asistir. Pero en un ejercicio de clarividencia he adivinado cuáles van a ser algunos de los argumentos que la empresa va a esgrimir. Aquí los tienen ustedes, en rigurosa primicia:

Existe una campaña de descrédito de la homeopatía orquestada por la poderosa industria farmacéutica (de la cual, como todos sabemos, Boiron no forma parte)…

Asociados Archivo   FarmaIndustria

Asociados Archivo 2   FarmaIndustria

– apoyados por poderosos grupos de presión (de los cuales, como todos sabemos, Boiron tampoco forma parte)…

Registro de grupos de interés   Búsqueda en el Registro Boiron

– que cuentan con cuantiosos recursos económicos (no como Boiron, que se gasta la pasta en investigación).

BOIRON marketing e investigación

– Se trata de una falta de respeto a los millones de usuarios de la homeopatía en España

Aquí me van a permitir que no ponga ningún gráfico ni nada. Verán, en principio se supone que podríamos usar los datos del Libro Blanco de la Homeopatía, publicación que en este tema debe ser absolutamente imparcial teniendo en cuenta que la encargó una entidad tan poco sospechosa como… bueno, Boiron. Pero como resulta que la metodología empleada para su elaboración es un tanto sospechosa, dejémoslo en que en cuanto a popularidad la homeopatía ocupa un lugar intermedio entre el conocido juego del trile y los servicios de tarot telefónico.

Argumento que, en cualquier caso, es… bueno, mejor vean la explicación aquí.

– y a los miles de médicos que practican esta especialidad (hala, busquen).

Homeopathy is witchcraft  say doctors   Telegraph

– Los productos homeopáticos son medicamentos legales (incluyendo los de Boiron, claro)…

CIMA AEMPS Boiron

– y su eficacia ha sido ampliamente contrastada por la ciencia (pero de verdad, ¿eh?).

Homeopathy effective for 0 out of 68 illnesses  study finds   Health News   Lifestyle   The Independent– Y si esto sigue así tomaremos medidas (otra vez).

En fin, puede que me equivoque: mis poderes adivinatorios han sido potenciados hasta 30CH y ya saben que eso es una garantía de que no van a funcionar, así que si acierto será por pura suerte (o por conocer el percal). Mañana lo sabremos, pero mientras tanto ahí queda eso.

Supongo que a estas alturas ya conocerán todos ustedes la noticia, pero por si acaso aquí la tienen, por ejemplo en la primicia que contaba Manuel Ansede en El País:

LaUBfulminamaster

O en el breve pero agudo comentario de Ángela Bernardo en Hipertextual:

Homeopatía  la Universidad de Barcelona elimina el máster

Sin duda es una gran, gran, noticia, y todos tenemos que felicitarnos por ella, empezando por la propia Universidad de Barcelona y siguiendo por Adrián Gómez, quien, como ya contamos aquí en su día, inició una campaña de recogida de firmas para pedir la supresión del curso.

Pero el hecho de que haya suprimido uno de los cursos homeopáticos con más solera en nuestra oferta universitaria (y en nuestra lista: ya hablamos sobre él los inicios del blog, allá por 2010, y de nuevo en 2011) no quiere decir, como ya he leído en algún comentario, que la Universidad de Barcelona ya no enseñe homeopatía. Porque lo del agua mágica es también una de las “disciplinas” que la UB imparte, junto con la Universidad Autónoma de Barcelona y con la bendición de los Colegios oficiales de Médicos y Enfermería, en el seno de su doble Máster en medicina naturista y enfermería naturista. Máster doble, pero despropósito elevado a la enésima potencia, como podrán comprobar echando un vistazo al programa.

Como dato esperanzador hay que decir que (de momento) no se está ofreciendo una próxima edición del Máster, así que quizá su supresión sea otra de las buenas noticias que estamos teniendo estos días (y que seguiremos teniendo, ya lo verán). Pero, por ahora, y hasta que finalice esta edición del aquelarre, digo Máster, mucho me temo que la Universidad de Barcelona aún enseña homeopatía…

Aunque existen evidencias a favor del uso del “mindfulness” en el tratamiento de determinadas patologías, en realidad su efectividad no parece superior a la del ejercicio moderado, el cambio de hábitos o la mejora en la alimentación, lo cual difícilmente justifica que se venda como “terapia” (y para prácticamente todo). Y mucho menos que Universidades como la de Zaragoza ofrezcan nada menos que un diploma de especialización y un máster sobre la materia.

Experto mindfulness Zaragoza

Master mindfulness Zaragoza

Pero el aspecto más preocupante del “mindfulness” es su posible uso como banderín de enganche de movimientos religiosos y sectarios, dadas sus evidentes vinculaciones con el budismo. El problema es tan serio que incluso hay quien se dedica a proporcionar enlaces sobre “mindfulness” sin contenido religioso o vende sus servicios como “sin religión”.

Y luego está, de nuevo, la Universidad de Zaragoza, que por lo visto ha elegido el camino opuesto: en vez de ofrecer una versión laica del “mindfulness“, por lo visto prefiere sustituir el budismo por el cristianismo. O eso cabe deducir de la peregrina idea de montar unas Jornadas sobre tradición cristiana y mindfulness.

jornadastradicioncristianamindfulness

El programa de las Jornadas cuenta con ponencias y talleres tan, ejem, “respetuosos” con la aconfesionalidad que cabría esperar de una Universidad Pública como estos:

  • Verdad, Compasión y Contemplación. La espiritualidad de los dominicos en el quehacer cotidiano.
  • Evangelio y mindfulness en clave de interioridad.
  • Santa Teresa de Jesús: precursora del mindfulness.
  • Cambios cerebrales producidos por la oración en monjas cristianas.
  • Presentación de aplicaciones en Pastoral (Educativa y Parroquial) y en el ámbito social de “mindfulness y cristianismo”.
  • Prácticas de “mindfulness y tradición cristiana” para aplicar en la pastoral educativa y parroquial.

Que además pueden ser complementadas con los libros que se pondrán a la venta en el puesto instalado en el hall del teatro.

Como decíamos al principio, con los datos en la mano parece difícil justificar que la Universidad de Zaragoza ofrezca cursos sobre el “mindfulness” como terapia. Pero que encima albergue unas jornadas dedicadas a su uso como herramienta de proselitismo religioso es sencillamente impresentable.

Aunque Australia y Navarra estén separadas por unos 15.000 km de distancia (algo menos si tomamos un atajo), no están en las antípodas, pero por lo visto sus Colegios de Farmacéuticos sí. Y, al igual que pasa con el horario, los farmacéuticos australianos llevan mucha delantera a los de aquí.

Verán, hace un par de semanas se celebró en el Ateneo Navarro el curso Frente a las pseudociencias, como ya les anticipé en su día, y la primera charla corrió a cargo nada menos que de Helena Matute, una de las mejores investigadoras del mundo en psicología experimental. Pueden acceder a todas las charlas del curso a través de la web de su director, Luis Tarrafeta, pero en concreto la de Helena, titulada ¿Por qué resultan tan atractivas las pseudociencias?, es esta de aquí:

Naturalmente, con esa temática era inevitable que saliera a la palestra la pseudociencia de moda, la homeopatía, que a pesar de lo absurdo de sus postulados (o quizá gracias a haber sabido ocultar esos postulados tras una apariencia “natural” y hasta “científica”) ha conseguido hacerse un hueco en nuestra legislación, nuestras universidades y, ¡ay!, nuestras farmacias.

Y por lo visto ese fue el callo más doloroso que pisó Helena, porque un par de días después las presidentas del Colegio de Farmacéuticos de Navarra y de la Empresarial Farmacéutica Navarra publicaron en Diario de Navarra sendos artículos (pdf por cortesía del propio Colegio) titulados El farmacéutico no te engaña y Los farmacéuticos realizan atención farmacéutica, en los que se lanzaban a la difícil tarea de desmentir a Helena Matute y justificar la venta de homeopatía por parte de sus colegas.

Sin lograrlo.

farmanavarra1

Helena Matute, que a su currículo académico e investigador añade el hecho de ser una gran persona, prefirió no entrar en un debate que las farmacéuticas habían convertido en personal, con sus acusaciones de haber faltado al respeto y difamado a su profesión. Pero no faltó quien recogiera el guante: tres días después el mismo Diario de Navarra publicaba una columna titulada No se fíe de mí en la que Fernando Hernández diseccionaba minuciosamente la homeopatía, con párrafos tan contundentes como este:

Mientras el resto de las pseudociencias están arrumbadas en ferias esotéricas y en los anuncios que se pegan en las farolas, la homeopatía, sin haber demostrado su eficacia ni los principios que rigen su funcionamiento, se ve bendecida por su mención en leyes y reales decretos, y ocupa en las farmacias un lugar junto a fármacos cuya aprobación ha necesitado de un proceso largo y costoso. Es como si, además de dar explicaciones sobre la formación de las estrellas, Javier Armentia se dedicara a preparar cartas astrales en el Planetario.

Pero no se fíe de mí. Saque sus propias conclusiones.

No se fíe de mí

Y Javier Armentia, evidentemente, no se quedó en el Planetario. De hecho no se quedó en ningún sitio: el pobre tuvo unos días ajetreados incluyendo su participación en el curso junto a Joaquín Sevilla (con otra charla imprescindible) y su partida a Bilbao para participar en Naukas 2015. Pero sí que tuvo tiempo de escribir su entrega semanal para Noticias de Navarra, titulada esta vez Pseudociencia en la salud, en la que recordaba al hilo del curso que

Algunos de los asistentes, muchos, sentían desamparo. ¿Cómo saber dónde está lo fiable y confiable? La respuesta invitaba a informarse, a ser críticos; pero bien sabemos que es una batalla perdida. Menos cuando la única reacción que vimos es cómo asociaciones farmacéuticas navarras se quejaban con el argumento de “porque yo lo valgo”. Pobre para ser cooperadores necesarios de un negocio basado en la pseudociencia aunque también sean los lugares donde tenemos los medicamentos que sí nos curan.

La columna de Javier no era, por supuesto, una carta astral, pero casi dan ganas de consultar la de aquel día 10 de septiembre para ver si los astros habían preparado alguna especie de broma a costa de las defensoras de la venta homeopática en farmacias. Y no porque se diera la casualidad de que justo en la página opuesta del periódico estuviésemos Pablo Linde y yo con cara de guasa…

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…sino porque también se produjo otra casualidad que puede que no fuera cósmica, pero sí al menos planetaria. Y es que en Australia, ese mismo día (y unas horas antes, ya saben) apareció la noticia de que la Pharmaceutical Society of Australia acababa de publicar un documento de toma de posición en cuanto al papel de los farmacéuticos respecto a las terapias complementarias (pdf), en el que indica que (la traducción es mía):

La PSA se adhiere al informe del NHMRC de marzo de 2015 que concluyó que la homeopatía no es efectiva para ninguna patología y que no debe utilizarse para tratar patologías crónicas, graves o que puedan agravarse. El NHMRC también menciona que los consumidores pueden poner en peligro su salud si rechazan o retrasan tratamientos para los cuales hay buenas evidencias sobre su seguridad y eficacia.

La PSA no apoya la venta de productos homeopáticos en las farmacias.

Los farmacéuticos deben usar su criterio profesional para impedir el suministro de productos sin evidencias fiables de su eficacia o con evidencias de su falta de efectividad.

La PSA hace notar que otras organizaciones sanitarias han adoptado posturas similares respecto a la homeopatía.

Posición que es también la que deberían haber mantenido en el periódico y en su práctica las farmacéuticas navarras. Escudarse en la situación legal de los productos homeopáticos (que ni siquiera es la que ustedes dicen, señoras Galipienzo y Jiménez: lean o, si les da pereza, busquen alguno de esos productos homeopáticos que venden ustedes en la base de datos de medicamentos de la AEMSP) no les exime de su responsabilidad como profesionales sanitarios expertos en medicamentos, y ese sobrado criterio para aconsejar a sus pacientes del que presumen debería llevarles a no vender, y mucho menos recomendar, productos ineficaces. Y si de verdad les escandaliza que se hable en el mismo foro y contexto del colectivo médico-farmacéutico, la astrología y la lectura de las cartas del tarot, intenten evitar que haya motivos para ello.

Y sí, con sus artículos ya hemos visto que ante esta situación su reacción es criticar a quien tiene el atrevimiento de decir que el emperador está desnudo, y en el caso de algún otro Colegio hasta se ha llegado a intentar castigar a un farmacéutico por mantener una postura íntegra con respecto a la homeopatía. Pero bueno, ya que no hacen caso de la evidencia científica, al menos tomen ejemplo de sus colegas. Que están bastante más adelantados que ustedes, y no solo por el horario.

El Centro Cívico Fuensanta de Córdoba acoge el miércoles 23 de septiembre de 2015 un taller abierto al público titulado “La terapia floral como ayuda en los programa biológicos”.

La “terapia” de las flores de Bach es una creencia mística sobre que las flores comunes tienen poderes curativos para cualquier dolencia. Se preparan pócimas de agua con pétalos de flores y brandy, que no tienen reconocimiento médico ni autorización legal de venta con prescripción alguna (1). El mero hecho de una charla pública en un centro municipal afirmando que estos elixires de tradición mágico-medieval tienen beneficios para la salud es alarmante, pero la actividad va más allá como expresa su cartel:

flores de bach La Fuensanta
Cartel anunciando la actividad, con el logotipo del Ayuntamiento de Córdoba | Cartel publicitario de la actividad, mostrando el logotipo del Ayuntamiento

El taller está organizado por la “Escuela Social para la Auto-gestión de Nuestra Salud”, que se autodenomina “plataforma solidaria para la Libre Información Ciudadana, promovida y coordinada por Terapeutas Solidarios”. Este grupo, como demuestra una visita a su página web, es una plataforma para promover la “Nueva Medicina Germánica” del exdoctor Hamer.

La Nueva Medicina Germánica (Germánica Heilkunde®), o método Hamer, es una pseudoterapia alternativa sustentada en la creencia de la negación de las enfermedades calificándolas como “procesos biológicos inteligentes”, principalmente el cáncer. Se basa únicamente en los testimonios de su inventor (Ryke G. Hamer) y sus cinco leyes: ley férrea del cáncer (las enfermedades y en particular el cáncer se originan a partir de un shock psicológico vivido en soledad), ley de las dos fases (para todo malestar hay dos fases de sanación), ley ontogénica del tumor (el cáncer está dirigido desde el cerebro), ley de los microbios (se niega que los virus y bacteria sean causantes de enfermedades), y ley de la quintaesencia (toda enfermedad es parte de un “Programa Biológico Especial” creado para resolver un conflicto).

Estas afirmaciones, basadas en ideología o creencias místicas y sin evidencias científicas o médicas, tienen consecuencias graves. Así por ejemplo la Escuela Social para la Auto-gestión de Nuestra Salud y Terapeutas Solidarios califican a aenfermedad del SIDA como fraude, niegan la utilidad de las vacunas, promueven la curación por la mente y el abandono de terapias médicas, y apoyan todo tipo de pseudomedicinas: homeopatía, flores de Bach, diagnóstico por el iris, kinesiología, etc. (De nuevo puede comprobarse en su página web).

Estas entidades rinden homenaje (véanse también en sus webs) a Ryke Geerd Hamer (“doctor Hamer”), fundador de la Nueva Medicina Germánica. Este exdoctor alemán tiene su licencia médica retirada desde 1986, aunque ha seguido ejerciendo como médico, por lo que ha estado encarcelado en Alemania y Francia, además de tener causas pendientes por fraude, delitos contra la salud pública y en relación a varias muertes por falta de atención médica en diversos países europeos, incluida España desde 1995 (Tras su salida de prisión en Francia en 2006, el exdoctor estuvo también residiendo un tiempo en territorio español hasta 2007). Además, el exdoctor Hamer sostiene que la Medicina clínica científica es una conspiración de los judíos [sic] contra el resto de la humanidad. Actualmente se encuentra en paradero desconocido huido de la justicia. La Nueva Medicina Germánica se centra especialmente en el cáncer, por lo que diversas asociaciones oncológicas de médicos y pacientes europeas han expresado públicamente su preocupación (2) por la perjudicial expansión de las creencias sin base real de la Nueva Medicina Germánica.

La Nueva Medicina Germánica pretende mostrarse ante la sociedad como una terapia alternativa aparentemente médica, con el peligro de adoctrinamiento de personas enfermas y de abandono de tratamientos eficaces que esto conlleva. Su forma de actuación y de captación de clientes se aproxima al de una secta, o secta terapéutica (3), y en los últimos meses se está mostrando especialmente activa en Córdoba con diversas actividades públicas. Para sus intereses es importante dotarse de respetabilidad social, ya sea dando charlas en una universidad o poniendo el logotipo de un ayuntamiento en sus carteles.

La realización de un taller público en un centro municipal que afecte a temas de salud no puede desarrollarse sin control médico. La dirección del Centro Cívico Fuensanta achaca esto a una falla en el reglamento municipal que regula las actividades públicas en centros municipales. Sea como sea, se ha aprobado una actividad sin conocer sus intenciones y sin la documentación necesaria sobre el tema, algo preocupante si afecta a la salud de las personas. La responsabilidad municipal con sus ciudadanos ha fallado en esta ocasión sin que tampoco por el momento se la haya puesto remedio.

Estamos ante un taller público en un centro municipal, que pretende ser el primero de una serie, donde se atribuyen “virtudes sanadoras” [sic] a simple brandy con agua de flores, donde las enfermedades se califican como “procesos biológicos inteligentes”, y donde se niegan los avances de la Medicina.

El logotipo municipal en la cartelería de una actividad de esta índole está en las antípodas de la obligación con la información, la cultura y con la sanidad pública que debería guardar el Ayuntamiento de Córdoba.

Algunas referencias: (1) Informe sobre terapias alternativas del Ministerio de Sanidad, Gobierno de España (2011) PDF (2) Informe Swiss Society for Oncology SGO, Swiss Society for Medical Oncology SGMO, Swiss Institute for Applied Cancer Research SIAK PDF (3) MIVILUDES (Guía interministerial de derivas Sectarias, Gobierno de Francia) PDF

El texto anterior ha sido elaborado por el grupo La Ciencia de las Pseudociencias, encabezado por el profesor de la Universidad de Córdoba Jesús Torres, y por supuesto desde aquí me adhiero íntegramente a él. La “Nueva Medicina Germánica” es una práctica peligrosísima que poco a poco se está volviendo a abrir paso en nuestro país, después de que varios fallecimientos frustraran su primera penetración en España. Ojalá las instituciones reaccionen a tiempo y dejen de apoyar actos como este.

Supongo que muchos de los lectores recordarán aquella “cátedra Boiron de homeopatía” que la multinacional se compró (como se le escapó en la radio a uno de los responsables universitarios) en la Universidad de Zaragoza, y que se mantuvo activa hasta el 23 de octubre de 2014, cuando por fin la universidad se desprendió de aquel lastre. La supresión de la cátedra fue un logro de la comunidad universitaria y sobre todo de sus alumnos, nada dispuestos a que semejante despropósito siguiera echando por tierra el prestigio de su Universidad. En otros casos (como los de Córdoba o Girona, por ejemplo), los estudiantes han encabezado protestas que han conseguido limpiar un poco su casa.

Y ahora ha llegado el turno de la Universidad de Barcelona, que lleva varios años ofreciendo un Máster en medicina homeopática que por la nada módica cantidad de 6.940 Euros ofrece la posibilidad de obtener un título con la misma validez jurídica y científica que, por ejemplo, este que me saqué gratis el otro día en un ratito:

BoironCanadaLista

Es comprensible que haya alumnos que lamenten esta situación en su propia Universidad, y por eso uno de ellos, Adrián Gómez, ha escrito una petición a su rector para que recapacite sobre esta situación que, además de vergüenza ajena, debería provocarle vergüenza propia.

Petición eliminación de la homeopatía en la UB

Como dice la carta,

Si bien la UB goza de prestigio nacional e internacional por sus actitudes científicas, es contradictorio que sostenga un Máster de Homeopatía.

Contradictorio, anacrónico y lamentable. Ayudemos a evitarlo respaldando con nuestra firma la petición, porque ni la Universidad de Barcelona ni sus estudiantes se merecen seguir con este descrédito.

FerFrias15primera

A estas alturas, no creo que decir que Naukas Bilbao 2015 ha sido el mayor evento de divulgación científica de España sea exagerar, ni mucho menos: ponentes (¡y asistentes!) llegados de todas partes, colas para entrar en el auditorio de la Universidad del País Vasco (hasta abarrotar todas sus salas) y esa “resaca post Naukas” que experimentamos todos son una buena prueba de ello. Sin duda todos los que estuvimos allí aprendimos un montón, lo pasamos estupendamente y ya estamos contando las horas que faltan hasta Naukas Bilbao 2016.

De elfos, orcos y otros extraterrestres fue el título de mi charla de este año en el evento, y aunque habitualmente no hago mucho ruido con estas cosas, en esta ocasión haré una excepción. Por dos razones: porque me han llegado muchas preguntas (y comentarios jocosos) acerca de los papers y referencias que cité, y porque reconozco que me divertí mucho preparándola y quiero compartir esa diversión.

Pero, eso sí, primero vean la charla, que si no se van a perder. De hecho, vean todas las charlas, que están disponibles gracias a EiTB y que seguro que les van a encantar. La mía es esta:

Y aquí la lista de referencias. ¡Que las disfruten!

  • Las denominaciones (aún no oficiales) de los accidentes geográficos de Plutón y Caronte pueden consultarse aquí.
  • Las denominaciones, esta vez oficiales, de las montañas y colinas de Titán
  • El Cráter Tolkien, en Mercurio.
  • Sumario de Sauron, Mount Doom, and Elvish Moths: The Influence of Tolkien of Modern Science, de Kristine Larsen
  • Blogs de mis amigos Biogeocarlos y ScientiaJMLN. Por cierto, la foto de nuestro particular Sauron reescribiendo El Señor de los Anillos está tomada aquí.

nueva versión ESDLA

  • La revista Tolkien Studies, algo así como la Science o Nature de los estudiosos de Tolkien, por la calidad de los artículos que publica y por lo difícil que resulta que los revisores te dejen pasar uno.
  • La conexión española de JRR Tolkien: “El Tío Curro” es el título de un libro imprescindible para cualquier aficionado español a Tolkien, escrito por mi buen amigo y compañero de más de una aventura friki José Manuel Ferrández Bru.
  • Y en cuanto a Suiza en la obra de JRR Tolkien: la experiencia de 1911… bueno, que aquí lo tienen.
  • Tolkien: a Toolkit for Genetics-based Applications, de Anthony Yiu-Cheung Tang, está disponible en pdf aquí.
  • Abstract de The Mordor Alkaline Igneous Complex, Central Australia: PGE-enriched disseminated sulfide layers in cumulates from a lamprophyric magma, de Stephen J. Barnes e.a.
  • Pdf de The HOBBIT gene is required for formation of the root meristem in the Arabidopsis embryo, de Viola Willemsen e.a.
  • Referencia (porque llamar “abstract” a eso debe ser un chiste de Nature Geoscience) de Tsunamigenic Middle Earth, de Roger Bilham
  • Charla Riddles in the Dark: Imaging inside Mercury’s permanently shadowed craters, de Carolyn M. Ernst e.a.
  • Abstract de The fellowship of the hobbit: the fauna surrounding Homo floresiensis, de Hanneke J. M. Meijer e.a.
  • Primera página de The strongly interacting quark-gluon plasma and future physics, de T.D. Lee (es una pena, porque la chula es la última, ¿verdad?)

tipo 3 4b

  • Modelling the BMS of Species in Middle-Earth, de K. Manoharan y S. Rosetti, Simply Walking into Mordor: How Much Lembas Would the Fellowship Have Need?, de S. Rosetti y K. Manoharan, Water Requirements on the Journey Through Mordor, de Catherine Berridge, Does the Oxygen Content of Tolkien’s Middle Earth Allow for Greater Endurance?, de R. Walker y A.E. Cooper-Dunn, Could Frodo Have Survived Moria?, de A.E. Cooper-Dunn y R. Walker, Can Nyan Cat Escape The Moon?, de C. Obee y J. Cox, Does Winnie the Pooth have a B12 Deficiency?, de S. Llewellyn y D. McDonagh y Does Anna Have a Frozen Heart?, de D. Binkley y L. Carfrae han sido publicados en el cuarto número del Journal of Interdisciplinary Science Topics.
  • Sumario de Representing Spatial Structure Through Maps and Language: Lord of the Rings Encodes the Spatial Structure of Middle Earth, de M.;. Louwerse y N. Benesh
  • Thermal Comfort Temperatures and the Habits of Hobbits, de M.A. Humphreys, pertenece al libro Standards for Thermal Comfort: Indoor air temperature standards for the 21st Century.
  • The Hobbit -an unexpected deficiency, de J.A. Hopkinson y N.S. Hopkinson, está disponible a través de la web de The Medical Journal of Australia.
  • The Climate of Middle Earth, de Radagast el Pardo (en realidad, Dan Lunt), puede descargarse en pdf en inglés. Lamentablemente, sus transcripciones élfica y enana parecen haber desaparecido.
  • Y finalmente, A precious case from Middle Earth, de N. Bashir e.a. está disponible en la web de The British Medical Journal.

Y aunque eso (de momento) es todo, si localizan ustedes algún paper de este estilo no duden en decírmelo a través de los comentarios. Que Eru se lo pague.

Una de las estrategias comerciales más típicas de los vendedores de productos y servicios pseudocientíficos es la de buscarse un aparente aval oficial. Estudios científicos (aunque en realidad no tengan nada que ver con lo que venden), homologaciones (que realmente no se refieran a eso), informes gubernamentales neutrales (que no son ni informes gubernamentales ni neutrales) y, por supuesto, títulos universitarios, se emplean a menudo para dar la impresión de que los científicos o las autoridades han evaluado y dado su visto bueno a la mercancía, aunque esta absolutamente inútil.

Y estos días hemos visto una lamentable prueba de que la estrategia puede funcionar: un blog de Madri+d publica una entrada titulada “Homeopatía: evidencias experimentales y patentes” que parte de la existencia de una patente de un producto homeopático para defender esa práctica.

HOMEOPATIA  EVIDENCIAS EXPERIMENTALES Y PATENTES

La autora empieza diciendo que “Esto [la patente] no evidencia nada sobre su eficacia”, lo cual es cierto, pero justo a continuación se contradice a sí misma indicando que

pero resulta que la normativa previene que se concedan patentes sobre invenciones que van en contra de las leyes de la termodinámica, como por ejemplo una máquina de movimiento perpetuo. Se ve que las oficinas de patentes, a pesar de estar plagadas de examinadores con grado de doctor, y con formación científica y experiencia en investigación, no ven un problema similar en las preparaciones homeopáticas. Además, es importante apuntar que una patente concedida se puede revocar si no existe una evidencia experimental que apoye las reivindicaciones (lo que se llama suficiencia en la descripción). En esta patente, que es una entre decenas y utilizo solo como un ejemplo, se concedió la siguiente reivindicación: “Use of homeopathic dilutions of insulin like growth factor-1, transforming growth factor beta-1, BB-platelet derived growth factor and granulocyte macrophage-colony stimulating factor for the manufacture of a medicament for the treatment of HIV infection”, y aportaron evidencia de que esas soluciones homeopáticas pueden servir para tratar pacientes infectados con el VIH. En cambio, en otra solicitud de patente, EP 1466622 A1, la EPO objetó que un medicamento basado en una dilución igual o mayor que c12 era indistinguible del solvente y por tanto no estaba suficientemente descrito en la solicitud (T1273/09).

Los escépticos dirán que la evidencia publicada en un documento de patente es invalida por no superar las objeciones de un proceso de peer-review, pero eso no es exactamente cierto, pues los examinadores de patentes son expertos en el campo de la técnica de la invención que se describe.

Bueno, no sé lo que dirán los demás escépticos, pero este que suscribe no dice eso.

Es cierto que el tratamiento de las evidencias publicadas en un documento de patente es un problema. Por ejemplo, no hace mucho mencionaba yo de refilón en esta entrada de Naukas que la justificación de una patente española incluía la mención a las inexistentes investigaciones científicas del Institut de Recherches en Géobiologie. Patente que pueden ustedes consultar aquí y que ampara nada menos que unas planchas de corcho para la protección contra radiaciones telúricas. Como pueden comprobar, el hecho de que la justificación “científica” de la patente sea tan inexistente como las radiaciones telúricas de las que protege el invento no ha impedido su inscripción.

Invenes

De hecho, los registros de patentes están llenos de invenciones absurdas, inútiles o ridículas (a ver de qué iban a nutrirse si no webs como Crazy Patents, Patently Silly, Totally Absurd Inventions…). Tantas que los especialistas en Derecho de Patentes también se han preocupado por el tema, como demuestra sin ir más lejos este artículo (pdf) de Daniel C. Rislove que cuenta entre otras cosas que

En respuesta al argumento de que las invenciones inútiles no son comercializables abundan los contraejemplos. Por ejemplo, la fundadora y directora ejecutiva de Biomed Comm Inc, Dra. Barbara Brewitt, ha obtenido cinco patentes en EEUU relativas a tratamientos homeopáticos.

Y, por si no se han dado cuenta todavía: la patente que Madri+d pone como ejemplo de “reconocimiento oficial” de la homeopatía es precisamente una de esas cinco.

Una parte del problema es que los sistemas de verificación de patentes no solo son peer-reviewed, como decía la autora de la entrada, sino que ni siquiera son contradictorios, de modo que, si no aparece alguien oponiéndose, en muchos países los funcionarios no tienen más remedio que tragarse las afirmaciones del inventor por muy absurdas que resulten. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el caso de este, ejem, sistema de diagnóstico consistente en que el paciente (o un ayudante en contacto con el paciente) forma un anillo con los dedos y el examinador intenta abrirlo mientras el paciente sostiene una muestra de tejido del órgano a examinar (no el suyo, claro), o alguien le ilumina la zona del cuerpo donde está el órgano en cuestión con un puntero láser, va señalando la zona con una varilla, aplica al paciente una (pequeña) corriente eléctrica o cualquier otra chorrada que se imaginen. Se supone que la fuerza con la que se abra el anillo permitirá “localizar representaciones exactas del órgano en la parte frontal y trasera del paciente y proporcionar capacidades diagnósticas significativas”, capacidades diagnósticas que permiten detectar desde un cáncer a una infección (no, de posesiones diabólicas no dice nada).

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Dibujos ilustrativos del "método diagnóstico" patentado.
Dibujos ilustrativos del “método diagnóstico” patentado.

De modo que la concesión de patentes a tratamientos homeopáticos no es un indicio de que la homeopatía pueda tener eficacia; es un indicio de que el sistema de patentes no funciona tan bien como debiera. Como muestran, sin ir más lejos, los dos ejemplos que proporciona la entrada: la autora decía, recuerden, que

en otra solicitud de patente, EP 1466622 A1, la EPO objetó que un medicamento basado en una dilución igual o mayor que c12 era indistinguible del solvente y por tanto no estaba suficientemente descrito en la solicitud

Pero resulta que la patente otorgada también incluye diluciones mayores que 12 CH, llegando incluso a 50.000 CH. Cito de aquí:

The homeopathic dilutions of the present invention typically comprise between 1.times.10@-6 and 1.times.10@-100,000 molar dilutions of growth factor in a pharmaceutically acceptable diluent.

Ignoro si la distinta vara de medir tiene que ver con el hecho de la procedencia de cada patente (de EE.UU. la admitida, de Rusia la rechazada), pero en cualquier caso no sé cómo se le ha pasado por alto ese detallito a la autora. Quizá por los mismos motivos por los que no se ha dado cuenta que las revisiones Cochrane que cita como positivas no lo son, como le recuerda muy acertadamente un comentario. Pero, en cualquier caso, quizá debería haber dedicado su entrada a reflexionar sobre los límites y disfunciones del sistema de patentes en lugar de aceptar lo que lea en alguna de ellas, no sea que acabe creyendo en el tarot, las propiedades diagnósticas del aura o… invenciones que van en contra de las leyes de la termodinámica.

P.S.: gracias a Caos Azucarado por su descubrimiento de la patente del “generador eléctrico autosuficiente”.

Bueno, sí, me gustaría volver a pasar por Toulouse y visitar otra vez sitios como la Cité de l’espace, pero en este caso el viaje va a ser virtual y por otro motivo: porque allí se ha dictado una ya famosa sentencia que reconoce una pensión por incapacidad a una persona “electrosensible”.

Conceden a una francesa alérgica al Wi Fi

Una noticia que por supuesto ha recibido ya elogios entre quienes hablan de la existencia de personas afectadas por los campos electromagnéticos (y que a menudo son también quienes venden cachivaches protectores, remedios curativos y hasta servicios jurídicos orientados hacia esas personas), y también algunas críticas (pocas, eso sí) hacia la actitud del tribunal francés por haber reconocido una patología inexistente. Críticas entre las que no verán la mía, porque, ¡ay!, me da la impresión de que ni unos ni otros tienen razón en este caso.

No me gusta opinar sobre una sentencia sin haberla leído, y en este caso no he sido capaz de localizarla (si alguien lo logra, por favor, que me lo indique), pero por lo que he leído en diversos medios la decisión del Tribunal de Toulouse puede parecer chocante, pero no por ello sería injusta, incorrecta o “anticientífica”.

Allá por octubre de 2004, la Organización Mundial de la Salud publicó un completo informe (pdf) en el cual se abordaba el problema de las personas “electrosensibles”, en cuyas conclusiones figura este párrafo (la traducción es mía):

La hipersensibilidad electromagnética se caracteriza por una variedad de síntomas inespecíficos que difieren de individuo a individuo. Los síntomas son ciertamente reales y pueden variar mucho en cuanto a su gravedad. Para algunos individuos estos síntomas pueden cambiar su estilo de vida.

El documento incluye la hipersensibilidad electromagnética entre las IEI, siglas de “Idiopathic Environmental Intolerance” o intolerancia ambiental idiopática (de causas indeterminadas), y añade que

Las IEI incluyen varios desórdenes con similares síntomas inespecíficos y médicamente no explicados que afectan negativamente a las personas y perturban su capacidad laboral, social y personal.

Y a continuación dice que

La mayoría de los estudios indican que los afectados por IEI no detectan la exposición a campos electromagnéticos mejor que las personas no afectadas. Los mejores estudios controlados y a doble ciego muestran que los síntomas no parecen tener ninguna relación con la exposición a campos electromagnéticos.

También hay indicios de que dichos síntomas pueden deberse a problemas psiquiátricos preexistentes, así como a reacciones de estrés producidas a consecuencia de la preocupación por los efectos atribuidos a los campos electromagnéticos, más que a la exposición en sí.

Estas conclusiones también han sido recogidas en una nota publicada en nuestro idioma (pdf), y podemos resumirlas en dos partes:

  • La hipersensibilidad electromagnética (o, más bien, IEI) es una enfermedad real cuyos síntomas pueden ser incapacitantes.
  • Su causa no es una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos.

Y ahora volvamos a Toulouse (por cierto, ¿saben que también se puede visitar la fábrica de Airbus?). Según la información que recoge la prensa francesa (por ejemplo aquí) o incluso la asociación que ha ayudado a la afectada en el caso, lo que ha dicho el Tribunal francés es que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. Vamos, que esta persona padece esos síntomas (que, recordemos, la OMS también reconoce como reales).

Pero no parece que el Tribunal haya ido más allá: a pesar de los titulares, ni la prensa ni la asociación de afectados incluyen ninguna cita de la sentencia en la que se reconozca como causa de esos síntomas la exposición a los campos electromagnéticos o cualquier otra. Además, la sentencia reconoce una pensión por incapacidad (que se concede por la existencia de una enfermedad, sea cual sea su causa), pero no establece ningún tipo de indemnización (que sí tendría su razón de ser en la causa de esa enfermedad), así que parece bastante evidente que el tribunal no ha estudiado esa cuestión o, si lo ha hecho, ha desestimado cualquier alegación al respecto.

Vamos, que la sentencia es correcta. Lo que no es correcto es que los sinvergüenzas de siempre hablen de que “una sentencia judicial pionera en Francia ha reconocido la hipersensibilidad a los campos magnéticos”, y cosas así: el Tribunal solo se limita a reconocer que esta persona padece una enfermedad, pero no entra a valorar si se debe a una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos o, lo que es mucho más probable, a la labor que hacen esos mismos sinvergüenzas para meter miedo a los enfermos y así aprovecharse de ellos.

Que es lo que nos lleva a la segunda etapa de este viaje virtual: Pamplona. Porque allí estaré la semana que viene para participar en el curso Frente a las pseudociencias, una espléndida iniciativa del Ateneo Navarro en la que compartiré mesa con (y aprenderé mucho de) compañeros y amigos de la talla de Helena Matute, Luis Alfonso Gámez, Pablo Linde, Joaquín Sevilla y Javier Armentia, todos de la mano de Luis Tarrafeta.

frente a las pseudociencias

Como pueden ver en el programa, por mi parte me encargaré de la protección que otorga (o no) el Derecho frente a las pseudociencias, un tema en el que evidentemente no tiene cabida esta sentencia, pero sí la conducta de quienes, a base de fomentar miedos ficticios, provocan estas enfermedades y se aprovechan de los enfermos. Porque la decisión del Tribunal de Toulouse, ejem, parece de El Mundo Today, pero la actitud de esos malnacidos parece más bien del Código Penal…

Espero verles allí. Ah, y no les cuento nada de lo que se puede ver en Pamplona porque resulta que esta va a ser mi primera visita a la ciudad, pero una cosa es segura: no me perderé el Pamplonetario.

P.S.: Pues aquí está la sentencia, gracias a Federico. Como pueden comprobar, tras un apartado de antecedentes (que indica que la demandante, Marine Richard, interpuso un recurso contra una decisión administrativa que le reconocía una incapacidad inferior al 50%) y un resumen de su petición (que se volviera a valorar su situación para poder obtener una pensión), se reseñan las conclusiones del informe del médico Pierre Biboulet, designado por el Tribunal, que es quien dice eso de que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. El doctor Biboulet sí que califica lo que padece la recurrente como “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”, y llega a afirmar que “la sintomatología desaparece cuando las causas son eliminadas”, refiriéndose evidentemente a las radiaciones electromagnéticas. Una conclusión que ha repetido en unas declaraciones posteriores. Pero en ellas también hace hincapié en que son conclusiones a las que llega a título personal: su función judicial, dice

no era decidir en un sentido u otro, porque en la actualidad no hay datos adquiridos y demostrados. Pero la minusvalía que sufre Marine Richard no puede negarse. Y aunque sea psiquiátrica (que no creo) sigue siendo una incapacidad que, de hecho, la hace merecedora de una ayuda.

Y eso es precisamente lo que hace el Tribunal, cuya decisión dice (siempre en mi traducción) que

Según lo dispuesto en los artículos L. 821-1 y L. 821-2 del Código de la Seguridad Social:

La ayuda económica a adultos con discapacidad se abona a cualquier persona cuya tasa de incapacidad permanente parcial sea de al menos el 80%, o entre el 50 y el 709% en caso de una restricción sustancial y sostenible para el empleo de acceso por discapacidad.

En vista de los elementos sometidos a la apreciación del tribunal, debatidos contradictoriamente, resulta notorio que en fecha 1 de abril de 2013 la señora Marine Richard tenía una tasa de incapacidad del 85%, con una restricción sustancial y duradera para el acceso al empleo. En consecuencia, el Tribunal considera que procede que reciba la prestación para adultos con discapacidad a partir del 1 de abril de 2013 y por un período de dos años.

Y ya está. La conclusión del Tribunal no incluye ninguna consideración sobre las causas de la enfermedad de la señora Richard: solo aprecia que está enferma y que ante la discapacidad que le provoca esa enfermedad procede la concesión de la ayuda.

¿Reconoce el tribunal la existencia de hipersensibilidad a los campos electromagnéticos? Ahora júzguenlo ustedes.

Por lo visto, una de las más agudas preocupaciones de quienes temen y/o demonizan a los organismos modificados genéticamente (OMG) es la del etiquetado, la pretensión de que los alimentos que contengan componentes OMG lo indiquen en su etiqueta. Se trata de una preocupación un tanto extraña, la verdad, en primer lugar por una cuestión cuantitativa: si hacemos caso de los datos de la reciente encuesta elaborada por Simple Lógica, el 54,9% de los encuestados que declaran haber oído hablar de los transgénicos asegura que intenta evitar su consumo, pero solo el 38,1 % dice que se fija en si los alimentos que compra son transgénicos, discrepancia que no me parece que cuadre mucho. Pero la preocupación es chocante, sobre todo, por una cuestión legal: resulta que esa obligación legal ya existe en España y en toda la Unión Europea (y desde 2003, nada menos), de modo que la incógnita es si esas asociaciones, grupos e individuos que hacen campaña continuamente para imponer esa obligación lo hacen por pura y simple ignorancia o con la intención de meter más miedo a los OMG.

Logotipo de una campaña con la que Green Peace exigía el etiquetado de los productos transgénicos. en 2009, obligatorio en la Unión Europea desde 2003.
Logotipo de una campaña de 2009 con la que Greenpeace exigía el etiquetado de los productos transgénicos (a pesar de que ya era obligatorio desde 2003).

Sea como sea, la preocupación sigue estando ahí, de manera que, inspirado por un comentario a mi entrada anterior, voy a intentar aportar mi granito de arena con una nueva protesta que no solo contempla el etiquetado de los productos transgénicos, sino también, creo yo, una notable mejora en cuanto a la información que la normativa actual exige.

Para ello voy a elegir como ejemplo un alimento especialmente significativo en esto de la lucha antitransgénica: el tomate. Puede que recuerden que, según una encuesta de la Fundación BBVA de 2012, solo el 35,4% de los españoles fue capaz de identificar como falsa la siguiente afirmación:

Los tomates comunes, los que comemos normalmente, no tienen genes, mientras que los tomates resultado de la ingeniería genética sí.

tomates con genes

El dato es desmoralizador, lo sé, pero vamos a imitar el espíritu del gran JM Mulet y vamos a intentar tomárnoslo con humor (sí, ya saben por qué bautizó así su blog). Porque, además, decíamos que el tomate es todo un icono en la lucha contra los trangénicos, y prueba de ello es que una imagen de esta sabrosa fruta torturada a base de jeringuillas consiguió ganar un premio de la Unión Europea:

La foto premiada, en la entusiasta nota publicada en "El País".
La foto premiada, en la entusiasta nota publicada en “El País”.

Una imagen sin duda impactante por su expresividad, por su fuerza y por su origin… Bueno, no, por su originalidad no: se parece demasiado a esta, esta, esta, esta, estas de aquí, esta, esta, esta, esta otra… Pero bueno, que es muy chula.

A continuación vamos a etiquetar a nuestro paradigmático tomate. Pero no con una etiqueta cualquiera, claro: el ruido para que se obligue (¿se vuelva a obligar?) a etiquetar los alimentos transgénicos incluye también, expresa o implícitamente, la exigencia de que quede bien claro su carácter demoníaco, y de hecho suele ir acompañado de ilustraciones tan sugerentes como estas:

Maíz con el símbolo de peligro biológico mazorca de maíz en forma de calavera humana Maíz atenazado por una planta espinosa

Pero claro, si se fijan bien, estos simbolitos solo servirían con el maíz, y no es cosa de ponernos a adaptarlos para cada cultivo. En su lugar vamos a ir a lo práctico y utilizaremos el símbolo de “peligro biológico”, que ya lo tenemos asumido y por tanto ya da suficiente yuyu (el de “peligro nuclear”, lógicamente, lo reservaremos para el wifi y esas cosas). Añadamos el aviso de que el alimento (en este caso el tomate) es transgénico, en letras rojas y bien gordas, y unos apartados para indicar la variedad y las advertencias de seguridad, y ya tenemos la base de nuestro sistema de etiquetado:

etiqueta tomate en blanco

Y ahora vamos a la parte práctica. Supongamos que alguna vez se autoriza en España la comercialización de una variedad transgénica (no, lo siento mucho por su propaganda, amigos antitransgénicos, pero en la actualidad no hay ninguna). Para nuestro ejemplo lo llamaremos apropiadamente “Frankenstomate“, y la etiqueta quedaría así:

etiqueta tomate frankenstomate

Como ven, la etiqueta es absolutamente sincera, y aunque eso de que la seguridad del producto haya sido científicamente comprobada pero no aceptada por asociaciones ecologistas pueda molestar a algunos, las cosas son así: este tipo de productos no llegan al mercado sin una previa evaluación de su seguridad, mucho más rigurosa que la de cualquier otro producto alimenticio.

Pero no hemos terminado aquí. Existen otras variedades de tomate cuyo genoma no ha sido modificado mediante transferencia de genes de otras especies o silenciamiento o supresión deliberados de algunos genes propios, sino por otros mecanismos como la mutagénesis (y, por cierto, no se pierdan la excelente entrada de Guillermo Peris sobre Muriel Howorth y los jardines atómicos).

El caso es que, aunque los antitransgénicos no suelan acordarse de ellos, los organismos obtenidos mediante mutagénesis no dejan de ser organismos genéticamente modificados. Así que habrá que ponerles la etiqueta, digo yo. Sería el caso, por ejemplo, del tomate Lanka Cherry:

etiqueta tomate lanka cherry

Que, como ven, es muy parecida a la del Frankenstomate, pero sin la advertencia sobre las asociaciones ecologistas que, como les decía, por regla general ni se acuerdan de este tipo de variedades.

Por cierto, no se me asusten al ver lo de “cherry” en Lanka Cherry: los tomatitos cherry que comemos habitualmente no han sido desarrollados así, sino por hibridación entre variedades cultivadas y silvestres. Aunque, bien pensado, no deja de ser una manera de modificar su genoma, así que también habrá que ponerles la etiquetita, digo yo. Utilizando como ejemplo la variedad Selke Biodynamic (que elijo más que nada por chinchar un poco a los creyentes en la antroposofía, como se pueden imaginar), quedaría así:

etiqueta tomate biodinámico

Como verán, seguimos siendo totalmente sinceros: aunque sea con métodos más artesanales que los de las otras variedades, la Selke Biodynamic sigue siendo un organismo genéticamente modificado, y como tal habrá que señalarlo. Pero con una importante salvedad: a diferencia de los anteriores, en este caso no se han realizado ensayos científicos para comprobar su seguridad; como ocurre con tantos otros alimentos (el propio Guillermo Peris nos ponía hace algún tiempo el ejemplo de las manzanas), simplemente nos fiamos porque los seres humanos llevamos mucho tiempo comiendo tomates y sabemos que la hibridación introduce modificaciones genéticas muy pequeñas y, por tanto, es poco probable que resulten perjudiciales. Cosa que también suele ocurrir en el caso de los organismos manipulados por transferencia o silenciamiento de genes, por cierto, pero bueno, las cosas están como están.

Y ahora dirán ustedes que bueno, ya solo quedan los tomates naturales de toda la vida, y a esos no hay que ponerles esta etiqueta, así que ya hemos acabado la entrada, ¿no?

Pues no.

Verán, resulta que los tomates “naturales” son como esta cosa:

Solanum pyracanthum, variedad silvestre de tomate (foto de Wikipedia)
Solanum pyracanthum, variedad silvestre de tomate (foto de Wikipedia)

Que de esa y otras especies igual de birriosas hayamos llegado a los tomates que todos conocemos no es el fruto de una evolución natural, sino de una larga labor de selección y cruzamiento que, a lo largo de muchas generaciones, consiguió… sí, lo han adivinado: consiguió modificarlos genéticamente hasta llegar a las variedades actuales. De hecho, se calcula que hasta un 25% del genoma del tomate habría sufrido estas modificaciones artificiales.

Así que incluso “uno de los productos más exquisitos y naturales del mercado“, como califica un productor ecológico a sus tomates raf (término que, por cierto, son las siglas de “resistente al Fusarium” y que delatan su origen artificial), es en realidad un organismo modificado genéticamente, y como tal aquí tiene su etiqueta:

etiqueta tomate raf ecológico

Etiqueta que, por supuesto, sería aplicable a la totalidad de la producción agrícola y ganadera, y que nadie podría evitar a no ser que se alimentase de setas silvestres o perdices de campo. Ni siquiera, como ven, la producción ecológica, cuyos productos, en vista de lo que cuentan los informes anuales sobre alertas alimentarias de la RASFF, quizá necesiten esos ensayos científicos de seguridad tanto o más que los otros transgénicos.

Pero eso es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.