Lo cuenta Cambalache:

La convocatoria (PDF) de Acción Social de la Universidad de Sevilla vuelve a incluir por cuarto año consecutivo este alucinante párrafo entre las ayudas económica que presta a sus empleados:

1.1.7. Tratamientos homeopáticos o de acupuntura habrán de estar prescritos por un médico especialista y/o conocidos por el médico de atención primaria del interesado que deberá certificar su recomendación o supervisión del tratamiento efectuado. En aquellos casos en que el tratamiento esté dispensado por un Centro distinto al profesional que lo prescribe, habrá de acompañarse a la factura: informe, diagnóstico del Facultativo, que habrá de identificarse expresamente con: Nombre y Apellidos, no de Colegiado, etc….

Y luego nos escandalizamos de que pase lo que pasa

Un simple vistazo a las entradas de esta Lista demuestra que la reina de la pseudociencia en nuestras Universidades es la homeopatía. El sistema de “curación por la fe” que inventó Hahnemann hace doscientos años se ha ido infiltrando poco a poco en nuestro sistema educativo, y aunque en muchos casos probablemente estén detrás intereses económicos (de las Universidades, para captar más alumnos aun a costa de poner en entredicho la calidad de la educación que ofrecen, o incluso de los grandes laboratorios, que pueden permitirse el lujo de comprar una cátedra), a veces da la impresión de que lo que ocurre es, simplemente, que ignoran qué es la homeopatía.

Bueno, pues ahora no tienen excusa. Ni ellos ni esos comentaristas que aparecen en este blog y que nos echan en cara que tachemos de pseudocientífica a la homeopatía sin dar explicaciones de por qué lo es. Acaba de nacer Qué es la homeopatía, una web dedicada a proporcionar de la forma más sencilla posible información rigurosa sobre esta práctica, lejos de la propaganda de sus devotos creyentes y, sobre todo, sus vendedores. Si tienen alguna duda o, simplemente, si quieren saber realmente qué es eso de la homeopatía, ese es el sitio al que deben acudir.

Y al que deberían acudir también bastantes rectores, ¿verdad?

Ante la cada vez más abundante proliferación de conferencias, cursos, seminarios y todo tipo de actividades que diferentes corrientes pseudocientíficas están desarrollando dentro del marco de las universidades españolas y latinoamericanas, tendencia que cristaliza en la reciente creación de una Cátedra de Investigación sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, los abajo firmantes (científicos, profesores, alumnos y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de manifestar lo siguiente: La colaboración entre la Universidad y la Empresa, así como con otros organismos y agentes sociales es enriquecedora, productiva y debe ser considerada como una de las prioridades de la política universitaria. Los acuerdos y contratos para la transferencia de resultados de la investigación a la empresa privada pueden representar una importante fuente de financiación para las universidades públicas; los cuales, desarrollados convenientemente, permiten una mayor productividad científica y la optimización de las aplicaciones de tal actividad. Sin embargo, creemos que no es justificable que la Universidad busque vías de financiación a cualquier precio, y aún menos si con ello pervierte su filosofía y fines fundamentales. La Universidad Pública, como cualquier otro organismo de la administración, debe estar al servicio del ciudadano, manteniendo un contacto permanente con la sociedad de la que forma parte, mediante una comunicación constante que permita la sintonía entre el mundo universitario y las necesidades sociales. Para cumplir estos objetivos, la Universidad debe ser un adalid en lo referente a innovación y a exploración de nuevos caminos para el conocimiento. La Universidad nunca debe ser una estatua, sino una animación en constante movimiento. No es posible entender la función investigadora y el compromiso social de la Universidad sin la imbricación con su papel fundamental en la formación de ciudadanos libres, capaces de enfrentarse al mundo mediante una mentalidad crítica que les permita escapar de las cadenas de la irracionalidad, la superstición y la ignorancia. Esta función docente, completamente consustancial a la institución universitaria, va más allá de las aulas, al representar la Universidad un referente en cuanto a conocimiento y racionalidad para toda la sociedad. En este sentido, la Universidad juega un papel muy importante ante el avance que en la sociedad contemporánea están teniendo determinadas corrientes anticientíficas y antirracionales, que pueden suponer un significativo retroceso hacia el oscurantismo y la superstición, algo que se encuentra en el polo opuesto de los objetivos universitarios. Nos preocupa, como universitarios y como ciudadanos, que bien entrado el siglo XXI cada vez prolifere un mayor número de terapias más próximas a la magia que a la medicina, en muchas ocasiones amparadas por instituciones y empresas médicas profesionales; nos preocupa que presidentes de gobierno consulten astrólogos; que pulseras mágicas declaradas oficialmente fraudulentas sean portadas por ministros de sanidad y constituyan el regalo más vendido de las últimas navidades; que cada vez haya más ciudadanos que crean firmemente que las vacunas son tóxicas y nefastas para la salud; que aumente el número de enfermos que abandonan el tratamiento médico para abrazar alternativas esotéricas; nos preocupa muy seriamente que gran parte de la población vuelva a confiar más en los curanderos que en la medicina científica. Nos preocupa que la Universidad pueda convertirse en un mercadillo que de cabida a cualquier alternativa irracional al conocimiento científico. Sólo una mal entendida apertura de mentalidad puede justificar que se enseñe alquimia en las Facultades de Química, ufología en las de Física o el diluvio universal en las de Historia. Ofrecer el foro universitario a las pseudociencias, en igualdad de condiciones con el conocimiento racional, no se traduce en ningún enriquecimiento cultural, sino en una validación universitaria de la superstición y la charlatanería. Difícilmente podremos educar a nuestros hijos sobre la inexistencia de bases empíricas en la predicción astrológica si van a encontrar en el campus universitario cursos de postgrado en astrología. Reza una de las máximas en ciencia que la razón no debe aceptar algo como cierto sólo porque lo afirme mucha gente o porque lo suscriban personajes importantes, y que siempre es necesario detenerse ante cualquier afirmación y dudar sobre si es o no cierta. Esto obliga a actuar mucho más despacio, a sopesar cuidadosamente las opciones, a avanzar con cautela ante cualquier tipo de propuesta. Y esta es una de las cosas que creemos firmemente que debe enseñarse en las universidades. Por todo ello, nos preocupa que la Universidad de cabida a cursos sobre acupuntura, a conferencias sobre creacionismo, a seminarios sobre astrología y a cátedras sobre homeopatía. Nos preocupa especialmente si no se enfocan como un debate crítico y un análisis racional, sino con un presupuesto de funcionalidad y validación científica de los que no sólo carecen, sino que están en frontal oposición al espíritu crítico universitario. En el caso concreto de la homeopatía, aunque de igual aplicación para el resto de pseudociencias, no se ha demostrado científicamente ni su fundamento teórico (que contradice nuestros conocimientos sobre química y medicina más elementales), ni su efectividad más allá de un placebo. Décadas atrás, se destinaron importantes estudios a buscar una posible base en los postulados homeopáticos, los cuales no han variado significativamente en doscientos años, base que jamás se encontró. Nos resulta extremadamente paradójico que mientras gobiernos europeos retiran fondos y apoyos estatales a la práctica homeopática, en España se instauren cátedras dentro de las universidades públicas. El aval que esto supone, sitúa a la homeopatía, a la astrología o al espiritismo dentro de la categoría de disciplinas universitarias; máxime cuando no nos encontramos exclusivamente ante una actividad de investigación sobre un fenómeno dudoso, sino ante una institucionalización dirigida a la formación y divulgación de estos postulados. Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias. Las personas que desde distintos estamentos y colectivos de la sociedad suscribimos este manifiesto, deseamos llamar la atención sobre este importante aspecto al conjunto de la población y, especialmente, a las autoridades académicas y gubernativas, confiando en que la razón acabe imponiéndose sobre la superstición y el oscurantismo. Firmar el manifiesto (Vía La ciencia y sus demonios y Amazings).

Ya contamos en su día que la Universidad de Zaragoza no solo enseña homeopatía, sino que además presume de ello. Por eso la noticia de la creación de una Cátedra de Homeopatía no constituye ninguna sorpresa, sino más bien la confirmación de la pendiente por la que sus responsables están llevando a la Universidad. Una deriva que hoy tiene dos imágenes; la que nos deja la nota de prensa, firmada al alimón por la Universidad de Zaragoza y los Laboratorios Boiron:

y esta otra, en la que Javier Lanuza (profesor del Departamento de Farmacología y Fisiología), Pilar Zaragoza (Vicerrectora de relaciones institucionales), Pascal Blasco (Director General de Boiron) y Gualberto Díaz (Director Médico de Boiron) ponen por escrito el despropósito:

Y es que la Cátedra está patrocinada por los Laboratorios Boiron, la multinacional francesa que comercializa cosas como esta o esta otra. Y, por cierto, ya que dicen que la Cátedra se ocupará de

temas de importancia como las patologías que trata esta terapéutica, la fabricación y presentación de los medicamentos o la amplia actividad docente presente en nuestro país.

No estaría de más que intentasen también averiguar por qué los laboratorios homeopáticos, con Boiron a la cabeza, venden sus productos de forma totalmente ilegal. A cambio les ofrecemos ocuparnos nosotros de esa “amplia actividad docente” de la homeopatía que, por increíble que parezca, sigue “presente en nuestro país”. Al contrario de lo que ocurre en otros, donde las Universidades dedican sus cada vez más escasos recursos a la docencia de disciplinas de verdad, abandonando la enseñanza de terapias ficticias como esta.

Lo cual, por cierto, nos lleva a otra cuestión: ¿qué opinarán los restantes catedráticos de la Universidad de Zaragoza, los que se dedican a enseñar conocimientos rigurosos, ante la incorporación a sus filas de esto? ¿Estarán contentos al ver que los recursos educativos y, sobre todo, el prestigio que ellos han ayudado a conferir a la Universidad, se diluyan como un azucarillo en el agua mágica? ¿Se sienten contentos al contar entre sus pares a un catedrático en supercherías?

Suponemos que no. Pero no estaría de más que ellos nos lo aclararan.

P.S.: Y estaremos atentos también a la posibilidad de que la Universidad de Zaragoza nos homologue nuestro título de homeópatas. Al fin y al cabo, nos lo otorgó su patrocinador

Es una pena, pero de nuevo tenemos que traer aquí a la Universidad de Sevilla, que poco a poco se está colocando en cabeza de nuestro ranking de Universidades magufas. Esta vez nada menos que con esto:

Si el subtítulo de las Jornadas (“La definición de las enfermedades: realidad y ficción”) ya es como para mosquearse, un vistazo al programa (en pdf) y al currículo de muchos de los intervinientes confirma las peores sospechas: negadores de la existencia del VIH, vendedores de pseudoterapias ficticias y teorías de la conspiración se mezclan con ponencias que podrían ser valiosas, pero que con semejante acompañamiento solo servirán para dar a los charlatanes una apariencia de respetabilidad que no merecen.

Que es lo que han conseguido, por otra parte, al organizar las Jornadas nada menos que en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Porque, como se pueden imaginar, no se trata de un acto propio de la Universidad, sino organizado por convenio con el “Grupo ETOR”, una entidad de la que les podemos decir poco porque el navegador, sabiamente, nos recomienda no entrar en su web

Pero de cuyo rigor y orientación metodológica pueden hacerse una idea visitando este blog. Eso sí, con la advertencia de que si lo visita no es su equipo lo que puede resultar dañado.

En Ciencia y sus Demonios hacen una exposición más detallada del caso, y proponen el envío de una carta de protesta, cosa que nosotros, por supuesto, ya hemos hecho. También es muy recomendable el debate que se está desarrollando en esta entrada de Las penas del agente Smith, con la intervención estelar de uno de los responsables del engendro, José Ordóñez García, cuyo currículo no merece más comentarios, ¿verdad?

No nos cansaremos de repetirlo: los organizadores de este tipo de cosas pueden hacerlo en un teatro, el aula de cultura del Ayuntamiento (que por un día en que se deje de lado eso de la “cultura” no le va a pasar nada) o en el bar de la esquina, pero las Universidades no deberían permitir que se montasen estos circos en sus instalaciones. Están fuera de lugar, y lo único que hacen es empañar su prestigio.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Sin embargo, la Universidad de Sevilla está dispuesta a desmentir esta frase, y aunque ya ha pasado un par de veces por nuestra lista aquí la tenemos de nuevo, dispuesta a demostrarnos su amor por las terapias inverosímiles y los tratamientos sin fundamento. O sea, por la homeopatía.

En este caso se trata de una asignatura de libre configuración, que lleva por título “Fundamentos Básicos de Homeopatía en Ciencias de la Salud”, nada menos. Pueden ustedes consultar el programa en la página 91 de este pdf, pero si no desean molestarse aquí la tienen en todo su, digamos, esplendor:

Como pueden ver, el contenido de la asignatura es

La Homeopatía en las diferentes ramas de Ciencias de la Salud. Bases científicas de la Homeopatía. Clínica y terapéutica homeopática.

Teniendo en cuenta que la homeopatía en las diferentes ramas de la salud, por mucho que digan lo contrario sus partidarios y vendedores, está en franca regresión, que sus bases científicas son inexistentes (las científicas, las místicas son otra cosa, claro) y que la clínica y terapéutica homeopática consiste básicamente en elaborar una serie de síntomas y buscar el tratamiento oficialmente prescrito por Hahnemann o alguno de sus sucesores, sin necesidad de entrar en detalles tan liosos como la enfermedad que sufre el paciente, sus causas o la búsqueda de un tratamiento que se la cure, la asignatura tiene todas las papeletas para convertirse en un éxito. De hecho, a estas alturas solo queda una plaza libre:

Y es que, al fin y al cabo, son nueve créditos obtenidos casi por el morro.

O sin el “casi”, porque que una Universidad siga enseñando homeopatía a estas alturas es cuestión de morro, de ignorancia impropia de semejante institución, o de un poquito de ambas cosas. De hecho, la propia Universidad parecía haberse dado cuenta, ya que el Máster en Homeopatía que había estado ofreciendo hasta el año pasado, sin ir más lejos, ha desaparecido este año.

Ese mismo camino deberían seguir los demás rastros de pseudomecidina que alberga la Universidad de Sevilla. Y en ese sentido iniciativas como la de Cambalache, que ha propuesto el envío de una carta poniendo claramente las cosas en su lugar, merecen todo nuestro apoyo. Ni la Universidad de Sevilla, ni los profesionales sanitarios que se formen en ella, ni sus pacientes merecen que les traten con terapias sin el menor fundamento real.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero echen un vistazo a todos los cursos y títulos que hemos comentado en esta lista (y los que seguiremos comentando, me temo) y compárenlos con esto:

Ya se está celebrando en la Universidad de La Laguna la edición 2010 de su Curso sobre Ciencia y Pseudociencias, que desde 2001 ha hecho precisamente lo que se espera de una Universidad: mostrar lo que es ciencia y lo que ni lo es, ni merece ser llamado así, ni mucho menos ser impartido en un curso universitario. Para ello su programa se divide en dos módulos, dedicados a ofrecer “Un panorama de la ciencia contemporánea” y estudiar las relaciones entre “El individuo, la sociedad y las pseudociencias”.

Desgraciadamente no es habitual encontrarnos con un curso así. Más bien, como vemos en esta Lista, todo lo contrario. Pero ojalá cunda el ejemplo y otras Universidades se den cuenta de que la pseudociencia solo tiene cabida en ellas así: como objeto de estudio y como algo a lo que la labor de las propias Universidades debería oponerse frontalmente.

Tal y como cuenta Luis Alfonso Gámez en Magonia, el próximo día 2 de octubre se celebrará (es un decir) en la Sede Ciudad de Alicante de la Universidad de Alicante nada más y nada menos que esto

En realidad las “Jornadas” (curiosa denominación teniendo en cuenta que el evento dura un solo día) no tienen nada que ver con la Universidad de Alicante. Más bien todo lo contrario: Alicante puede presumir de contar con muchos y muy buenos aficionados a la astronomía, y buena parte de ellos están o han estado vinculados a la Universidad. Desde el campus de San Vicente se han realizado muchas observaciones astronómicas y la propia Sede Ciudad de Alicante organiza cada año, esta vez sí oficialmente, unas Jornadas de Divulgación de la Astronomía. Y, como cualquier astrónomo sabe, no hay nada más alejado de la hermosa realidad del cielo que las paparruchas astrológicas.

¿Qué ha pasado? Pues sencillamente que se la han colado a la Universidad. La Sede Ciudad de Alicante, como muchos otros espacios culturales, cede sus instalaciones para otro tipo de actividades. Como explican en su web,

La Sede Ciudad de Alicante tiene una programación estable que cada curso académico se publica en su catálogo de actividades, a la que ocasionalmente se añaden otros ciclos, jornadas y actos. En los momentos de no se utilización por parte de la Sede, sus instalaciones se prestan a los solicitantes, teniendo prioridad las peticiones que provienen de la UA. El resto se atienden por riguroso orden de petición, que deben dirigirse a la Dirección Académica de la Sede. La UA se reserva la posibilidad de cobrar por la utilización de las instalaciones o material técnico, aunque lo habitual es la cesión gratuita a aquellas entidades sin ánimo de lucro o que no cobren por la asistencia a los actos que desarrollen en la Sede.

El problema, por tanto, se debe a que la Dirección Académica de la Sede no ha empleado ningún filtro que evite que el centro se convierta por un día en un circo de inventores de horóscopos y cartas astrales. Con lo cual, además, da pie a que se puedan contemplar imágenes como la que reproducíamos más arriba, en la que el logotipo de la Asociación Española de Astrología se coloca en pie de igualdad con el de la Sede Ciudad de Alicante y la Universidad.

Lo cual es sin duda una pena. Y no estaría de más que quienes estamos en contra de que una Universidad eche por tierra su prestigio por acción o, como parece ser el caso, omisión, se lo contemos a la de Alicante. Quizá les evite tener que volver a nuestra Lista.

Actualización a 30 de septiembre: Tanto Javier Armentia como José María Mateos se hacen eco de la carta que el Presidente de la Sociedad Española de Astronomía ha remitido al Rector de la Universidad de Alicante. No sabemos si esta y otras iniciativas conseguirán detener este despropósito, pero merece la pena intentarlo.Actualización a 1 de octubre: La vicerrectora de extensión universitaria de la Universidad de Alicante ha reconocido que no hicieron ninguna comprobación de la clase de acto que iban a albergar, a pesar de lo cual no van a cancelarlo, ni siquiera tras saberse que los organizadores le tomaron el pelo a la Universidad (más información aquí). De modo que, lamentándolo mucho, la Universidad de Alicante se queda en nuestra lista. Ojalá sea la última vez.

Aunque no existe una definición clara de lo que es la “medicina natural”, parece que sí hay una definición, digamos, práctica: lo que resulta de mezclar toda clase de terapias, reales o presuntas, que se encuentren más o menos al margen de la medicina científica. Eso es, al menos, lo que parece entender la Universidad de Santiago de Compostela, que tiene a bien ofrecer al mundo su Máster de Medicina Natural.

Vean, si no, el estupendo programa del Máster:

Bloque 1. Medicina Naturista

Bloque 2. Fitoterapia

Bloque 3. Homeopatía

Bloque 4. Medicina tradicional china

Bloque 5. Nutrición y dietética

Bloque 6. Hidrología

Bloque 7. Terapias Manuales

Actividades prácticas

A primera vista, como ven, tiene toda la pinta de ser un curso bastante surtido de pseudociencia. Pero las primeras impresiones son engañosas: un vistazo al programa detallado de cada bloque permite comprobar que no es que esté bastante surtido, es que no hay más porque no les caben. Los alumnos de la Universidad de Santiago van a recibir una completa formación en geobiología, bioconstrucción y depuración del organismo, yemoterapia, acupuntura y reflexología o kinesiología, entre otras prácticas científicamente, ejem… bueno, dejémoslo ahí.

Y claro, no falta tampoco la homeopatía, a la cual se dedica nada menos que un bloque. Aunque quizá sea posible convalidar el título obtenido en alguna otra institución de prestigio

Pero no todo pueden ser críticas. Hay que reconocer, por ejemplo, que resulta muy interesante que el curso incluya como actividad práctica una estancia de un fin de semana en un balneario, que siempre viene bien. Y es de agradecer, sobre todo, la excelente información complementaria que ofrece la web del Máster. Así, por ejemplo, el apartado de “Profesionales y colaboradores” nos remite al blog Medicina Integrativa, en el que, aunque no faltan incursiones en temas tan apasionantes como el campo morfogenético del cuerpo, la conciencia colectiva o la historieta de las hamburguesas inmortales de McDonalds, el autor se centra sobre todo en la homeopatía. Lo curioso es que, entre chascarrillos sobre diversos remedios y “teorías” energéticas y fotónicas, también se le escapa alguna entrada más bien crítica, como la que habla sobre el número de Avogadro y el “suicidio” homeopático de la campaña 1023. Y es que al fusilar textos de aquí y de allá hay que tener más cuidado, caramba.

Como a la hora de programar una web. Porque, miren por donde, la página del curso también ofrece un interesante apartado de textos para descarga que permite estar a la última (con recursos como este dispensatorio norteamericano de, ejem, 1918 pdf), y es allí donde hemos encontrado el elemento más riguroso y científicamente intachable del Máster. Porque si pulsan ustedes el enlace que promete llevarles nada menos que a algo llamado “Homeopatía: pruebas científicas de su eficacia” aterrizarán en una web italiana que entre otras cosas dice

Lo cual es sencillamente innegable. ¿verdad?

Desde el principio esta lista se ha dedicado a ir relacionando títulos y cursos universitarios pseudocientíficos, es decir, que se hacen pasar por científicos. Pero esta vez, y sin que sirva de precedente (o sirviendo de precedente, ya veremos) vamos a hablar de una nueva categoría: unos estudios que no solo son pseudocientíficos, sino que proporcionan un pseudotítulo.

Se trata nada menos que del Título Superior en Quiropráctica.

La quiropráctica es una supuesta terapia pseudocientífica, y a pesar de que sus propagandistas digan que se trata de una profesión sanitaria, lo cierto es que no está reconocida como tal en nuestro país. Y quizá no lo llegue a estar nunca, ya que a pesar de algún intento por parte de una Comunidad Autónoma, en la actualidad ha perdido bastante popularidad. En parte por los numerosos trapos sucios que sacó a la luz el intento (fallido) de la British Chiropractic Association de acallar al divulgador científico Simon Singh mediante un procedimiento judicial. Y en parte, también, por las cada vez más numerosas evidencias que señalan que se trata de una práctica no solo ineficaz, sino francamente peligrosa.

Bueno, pues a pesar de ello existen dos centros en España que otorgan este título: el Real Centro Universitario Escorial-María Cristina y el Barcelona College of Chiropractics.

Ya hablamos en su día de la oferta pseudocientífica del RCU Escorial-María Cristina, que parece empeñado en ofrecer a sus incautos alumnos toda clase de titulaciones en materias de pacotilla. Eso sí, sin advertir que se trata de titulaciones no oficiales. El centro imparte algunas carreras oficiales, y casi todas con denominaciones muy políticamente correctas y todo, pero un simple vistazo al buscador del Ministerio de Educación permite comprobar que la de quiropráctica no es una de ellas.

Pero peor es aún el caso del Barcelona College of Chiropractics. Ciertamente, en su web se limitan a decir que

Pero no ocurre así en otros lugares. Así, nada menos que la Asociación Española de Quiropráctica, en su misma página de inicio, incluye un enlace al Barcelona College of Chiropractics indicando que se trata de una “Universidad en Barcelona”:

Y, por si quedasen dudas, en la nota de prensa que ha enviado a diversos medios con motivo de la celebración del 115 aniversario del día en que David Palmer se transformó de vendedor de salchichas a sanador milagroso, vuelve a indicarnos que

Pese a que aún queda mucho camino por recorrer, estudiar quiropráctica en España ya es posible desde 2007 gracias a la creación de dos titulaciones universitarias de grado superior: la primera, en el Real Centro Universitario Escorial-María Cristina (San Lorenzo de El Escorial, Madrid), y el Barcelona College of Chiropractic, que echó a andar el pasado año. En ambos centros universitarios, se necesitan cinco años de estudios, además de un último curso de prácticas para poder ejercer la profesión [las negritas son nuestras].

De nuevo, el buscador del Ministerio desmiente tal cosa, con el añadido de que el Barcelona College of Chiropractic no aparece por ningún lado. Vamos, que como mucho el “título” será válido entre los propios quiroprácticos. En un futuro, queremos decir. Porque ahora, por lo visto, tampoco:

En fin, que esto ya es rizar el rizo: pseudoterapia, pseudotítulo y, encima, pseudouniversidad. Más que en nuestra Lista de la vergüenza, debería entrar en la Lista de la desvergüenza