Supongo que muchos de los lectores recordarán aquella “cátedra Boiron de homeopatía” que la multinacional se compró (como se le escapó en la radio a uno de los responsables universitarios) en la Universidad de Zaragoza, y que se mantuvo activa hasta el 23 de octubre de 2014, cuando por fin la universidad se desprendió de aquel lastre. La supresión de la cátedra fue un logro de la comunidad universitaria y sobre todo de sus alumnos, nada dispuestos a que semejante despropósito siguiera echando por tierra el prestigio de su Universidad. En otros casos (como los de Córdoba o Girona, por ejemplo), los estudiantes han encabezado protestas que han conseguido limpiar un poco su casa.

Y ahora ha llegado el turno de la Universidad de Barcelona, que lleva varios años ofreciendo un Máster en medicina homeopática que por la nada módica cantidad de 6.940 Euros ofrece la posibilidad de obtener un título con la misma validez jurídica y científica que, por ejemplo, este que me saqué gratis el otro día en un ratito:

BoironCanadaLista

Es comprensible que haya alumnos que lamenten esta situación en su propia Universidad, y por eso uno de ellos, Adrián Gómez, ha escrito una petición a su rector para que recapacite sobre esta situación que, además de vergüenza ajena, debería provocarle vergüenza propia.

Petición eliminación de la homeopatía en la UB

Como dice la carta,

Si bien la UB goza de prestigio nacional e internacional por sus actitudes científicas, es contradictorio que sostenga un Máster de Homeopatía.

Contradictorio, anacrónico y lamentable. Ayudemos a evitarlo respaldando con nuestra firma la petición, porque ni la Universidad de Barcelona ni sus estudiantes se merecen seguir con este descrédito.

FerFrias15primera

A estas alturas, no creo que decir que Naukas Bilbao 2015 ha sido el mayor evento de divulgación científica de España sea exagerar, ni mucho menos: ponentes (¡y asistentes!) llegados de todas partes, colas para entrar en el auditorio de la Universidad del País Vasco (hasta abarrotar todas sus salas) y esa “resaca post Naukas” que experimentamos todos son una buena prueba de ello. Sin duda todos los que estuvimos allí aprendimos un montón, lo pasamos estupendamente y ya estamos contando las horas que faltan hasta Naukas Bilbao 2016.

De elfos, orcos y otros extraterrestres fue el título de mi charla de este año en el evento, y aunque habitualmente no hago mucho ruido con estas cosas, en esta ocasión haré una excepción. Por dos razones: porque me han llegado muchas preguntas (y comentarios jocosos) acerca de los papers y referencias que cité, y porque reconozco que me divertí mucho preparándola y quiero compartir esa diversión.

Pero, eso sí, primero vean la charla, que si no se van a perder. De hecho, vean todas las charlas, que están disponibles gracias a EiTB y que seguro que les van a encantar. La mía es esta:

Y aquí la lista de referencias. ¡Que las disfruten!

  • Las denominaciones (aún no oficiales) de los accidentes geográficos de Plutón y Caronte pueden consultarse aquí.
  • Las denominaciones, esta vez oficiales, de las montañas y colinas de Titán
  • El Cráter Tolkien, en Mercurio.
  • Sumario de Sauron, Mount Doom, and Elvish Moths: The Influence of Tolkien of Modern Science, de Kristine Larsen
  • Blogs de mis amigos Biogeocarlos y ScientiaJMLN. Por cierto, la foto de nuestro particular Sauron reescribiendo El Señor de los Anillos está tomada aquí.

nueva versión ESDLA

  • La revista Tolkien Studies, algo así como la Science o Nature de los estudiosos de Tolkien, por la calidad de los artículos que publica y por lo difícil que resulta que los revisores te dejen pasar uno.
  • La conexión española de JRR Tolkien: “El Tío Curro” es el título de un libro imprescindible para cualquier aficionado español a Tolkien, escrito por mi buen amigo y compañero de más de una aventura friki José Manuel Ferrández Bru.
  • Y en cuanto a Suiza en la obra de JRR Tolkien: la experiencia de 1911… bueno, que aquí lo tienen.
  • Tolkien: a Toolkit for Genetics-based Applications, de Anthony Yiu-Cheung Tang, está disponible en pdf aquí.
  • Abstract de The Mordor Alkaline Igneous Complex, Central Australia: PGE-enriched disseminated sulfide layers in cumulates from a lamprophyric magma, de Stephen J. Barnes e.a.
  • Pdf de The HOBBIT gene is required for formation of the root meristem in the Arabidopsis embryo, de Viola Willemsen e.a.
  • Referencia (porque llamar “abstract” a eso debe ser un chiste de Nature Geoscience) de Tsunamigenic Middle Earth, de Roger Bilham
  • Charla Riddles in the Dark: Imaging inside Mercury’s permanently shadowed craters, de Carolyn M. Ernst e.a.
  • Abstract de The fellowship of the hobbit: the fauna surrounding Homo floresiensis, de Hanneke J. M. Meijer e.a.
  • Primera página de The strongly interacting quark-gluon plasma and future physics, de T.D. Lee (es una pena, porque la chula es la última, ¿verdad?)

tipo 3 4b

  • Modelling the BMS of Species in Middle-Earth, de K. Manoharan y S. Rosetti, Simply Walking into Mordor: How Much Lembas Would the Fellowship Have Need?, de S. Rosetti y K. Manoharan, Water Requirements on the Journey Through Mordor, de Catherine Berridge, Does the Oxygen Content of Tolkien’s Middle Earth Allow for Greater Endurance?, de R. Walker y A.E. Cooper-Dunn, Could Frodo Have Survived Moria?, de A.E. Cooper-Dunn y R. Walker, Can Nyan Cat Escape The Moon?, de C. Obee y J. Cox, Does Winnie the Pooth have a B12 Deficiency?, de S. Llewellyn y D. McDonagh y Does Anna Have a Frozen Heart?, de D. Binkley y L. Carfrae han sido publicados en el cuarto número del Journal of Interdisciplinary Science Topics.
  • Sumario de Representing Spatial Structure Through Maps and Language: Lord of the Rings Encodes the Spatial Structure of Middle Earth, de M.;. Louwerse y N. Benesh
  • Thermal Comfort Temperatures and the Habits of Hobbits, de M.A. Humphreys, pertenece al libro Standards for Thermal Comfort: Indoor air temperature standards for the 21st Century.
  • The Hobbit -an unexpected deficiency, de J.A. Hopkinson y N.S. Hopkinson, está disponible a través de la web de The Medical Journal of Australia.
  • The Climate of Middle Earth, de Radagast el Pardo (en realidad, Dan Lunt), puede descargarse en pdf en inglés. Lamentablemente, sus transcripciones élfica y enana parecen haber desaparecido.
  • Y finalmente, A precious case from Middle Earth, de N. Bashir e.a. está disponible en la web de The British Medical Journal.

Y aunque eso (de momento) es todo, si localizan ustedes algún paper de este estilo no duden en decírmelo a través de los comentarios. Que Eru se lo pague.

Una de las estrategias comerciales más típicas de los vendedores de productos y servicios pseudocientíficos es la de buscarse un aparente aval oficial. Estudios científicos (aunque en realidad no tengan nada que ver con lo que venden), homologaciones (que realmente no se refieran a eso), informes gubernamentales neutrales (que no son ni informes gubernamentales ni neutrales) y, por supuesto, títulos universitarios, se emplean a menudo para dar la impresión de que los científicos o las autoridades han evaluado y dado su visto bueno a la mercancía, aunque esta absolutamente inútil.

Y estos días hemos visto una lamentable prueba de que la estrategia puede funcionar: un blog de Madri+d publica una entrada titulada “Homeopatía: evidencias experimentales y patentes” que parte de la existencia de una patente de un producto homeopático para defender esa práctica.

HOMEOPATIA  EVIDENCIAS EXPERIMENTALES Y PATENTES

La autora empieza diciendo que “Esto [la patente] no evidencia nada sobre su eficacia”, lo cual es cierto, pero justo a continuación se contradice a sí misma indicando que

pero resulta que la normativa previene que se concedan patentes sobre invenciones que van en contra de las leyes de la termodinámica, como por ejemplo una máquina de movimiento perpetuo. Se ve que las oficinas de patentes, a pesar de estar plagadas de examinadores con grado de doctor, y con formación científica y experiencia en investigación, no ven un problema similar en las preparaciones homeopáticas. Además, es importante apuntar que una patente concedida se puede revocar si no existe una evidencia experimental que apoye las reivindicaciones (lo que se llama suficiencia en la descripción). En esta patente, que es una entre decenas y utilizo solo como un ejemplo, se concedió la siguiente reivindicación: “Use of homeopathic dilutions of insulin like growth factor-1, transforming growth factor beta-1, BB-platelet derived growth factor and granulocyte macrophage-colony stimulating factor for the manufacture of a medicament for the treatment of HIV infection”, y aportaron evidencia de que esas soluciones homeopáticas pueden servir para tratar pacientes infectados con el VIH. En cambio, en otra solicitud de patente, EP 1466622 A1, la EPO objetó que un medicamento basado en una dilución igual o mayor que c12 era indistinguible del solvente y por tanto no estaba suficientemente descrito en la solicitud (T1273/09).

Los escépticos dirán que la evidencia publicada en un documento de patente es invalida por no superar las objeciones de un proceso de peer-review, pero eso no es exactamente cierto, pues los examinadores de patentes son expertos en el campo de la técnica de la invención que se describe.

Bueno, no sé lo que dirán los demás escépticos, pero este que suscribe no dice eso.

Es cierto que el tratamiento de las evidencias publicadas en un documento de patente es un problema. Por ejemplo, no hace mucho mencionaba yo de refilón en esta entrada de Naukas que la justificación de una patente española incluía la mención a las inexistentes investigaciones científicas del Institut de Recherches en Géobiologie. Patente que pueden ustedes consultar aquí y que ampara nada menos que unas planchas de corcho para la protección contra radiaciones telúricas. Como pueden comprobar, el hecho de que la justificación “científica” de la patente sea tan inexistente como las radiaciones telúricas de las que protege el invento no ha impedido su inscripción.

Invenes

De hecho, los registros de patentes están llenos de invenciones absurdas, inútiles o ridículas (a ver de qué iban a nutrirse si no webs como Crazy Patents, Patently Silly, Totally Absurd Inventions…). Tantas que los especialistas en Derecho de Patentes también se han preocupado por el tema, como demuestra sin ir más lejos este artículo (pdf) de Daniel C. Rislove que cuenta entre otras cosas que

En respuesta al argumento de que las invenciones inútiles no son comercializables abundan los contraejemplos. Por ejemplo, la fundadora y directora ejecutiva de Biomed Comm Inc, Dra. Barbara Brewitt, ha obtenido cinco patentes en EEUU relativas a tratamientos homeopáticos.

Y, por si no se han dado cuenta todavía: la patente que Madri+d pone como ejemplo de “reconocimiento oficial” de la homeopatía es precisamente una de esas cinco.

Una parte del problema es que los sistemas de verificación de patentes no solo son peer-reviewed, como decía la autora de la entrada, sino que ni siquiera son contradictorios, de modo que, si no aparece alguien oponiéndose, en muchos países los funcionarios no tienen más remedio que tragarse las afirmaciones del inventor por muy absurdas que resulten. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el caso de este, ejem, sistema de diagnóstico consistente en que el paciente (o un ayudante en contacto con el paciente) forma un anillo con los dedos y el examinador intenta abrirlo mientras el paciente sostiene una muestra de tejido del órgano a examinar (no el suyo, claro), o alguien le ilumina la zona del cuerpo donde está el órgano en cuestión con un puntero láser, va señalando la zona con una varilla, aplica al paciente una (pequeña) corriente eléctrica o cualquier otra chorrada que se imaginen. Se supone que la fuerza con la que se abra el anillo permitirá “localizar representaciones exactas del órgano en la parte frontal y trasera del paciente y proporcionar capacidades diagnósticas significativas”, capacidades diagnósticas que permiten detectar desde un cáncer a una infección (no, de posesiones diabólicas no dice nada).

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Dibujos ilustrativos del "método diagnóstico" patentado.
Dibujos ilustrativos del “método diagnóstico” patentado.

De modo que la concesión de patentes a tratamientos homeopáticos no es un indicio de que la homeopatía pueda tener eficacia; es un indicio de que el sistema de patentes no funciona tan bien como debiera. Como muestran, sin ir más lejos, los dos ejemplos que proporciona la entrada: la autora decía, recuerden, que

en otra solicitud de patente, EP 1466622 A1, la EPO objetó que un medicamento basado en una dilución igual o mayor que c12 era indistinguible del solvente y por tanto no estaba suficientemente descrito en la solicitud

Pero resulta que la patente otorgada también incluye diluciones mayores que 12 CH, llegando incluso a 50.000 CH. Cito de aquí:

The homeopathic dilutions of the present invention typically comprise between 1.times.10@-6 and 1.times.10@-100,000 molar dilutions of growth factor in a pharmaceutically acceptable diluent.

Ignoro si la distinta vara de medir tiene que ver con el hecho de la procedencia de cada patente (de EE.UU. la admitida, de Rusia la rechazada), pero en cualquier caso no sé cómo se le ha pasado por alto ese detallito a la autora. Quizá por los mismos motivos por los que no se ha dado cuenta que las revisiones Cochrane que cita como positivas no lo son, como le recuerda muy acertadamente un comentario. Pero, en cualquier caso, quizá debería haber dedicado su entrada a reflexionar sobre los límites y disfunciones del sistema de patentes en lugar de aceptar lo que lea en alguna de ellas, no sea que acabe creyendo en el tarot, las propiedades diagnósticas del aura o… invenciones que van en contra de las leyes de la termodinámica.

P.S.: gracias a Caos Azucarado por su descubrimiento de la patente del “generador eléctrico autosuficiente”.

Bueno, sí, me gustaría volver a pasar por Toulouse y visitar otra vez sitios como la Cité de l’espace, pero en este caso el viaje va a ser virtual y por otro motivo: porque allí se ha dictado una ya famosa sentencia que reconoce una pensión por incapacidad a una persona “electrosensible”.

Conceden a una francesa alérgica al Wi Fi

Una noticia que por supuesto ha recibido ya elogios entre quienes hablan de la existencia de personas afectadas por los campos electromagnéticos (y que a menudo son también quienes venden cachivaches protectores, remedios curativos y hasta servicios jurídicos orientados hacia esas personas), y también algunas críticas (pocas, eso sí) hacia la actitud del tribunal francés por haber reconocido una patología inexistente. Críticas entre las que no verán la mía, porque, ¡ay!, me da la impresión de que ni unos ni otros tienen razón en este caso.

No me gusta opinar sobre una sentencia sin haberla leído, y en este caso no he sido capaz de localizarla (si alguien lo logra, por favor, que me lo indique), pero por lo que he leído en diversos medios la decisión del Tribunal de Toulouse puede parecer chocante, pero no por ello sería injusta, incorrecta o “anticientífica”.

Allá por octubre de 2004, la Organización Mundial de la Salud publicó un completo informe (pdf) en el cual se abordaba el problema de las personas “electrosensibles”, en cuyas conclusiones figura este párrafo (la traducción es mía):

La hipersensibilidad electromagnética se caracteriza por una variedad de síntomas inespecíficos que difieren de individuo a individuo. Los síntomas son ciertamente reales y pueden variar mucho en cuanto a su gravedad. Para algunos individuos estos síntomas pueden cambiar su estilo de vida.

El documento incluye la hipersensibilidad electromagnética entre las IEI, siglas de “Idiopathic Environmental Intolerance” o intolerancia ambiental idiopática (de causas indeterminadas), y añade que

Las IEI incluyen varios desórdenes con similares síntomas inespecíficos y médicamente no explicados que afectan negativamente a las personas y perturban su capacidad laboral, social y personal.

Y a continuación dice que

La mayoría de los estudios indican que los afectados por IEI no detectan la exposición a campos electromagnéticos mejor que las personas no afectadas. Los mejores estudios controlados y a doble ciego muestran que los síntomas no parecen tener ninguna relación con la exposición a campos electromagnéticos.

También hay indicios de que dichos síntomas pueden deberse a problemas psiquiátricos preexistentes, así como a reacciones de estrés producidas a consecuencia de la preocupación por los efectos atribuidos a los campos electromagnéticos, más que a la exposición en sí.

Estas conclusiones también han sido recogidas en una nota publicada en nuestro idioma (pdf), y podemos resumirlas en dos partes:

  • La hipersensibilidad electromagnética (o, más bien, IEI) es una enfermedad real cuyos síntomas pueden ser incapacitantes.
  • Su causa no es una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos.

Y ahora volvamos a Toulouse (por cierto, ¿saben que también se puede visitar la fábrica de Airbus?). Según la información que recoge la prensa francesa (por ejemplo aquí) o incluso la asociación que ha ayudado a la afectada en el caso, lo que ha dicho el Tribunal francés es que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. Vamos, que esta persona padece esos síntomas (que, recordemos, la OMS también reconoce como reales).

Pero no parece que el Tribunal haya ido más allá: a pesar de los titulares, ni la prensa ni la asociación de afectados incluyen ninguna cita de la sentencia en la que se reconozca como causa de esos síntomas la exposición a los campos electromagnéticos o cualquier otra. Además, la sentencia reconoce una pensión por incapacidad (que se concede por la existencia de una enfermedad, sea cual sea su causa), pero no establece ningún tipo de indemnización (que sí tendría su razón de ser en la causa de esa enfermedad), así que parece bastante evidente que el tribunal no ha estudiado esa cuestión o, si lo ha hecho, ha desestimado cualquier alegación al respecto.

Vamos, que la sentencia es correcta. Lo que no es correcto es que los sinvergüenzas de siempre hablen de que “una sentencia judicial pionera en Francia ha reconocido la hipersensibilidad a los campos magnéticos”, y cosas así: el Tribunal solo se limita a reconocer que esta persona padece una enfermedad, pero no entra a valorar si se debe a una verdadera hipersensibilidad a los campos electromagnéticos o, lo que es mucho más probable, a la labor que hacen esos mismos sinvergüenzas para meter miedo a los enfermos y así aprovecharse de ellos.

Que es lo que nos lleva a la segunda etapa de este viaje virtual: Pamplona. Porque allí estaré la semana que viene para participar en el curso Frente a las pseudociencias, una espléndida iniciativa del Ateneo Navarro en la que compartiré mesa con (y aprenderé mucho de) compañeros y amigos de la talla de Helena Matute, Luis Alfonso Gámez, Pablo Linde, Joaquín Sevilla y Javier Armentia, todos de la mano de Luis Tarrafeta.

frente a las pseudociencias

Como pueden ver en el programa, por mi parte me encargaré de la protección que otorga (o no) el Derecho frente a las pseudociencias, un tema en el que evidentemente no tiene cabida esta sentencia, pero sí la conducta de quienes, a base de fomentar miedos ficticios, provocan estas enfermedades y se aprovechan de los enfermos. Porque la decisión del Tribunal de Toulouse, ejem, parece de El Mundo Today, pero la actitud de esos malnacidos parece más bien del Código Penal…

Espero verles allí. Ah, y no les cuento nada de lo que se puede ver en Pamplona porque resulta que esta va a ser mi primera visita a la ciudad, pero una cosa es segura: no me perderé el Pamplonetario.

P.S.: Pues aquí está la sentencia, gracias a Federico. Como pueden comprobar, tras un apartado de antecedentes (que indica que la demandante, Marine Richard, interpuso un recurso contra una decisión administrativa que le reconocía una incapacidad inferior al 50%) y un resumen de su petición (que se volviera a valorar su situación para poder obtener una pensión), se reseñan las conclusiones del informe del médico Pierre Biboulet, designado por el Tribunal, que es quien dice eso de que “la descripción de los signos clínicos es irrefutable”. El doctor Biboulet sí que califica lo que padece la recurrente como “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”, y llega a afirmar que “la sintomatología desaparece cuando las causas son eliminadas”, refiriéndose evidentemente a las radiaciones electromagnéticas. Una conclusión que ha repetido en unas declaraciones posteriores. Pero en ellas también hace hincapié en que son conclusiones a las que llega a título personal: su función judicial, dice

no era decidir en un sentido u otro, porque en la actualidad no hay datos adquiridos y demostrados. Pero la minusvalía que sufre Marine Richard no puede negarse. Y aunque sea psiquiátrica (que no creo) sigue siendo una incapacidad que, de hecho, la hace merecedora de una ayuda.

Y eso es precisamente lo que hace el Tribunal, cuya decisión dice (siempre en mi traducción) que

Según lo dispuesto en los artículos L. 821-1 y L. 821-2 del Código de la Seguridad Social:

La ayuda económica a adultos con discapacidad se abona a cualquier persona cuya tasa de incapacidad permanente parcial sea de al menos el 80%, o entre el 50 y el 709% en caso de una restricción sustancial y sostenible para el empleo de acceso por discapacidad.

En vista de los elementos sometidos a la apreciación del tribunal, debatidos contradictoriamente, resulta notorio que en fecha 1 de abril de 2013 la señora Marine Richard tenía una tasa de incapacidad del 85%, con una restricción sustancial y duradera para el acceso al empleo. En consecuencia, el Tribunal considera que procede que reciba la prestación para adultos con discapacidad a partir del 1 de abril de 2013 y por un período de dos años.

Y ya está. La conclusión del Tribunal no incluye ninguna consideración sobre las causas de la enfermedad de la señora Richard: solo aprecia que está enferma y que ante la discapacidad que le provoca esa enfermedad procede la concesión de la ayuda.

¿Reconoce el tribunal la existencia de hipersensibilidad a los campos electromagnéticos? Ahora júzguenlo ustedes.

Por lo visto, una de las más agudas preocupaciones de quienes temen y/o demonizan a los organismos modificados genéticamente (OMG) es la del etiquetado, la pretensión de que los alimentos que contengan componentes OMG lo indiquen en su etiqueta. Se trata de una preocupación un tanto extraña, la verdad, en primer lugar por una cuestión cuantitativa: si hacemos caso de los datos de la reciente encuesta elaborada por Simple Lógica, el 54,9% de los encuestados que declaran haber oído hablar de los transgénicos asegura que intenta evitar su consumo, pero solo el 38,1 % dice que se fija en si los alimentos que compra son transgénicos, discrepancia que no me parece que cuadre mucho. Pero la preocupación es chocante, sobre todo, por una cuestión legal: resulta que esa obligación legal ya existe en España y en toda la Unión Europea (y desde 2003, nada menos), de modo que la incógnita es si esas asociaciones, grupos e individuos que hacen campaña continuamente para imponer esa obligación lo hacen por pura y simple ignorancia o con la intención de meter más miedo a los OMG.

Logotipo de una campaña con la que Green Peace exigía el etiquetado de los productos transgénicos. en 2009, obligatorio en la Unión Europea desde 2003.
Logotipo de una campaña de 2009 con la que Greenpeace exigía el etiquetado de los productos transgénicos (a pesar de que ya era obligatorio desde 2003).

Sea como sea, la preocupación sigue estando ahí, de manera que, inspirado por un comentario a mi entrada anterior, voy a intentar aportar mi granito de arena con una nueva protesta que no solo contempla el etiquetado de los productos transgénicos, sino también, creo yo, una notable mejora en cuanto a la información que la normativa actual exige.

Para ello voy a elegir como ejemplo un alimento especialmente significativo en esto de la lucha antitransgénica: el tomate. Puede que recuerden que, según una encuesta de la Fundación BBVA de 2012, solo el 35,4% de los españoles fue capaz de identificar como falsa la siguiente afirmación:

Los tomates comunes, los que comemos normalmente, no tienen genes, mientras que los tomates resultado de la ingeniería genética sí.

tomates con genes

El dato es desmoralizador, lo sé, pero vamos a imitar el espíritu del gran JM Mulet y vamos a intentar tomárnoslo con humor (sí, ya saben por qué bautizó así su blog). Porque, además, decíamos que el tomate es todo un icono en la lucha contra los trangénicos, y prueba de ello es que una imagen de esta sabrosa fruta torturada a base de jeringuillas consiguió ganar un premio de la Unión Europea:

La foto premiada, en la entusiasta nota publicada en "El País".
La foto premiada, en la entusiasta nota publicada en “El País”.

Una imagen sin duda impactante por su expresividad, por su fuerza y por su origin… Bueno, no, por su originalidad no: se parece demasiado a esta, esta, esta, esta, estas de aquí, esta, esta, esta, esta otra… Pero bueno, que es muy chula.

A continuación vamos a etiquetar a nuestro paradigmático tomate. Pero no con una etiqueta cualquiera, claro: el ruido para que se obligue (¿se vuelva a obligar?) a etiquetar los alimentos transgénicos incluye también, expresa o implícitamente, la exigencia de que quede bien claro su carácter demoníaco, y de hecho suele ir acompañado de ilustraciones tan sugerentes como estas:

Maíz con el símbolo de peligro biológico mazorca de maíz en forma de calavera humana Maíz atenazado por una planta espinosa

Pero claro, si se fijan bien, estos simbolitos solo servirían con el maíz, y no es cosa de ponernos a adaptarlos para cada cultivo. En su lugar vamos a ir a lo práctico y utilizaremos el símbolo de “peligro biológico”, que ya lo tenemos asumido y por tanto ya da suficiente yuyu (el de “peligro nuclear”, lógicamente, lo reservaremos para el wifi y esas cosas). Añadamos el aviso de que el alimento (en este caso el tomate) es transgénico, en letras rojas y bien gordas, y unos apartados para indicar la variedad y las advertencias de seguridad, y ya tenemos la base de nuestro sistema de etiquetado:

etiqueta tomate en blanco

Y ahora vamos a la parte práctica. Supongamos que alguna vez se autoriza en España la comercialización de una variedad transgénica (no, lo siento mucho por su propaganda, amigos antitransgénicos, pero en la actualidad no hay ninguna). Para nuestro ejemplo lo llamaremos apropiadamente “Frankenstomate“, y la etiqueta quedaría así:

etiqueta tomate frankenstomate

Como ven, la etiqueta es absolutamente sincera, y aunque eso de que la seguridad del producto haya sido científicamente comprobada pero no aceptada por asociaciones ecologistas pueda molestar a algunos, las cosas son así: este tipo de productos no llegan al mercado sin una previa evaluación de su seguridad, mucho más rigurosa que la de cualquier otro producto alimenticio.

Pero no hemos terminado aquí. Existen otras variedades de tomate cuyo genoma no ha sido modificado mediante transferencia de genes de otras especies o silenciamiento o supresión deliberados de algunos genes propios, sino por otros mecanismos como la mutagénesis (y, por cierto, no se pierdan la excelente entrada de Guillermo Peris sobre Muriel Howorth y los jardines atómicos).

El caso es que, aunque los antitransgénicos no suelan acordarse de ellos, los organismos obtenidos mediante mutagénesis no dejan de ser organismos genéticamente modificados. Así que habrá que ponerles la etiqueta, digo yo. Sería el caso, por ejemplo, del tomate Lanka Cherry:

etiqueta tomate lanka cherry

Que, como ven, es muy parecida a la del Frankenstomate, pero sin la advertencia sobre las asociaciones ecologistas que, como les decía, por regla general ni se acuerdan de este tipo de variedades.

Por cierto, no se me asusten al ver lo de “cherry” en Lanka Cherry: los tomatitos cherry que comemos habitualmente no han sido desarrollados así, sino por hibridación entre variedades cultivadas y silvestres. Aunque, bien pensado, no deja de ser una manera de modificar su genoma, así que también habrá que ponerles la etiquetita, digo yo. Utilizando como ejemplo la variedad Selke Biodynamic (que elijo más que nada por chinchar un poco a los creyentes en la antroposofía, como se pueden imaginar), quedaría así:

etiqueta tomate biodinámico

Como verán, seguimos siendo totalmente sinceros: aunque sea con métodos más artesanales que los de las otras variedades, la Selke Biodynamic sigue siendo un organismo genéticamente modificado, y como tal habrá que señalarlo. Pero con una importante salvedad: a diferencia de los anteriores, en este caso no se han realizado ensayos científicos para comprobar su seguridad; como ocurre con tantos otros alimentos (el propio Guillermo Peris nos ponía hace algún tiempo el ejemplo de las manzanas), simplemente nos fiamos porque los seres humanos llevamos mucho tiempo comiendo tomates y sabemos que la hibridación introduce modificaciones genéticas muy pequeñas y, por tanto, es poco probable que resulten perjudiciales. Cosa que también suele ocurrir en el caso de los organismos manipulados por transferencia o silenciamiento de genes, por cierto, pero bueno, las cosas están como están.

Y ahora dirán ustedes que bueno, ya solo quedan los tomates naturales de toda la vida, y a esos no hay que ponerles esta etiqueta, así que ya hemos acabado la entrada, ¿no?

Pues no.

Verán, resulta que los tomates “naturales” son como esta cosa:

Solanum pyracanthum, variedad silvestre de tomate (foto de Wikipedia)
Solanum pyracanthum, variedad silvestre de tomate (foto de Wikipedia)

Que de esa y otras especies igual de birriosas hayamos llegado a los tomates que todos conocemos no es el fruto de una evolución natural, sino de una larga labor de selección y cruzamiento que, a lo largo de muchas generaciones, consiguió… sí, lo han adivinado: consiguió modificarlos genéticamente hasta llegar a las variedades actuales. De hecho, se calcula que hasta un 25% del genoma del tomate habría sufrido estas modificaciones artificiales.

Así que incluso “uno de los productos más exquisitos y naturales del mercado“, como califica un productor ecológico a sus tomates raf (término que, por cierto, son las siglas de “resistente al Fusarium” y que delatan su origen artificial), es en realidad un organismo modificado genéticamente, y como tal aquí tiene su etiqueta:

etiqueta tomate raf ecológico

Etiqueta que, por supuesto, sería aplicable a la totalidad de la producción agrícola y ganadera, y que nadie podría evitar a no ser que se alimentase de setas silvestres o perdices de campo. Ni siquiera, como ven, la producción ecológica, cuyos productos, en vista de lo que cuentan los informes anuales sobre alertas alimentarias de la RASFF, quizá necesiten esos ensayos científicos de seguridad tanto o más que los otros transgénicos.

Pero eso es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

Bien pensado, la homeopatía es quizá el mayor triunfo del capitalismo: los fabricantes de productos homeopáticos no solo han conseguido montar un negocio muy rentable vendiendo productos que en realidad no sirven para nada, sino que además se las han apañado para que muchos de sus clientes les defiendan a capa y espada como si fueran ONG, e incluso para que haya quien desde la izquierda identifique homeopatía con democracia, nada menos.

Lo malo (para ellos) es que una de las finalidades de las leyes es precisamente evitar abusos como los que cometen, y aunque el sistema no funciona ni muchísimo menos como debiera (algo sobre lo que hablaremos dentro de unos días en el Ateneo Navarro), los vendedores de agua memorizada se están encontrando últimamente con un obstáculo con el que no contaban: la legislación sobre protección de los consumidores frente a la publicidad engañosa. En los últimos años Boiron ha tenido que gastarse una millonada en un acuerdo para frenar las demandas de los consumidores en EEUU, otras compañías van por el mismo camino, e incluso Heel ha anunciado su retirada de aquel mercado por ese motivo (aunque mantiene su presencia allí mediante una empresa “de usar y tirar”). Y ahora, encima, la Comisión Federal de Comercio ha pedido a la FDA que tenga en cuenta la cuestión de la publicidad engañosa a la hora de elaborar una nueva regulación de los productos homeopáticos.

Todas estas noticias proceden de EEUU y de momento tienen poca repercusión en Europa, pero siempre cabe la posibilidad de que nuestros políticos, llevados de ese espíritu de imitación tan tradicional, decidan dejar de protegernos de peligros imaginarios y hacer algo para restringir estos timos legales.

Vamos a imaginar, por ejemplo, que la Unión Europea adoptase una postura similar a la de la Comisión Federal de Comercio. Como explica la entrada de Luis Alfonso Gámez, el documento enviado por la Comisión a la FDA (que pueden consultar en pdf aquí) se centra básicamente en tres problemas de la regulación actual:

  • Los consumidores pueden confundir los productos homeopáticos con medicamentos de verdad.
  • La regulación puede dar la impresión de que los fabricantes o la FDA han comprobado si los productos homeopáticos son eficaces.
  • La terminología empleada en los envases de productos homeopáticos es confusa y poco informativa.

La propia Comisión cita un estudio (pdf aquí) sobre envases que permiten comprobar que esos problemas son reales, apuntando algunas soluciones.

Pero en lugar de comentar ese estudio, vamos a hacer algo (creo) más didáctico: vamos a verlo con un ejemplo. Para ello hemos inventado un producto homeopático como los que pueden encontrarse en muchas farmacias españolas (en otras, más éticas, no). Debo insistir en que se trata de un producto totalmente de fantasía, porque por supuesto nadie con un mínimo de conocimientos de química, física o farmacología creería que esta cosa pudiera funcionar como medicamento. Con todos ustedes, el Patitococcinum:

Patitococcinum
Patitococcinum. Cualquier parecido con un producto existente en el mercado no es pura coincidencia. | El “Patitococcinum”, un medicamento ficticio.

Como pueden ver, el envase del Patitococcinum cumple con los requisitos que hoy en día se exigen a los productos homeopáticos: la caja aparenta ser la de un medicamento, el potingue pone bien claro “Medicamento homeopático”, y no aparece ningún número de Autorización porque a día de hoy estos productos siguen sin estar legalmente autorizados.

patitoreverso1
Reverso del envase. Contiene los datos usuales en este tipo de productos.

En el reverso estamos en las mismas: la composición se indica en jerga homeopática, la posología y el modo de empleo siguen el patrón de los medicamentos reales, y hasta las advertencias son las propias de un fármaco.

Vamos, que estamos justamente en la situación que tanto preocupa a la Comisión Federal de Comercio. Pero ¿podríamos arreglarla?

Pues en parte sí. Por ejemplo, en cuanto a que los consumidores crean que se trata de un medicamento de verdad, quizá se podría hacer algo con un poco de trabajo de diseño. En mi propuesta los elementos gráficos apenas varían, pero cambiando unos términos por otros más correctos y usando una tipografía adecuada creo que se reduce el riesgo de confusión:

Propuesta de nuevo envase (anverso), con grafía más propia de su verdadero carácter de chucherías.
Propuesta de nuevo envase (anverso)

En cuanto al reverso, mi humilde propuesta (perfectamente mejorable, lo sé) incluye una explicación de la composición del producto más comprensible y correcta, unas indicaciones de uso más realistas e incluso un detalle muy importante que ya ofrecen muchas grandes superficies: la aclaración del precio de venta por kilo:

Propuesta de nuevo envase (reverso) que sustituye la explicación de la composición, la posología y las advertencias por otras más correctas
Propuesta de nuevo envase (reverso)

Insisto en que se trata de una propuesta modesta y susceptible de mejora, así que si ustedes tienen alguna sugerencia les ruego que la dejen en los comentarios. Yo, por mi parte, voy a concentrarme en el problema de los tubitos dispensadores, porque me he encontrado con que el modelo que yo había pensado ya ha sido utilizado por otra empresa…

Dispensador homeopático de la marca "Pez"

CORRECCIÓN: Las matemáticas de la homeopatía pueden ser muy traicioneras, y eso es justamente lo que me ha pasado: al transcribir la composición del (supuesto) principio activo del producto a un formato comprensible me han faltado ceros. Muchos ceros. Resulta que la composición son los restos del pobre pato diluidos no a 200 X, es decir, diluidos 200 veces a una proporción de 1/10, sino a 200 K, o sea, 200 veces utilizando el método de Korsakov.

Resulta chocante que algunos homeópatas pretendan justificar su creencia hablando de microclústeres o nanopartículas y ni siquiera sean capaces de ponerse de acuerdo en cuántos son los golpes que precisa una “dinamización” para dar lugar a tan delicadas estructuras. Pero la palma de la indefinición se la lleva el método korsakoviano, que realiza las diluciones llenando un recipiente, vaciándolo y usando las gotas que quedan adheridas en el fondo y las paredes como base para la siguiente dilución. Evidentemente, con ese método es imposible saber a cuánto equivale cada dilución (entre otras cosas porque dependerá de la superficie interior del recipiente, sus características, la tensión superficial del líquido…), de modo que en el mundo real sirve como mucho para echar unas risas, pero en el mundillo de la homeopatía se emplea bastante, sobre todo por su comodidad a la hora de realizar “altas diluciones”.

¿Cómo de altas? Pues como nadie parece tener mucho interés en ponerse a hacer cálculos, suelen emplearse métodos tan ojimétricos como el propio sistema korsakoviano, de modo que hay quien estima que 1K equivale a 1CH o 1/100, hay quien considera que es vale 1,5 CH o 1/150, y, bueno, hay quien dice que da igual ya que lo importante es el número de pasos y no el grado de dilución que se alcanza en cada uno de ellos. Y hay que reconocer que, a los niveles del Patitococcinum, no les falta razón: después de unos pocos pasos los restos mortales del patito desaparecen completamente, de modo que los restantes son solo ganas de marear la perdiz el pato al consumidor mostrándole cifras que parecen indicar una potencia medicinal impresionante, cuando la realidad es justo la contraria.

Sea como sea, está claro que los 200K de nuestro Patitococcinum no equivalen a una dilución del

0,000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

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000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.001 %.

Ni mucho menos. La cifra correcta (asumiendo el valor más modestito que se le da a la dilución korsakoviana, 1/100) sería

0,000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

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000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.01 %

Lo cual nos ha obligado a modificar un poco el envase, añadiendo una pestaña desplegable en la que albergar tanta nada junta:

Reverso del nuevo envase corregido para poder mostrar el chorro de ceros.
Reverso corregido del nuevo envase

Vale.

Casi dos meses después del triste fallecimiento del niño de Olot que contrajo difteria, el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona ha decidido proponer que se suspenda del ejercicio de la profesión a los médicos que avalen y promuevan ante los pacientes el “discurso antivacunas”.

El Colegio de Médicos de Barcelona propone sancionar a los antivacunas

Se trata de una buena noticia, aunque no han faltado voces que han señalado lo paradójico de la medida en un Colegio que cuenta con sección de homeopatía (y con un largo historial de colaboración con las pseudomedicinas, añadiría yo).

unnombrealazar en Twitter  El  COMBarcelona

Pero, en fin, por algo se empieza. Y como aquí estamos para ayudar en lo que podamos, vamos a echarle una manita al Colegio para que identifique a algunos de esos facultativos. Concretamente a los dos que aparecen en esta fotografía:

Biocultura   La Liga Para la Libertad de Vacunación  9 de Mayo de 2009

Como pueden ver, se trata de una foto de una charla organizada por la infausta “Liga para la libertad de vacunación” (que por supuesto no voy a enlazar; en lugar de eso aquí tienen un enlace a una de las muchas reacciones que provocó su indescriptible comunicado con motivo del caso de difteria), en la que interviene un médico, Pere Ródenas, moderado (¿un moderador para un solo ponente?) por otro, Xavier Uriarte.

¿Y quiénes son? Bueno, Xavier Uriarte necesita poca presentación en este contexto, porque es ni más ni menos que el presidente de la “Liga para la libertad de vacunación“. Pero menos conocido es su papel como profesor en el Master en medicina y enfermería naturista de la Universidad de Barcelona, vergonzoso curso organizado al alimón por las Universidades de Barcelona y Autónoma de Barcelona y los Colegios oficiales barceloneses de Enfermería y, ejem, Médicos.

www.comb.cat cat formacio_treball cec pdf master_naturista ES WB.pdf

De hecho, si consultan ustedes el programa de la edición actual (pdf) podrán ver que figura entre el profesorado…

www.comb.cat cat formacio_treball cec pdf master_naturista 4

peligrosamente cerca del epígrafe del programa dedicado precisamente a las vacunas…

www.comb.cat cat formacio_treball cec pdf master_naturista 2

…y también cerca de otro de los profesores, el mismo Pere Ródenas al que acompañaba en aquella charla:

www.comb.cat cat formacio_treball cec pdf master_naturista 3

Que sí, han leído bien: es el Presidente de la Sección Colegial de Médicos Naturistas del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona:

COMB   Seccions col·legials

En fin, volviendo a lo que decíamos al principio: es una buena noticia y podría (¡debería!) ser el inicio de una reacción del Colegio contra el daño que causan las pseudomedicinas. Pero seguramente deberían empezar a hacer limpieza en sus cursos, sus jornadas, sus charlas… y su casa.

Varios años después (2015), con más retraso del deseable, parece que por fin puede iniciarse la construcción, eso sí a un coste mayor del esperado (lo que generalmente es norma en las grandes construcciones). Tras unas nuevas elecciones los recién elegidos olvidan el acuerdo que alcanzaron sus predecesores (que en muchos casos eran de su mismo partido) y ven el ATC una oportunidad de vendetta con sus rivales políticos. Como por el momento no disponen de medios legales para evitar el ATC recurren a “astutas” tretas (o eso pensaran ellos) para paralizar el proceso, como es declarar parte de la finca donde se construirá el ATC zona protegida para las aves (ZEPA), incluso se utiliza el miedo para conseguir el rechazo de la población: “Es abusar del pobre, del miserable” dice el nuevo presidente de la Junta de Castilla-La Mancha (El País, 2015-07-30).

El párrafo anterior proviene de Cementerios nucleares for dummies: el caso del ATC de Villar de Cañas, una instructiva entrada que Guillermo Sánchez León publica en Naukas, y que aporta mucha luz sobre este tema tan complejo como, sobre todo, enfangado. Tómense un tiempo para leerla y vuelvan, que les espero.

¿Ya? Vale. Decía que el párrafo es de la entrada de Guillermo Sánchez León, pero las negritas son mías, porque ese es precisamente el tema del que voy a hablar y que justifica que lo traiga aquí, a la Lista de la vergüenza: la actuación de los poderes públicos y, en concreto, esas “astutas” tretas con las que la Junta de Castilla-La Mancha intenta paralizar el Almacén Temporal Centralizado.

El truco, como dice la entrada, consiste en incluir el terreno en el que está prevista la construcción del almacén dentro de una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Pero vayamos por partes.

Como probablemente sabrán, los actuales dirigentes de la Junta manifestaron desde un primer momento su voluntad de impedir la construcción del ATC, una tarea en principio bastante complicada, puesto que no entra dentro de las competencias autonómicas. Pero entonces alguien tuvo una idea. Fíjense en este mapa:

Mapa de la situación actual. El perímetro de la ZEPA "Laguna de el Hito" está marcado en verde; en rojo, la ubicación prevista para el ATC.
Mapa de la situación actual. El perímetro de la ZEPA “Laguna de El Hito” está marcado en verde; en rojo, la ubicación prevista para el ATC.

Pueden comprobar que la ubicación prevista para el ATC (marcada en rojo) está a una distancia más que suficiente de infraestructuras como la A-3 o incluso de la ZEPA de la Laguna de El Hito (marcada en verde). Zona que sí que hubiera supuesto un serio obstáculo para la construcción del ATC: su Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN, que pueden leer en pdf aquí) prohíbe en la práctica cualquier uso no agrícola, y si hiciera falta la Junta, en ejercicio de sus competencias, podría modificarlo para hacerlo aún más restrictivo. Pero claro, no se puede trasladar la laguna más cerca del ATC, ¿verdad?

Pero lo que sí se puede es ampliar su perímetro.

En principio eso es algo más fácil de decir que de hacer. Naturalmente, la Junta tiene potestad para proponer esa ampliación (aunque la última palabra la tiene la Unión Europea), pero no lo puede hacer de forma caprichosa: al suponer una restricción importante en los usos permitidos en los terrenos afectados, se debe llevar a cabo siguiendo un procedimiento riguroso y justificando muy bien los motivos y el alcance de la ampliación. Y en principio eso de decir “queremos ampliar la Zona Especial de Protección de Aves de la Laguna de El Hito con el fin de cargarnos el Almacén Temporal Centralizado de Villar de Cañas“, por muy sincero que resulte, no parece que suene muy bien.

Pero a los responsables de la idea se les apareció la virgen. O, al menos, un viejo papel que decía que en la zona también había una IBA.

Sí, ya sé que es otra sigla más, pero se lo explico enseguida: IBA es el acrónimo de Important Bird Area o Área de Importancia para las Aves, zonas con una presencia significativa de aves y que por tanto requieren de una cierta protección. No se trata de una figura oficial, como las ZEPA, ya que las define una organización no gubernamental, Birdlife, pero tanto la Unión Europea como los tribunales europeos y españoles les otorgan cierta trascendencia jurídica. Y entre otras, una que resulta de tremenda importancia para el caso que nos ocupa: como dice el Tribunal Supremo, aplicando la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que una ZEPA ocupe un área inferior a la de una IBA

En principio, solo es posible excepcionalmente y podría ser aceptable esta posición de la administración si existieren consistentes razones que así lo aconsejaran, y desde luego exigiría una clara y explícita motivación en el acto que se impugna y en sus instrumentos de justificación, como la memoria.

En cambio, como dice también la sentencia, si el área clasificada como ZEPA se corresponde con la IBA

en tales casos la administración (…) no tiene necesidad de mayor justificación, toda vez que (…) ese criterio está suficientemente testado científicamente.

Vamos, que para extender la ZEPA hasta cubrir toda el área clasificada como IBA no hace falta ninguna justificación. Y resulta que según aquel viejo papel la situación era la siguiente:

En azul, los límites de la IBA. Como puede comprobarse, el ACT queda dentro de esos límites.
En azul, los límites de la IBA. Como puede comprobarse, el ATC queda dentro de esos límites.

Cabe imaginar el alborozo de los ilustres próceres al ver que el ATC quedaba dentro de la IBA, de modo que bastaba con ampliar la ZEPA hasta hacerla coincidir con la IBA para cargarse el Almacén, ¡y sin necesidad de confesar justificar nada!

Y (aunque la expresión sea de un poco más al este) aquello fue “pensado y hecho”: inmediatamente se inició el procedimiento para la ampliación de la ZEPA “Laguna de El Hito” (pdf), estableciendo de paso un régimen preventivo que impide que se realice ningún tipo de instalación mientras se tramite el procedimiento. Y justificando los límites elegidos con este lacónico argumento:

Los límites de la ampliación serán los correspondientes a la zona 192 del Inventario de Áreas de Importancia para la Aves (Inventario IBA) elaborado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO), al que la jurisprudencia otorga valor probatorio, rigor científico y relevancia técnica y jurídica.

Como pueden comprobar, hay motivos de sobra para que Guillermo Sánchez León hable en su entrada de “astutas” tretas. Lo que no he contado aún es que también hay motivos para que coloque la palabra “astutas” entre comillas.

Unas comillas muy gordas.

Decía yo más arriba que la mágica solución para disimular los verdaderos objetivos de la ampliación de la ZEPA llegó de un viejo papel. Bueno, viejo-viejo no era: tendría poco más de un lustro. Porque ese es más o menos el tiempo que hace que SEO/Birdlife modificó la IBA. Como pueden comprobar en la cartografía de Birdlife, los límites actuales de la IBA son los siguientes:

Límites actuales de la IBA, que dejan fuera al ATC.
Límites actuales de la IBA. El ATC queda fuera.

De modo que la ampliación, de llevarse a cabo tal y como está planteada, seguiría sin impedir la instalación del Almacén. Y una nueva modificación de la ZEPA para incluir el área donde se ubicará el ATC parece complicada: no solo se les vería aún más el plumero a los “astutos” promotores, sino que exigiría una justificación que parece bastante difícil de sostener teniendo en cuenta que la mismísima SEO/Birdlife consideró en su día que no había razones para seguir manteniendo esa y otras áreas dentro de la IBA.

Sinceramente, no sé quién sería el autor de semejante pifia, pero me imagino que su paso de héroe a villano sería instantáneo en cuanto se supo que el procedimiento de ampliación de la ZEPA, tal y como estaba planteado, iba a ser totalmente inútil para conseguir cargarse el ATC. De hecho ya hay quien ha lanzado la idea de buscarse otra triquiñuela legal en forma de otra figura de protección medioambiental, para ver si así logran paralizarlo.

En un Estado de Derecho los primeros obligados a respetar las leyes son los poderes públicos, y juguetear con la protección a las garzas (y ahora a los arbustos) cuando lo que de verdad se pretende es paralizar una instalación que no gusta a los gobernantes de turno roza (por decirlo muy suavemente) el fraude de ley. Pero, además, hacerlo de una manera tan chapucera es de vergüenza ajena. Y, por lo tanto, se ha ganado un puesto en esta Lista.

Caronte, visto por la New Horizons desde 466.000 km de distancia (foto NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute)
Caronte, visto por la New Horizons desde 466.000 km de distancia (foto NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute) | Caronte

Creo que a casi todos los que pudimos ver la rueda de prensa en la que el equipo de la New Horizons informaba del éxito del sobrevuelo de Plutón se nos quedó la boca abierta de asombro al contemplar esta fotografía de Caronte. Y seguro que a muchos la expresión de asombro se nos convirtió en una sonrisa cuando oímos que a la región oscura que aparece en la parte superior del principal satélite de Plutón la llamaban “Mordor”. Naturalmente, aquello dio para muchos comentarios y muchos memes, incluyendo uno nada menos que de la cuenta de twitter de la Casa Blanca:

Las imágenes que poco a poco irá enviándonos la New Horizons nos darán muchas sorpresas, sin duda (aquí tienen otra, recién publicada), pero lo de que Mordor se encuentre por aquellos andurriales no es una de ellas. Al fin y al cabo es una de las denominaciones “finalistas” en la votación que la Unión Astronómica Internacional organizó para elegir los nombres con los que se bautizarán los rasgos geográficos de Plutón y sus lunas, y dado que el equipo de la New Horizons también participaba en la convocatoria no es extraño que empleen (de momento informalmente) ese y muchos otros de los nombres ganadores.

Algunos de los nombres (todavía no oficiales) de diversas zonas de Plutón. Falta el más importante: el "corazón" será bautizado como Tombaugh Regio.
Algunos de los nombres (todavía no oficiales) de diversas zonas de Plutón. Falta el más importante: el “corazón” será bautizado como Tombaugh Regio.

Y resulta que algunos de esos nombres provienen del universo de Tolkien. En concreto, la propuesta presentada a la UAI contiene los siguientes:

  • Para Plutón: Balrog (que, como puede verse en el mapa, ya está siendo utilizado) y Morgoth.
  • Para Caronte: Shire (o sea, La Comarca) y Mordor.
  • Para Hidra: Smaug.

Todos ellos y seguramente algunos más (junto a homenajes que van desde Terry Pratchett a Star Trek pasando por Douglas Adams, Lewis Carroll, Doctor Who…) probablemente acaben estampados en los mapas de Plutón y sus satélites, pero no son los únicos nombres tolkiendili que podemos encontrar en nuestro cielo, ni mucho menos.

Empezando por el del propio Tolkien. 2675 Tolkien es el nombre de un asteroide descubierto en 1982 por Martin Watt. Se trata de un cuerpo de unos 42 km, bastante más respetable por tanto que, por citar un ejemplo completamente al azar, 2991 Bilbo, también descubierto por Martin Watt. Aunque cabria perfectamente en el Cráter Tolkien, situado casi en el polo Norte de Mercurio.

El Cráter Tolkien. Fuente: International Astronomical Union (IAU) Working Group for Planetary System Nomenclature (WGPSN)
El Cráter Tolkien. Fuente: International Astronomical Union (IAU) Working Group for Planetary System Nomenclature (WGPSN)

Allí goza de la agradable compañía de Kandinski, Prokofiev o Gaudí, entre otros, pero es que las normas de la UAI sobre nomenclatura de rasgos planetarios establecen que los cráteres de Mercurio se bautizarán con nombres de

Artistas, músicos, pintores y escritores fallecidos que hayan hecho contribuciones notables o fundamentales a su campo y hayan sido reconocidos como figuras artísticas de significación histórica durante más de cincuenta años.

Límite este, el de los 50 años, que nos hace albergar la esperanza de que se bautice a todos los cráteres antes de que David Bisbal o Justin Bieber lo alcancen.

Pero, y a la espera de lo que ocurra con Plutón y Caronte, el lugar donde podemos esperar encontrar más nombres relacionados con Tolkien es otro satélite convenientemente alejado de la voracidad de Tolkien Enterprises: Titán, el gran satélite de Saturno, que cuenta nada menos que con cinco sistemas de colinas bautizados como sendos personajes tolkienianos: Arwen Colles, Bilbo Colles, Faramir Colles, Handir Colles y Nimloth Colles

Nimloth Colles (fuente: Wikipedia)
Nimloth Colles (fuente: Wikipedia)

…y nada menos que trece sistemas montañosos trasplantados desde la Tierra Media: Angmar Montes, Dolmed Montes, Doom Mons (que ya ven, no está en la misma luna que Mordor), Echoriath Montes, Erebor Mons, Gram Montes, Irensaga Montes, Merlock Montes, Mindolluin Montes, Misty Montes, Mithrim Montes, Rerir Montes y Taniquetil Montes.

Semejante despliegue de frikismo tolkiendil no es casual: las normas de la UAI dicen expresamente que las colinas deben recibir

Nombres de personajes de la Tierra Media, el escenario ficticio de las novelas fantásticas del escritor inglés JRR Tolkien (1892-1973).

Y las montañas deben ser bautizadas con

Nombres de montañas y picos de la Tierra Media

Y si usted no es muy de Tolkien no se preocupe: en Titán podrá encontrar personajes de la serie Fundación, de Isaac Asimov (para los freta, los canales que conectan entre sí masas de líquido) o planetas de Dune, la maravillosa saga de Frank Herbert (para las llanuras y los labyrinthi, complejas formaciones de valles o riscos).

Claro que, si no le gusta Tokien, más vale que se esconda. Porque aunque, por los caprichos de la UAI y las circunstancias de la Guerra del Anillo ya no esté en Caronte, digo en Mordor, el Ojo de Sauron le vigila…

NGC 4151, "Ojo de Sauron" (foto: Chandra X-Ray Observatory)
NGC 4151, “Ojo de Sauron” (foto: Chandra X-Ray Observatory)

Llegaron a Plutón, se descubrió una nueva partícula subatómica "Pentaquarks" pero a la vuelta de la esquina siguen vendiendo homeopatía.

Los seres humanos somos rarísimos. Fijense en lo de hoy: después de casi una década de viaje la sonda New Horizons ha sobrevolado Plutón y, aunque habrá que esperar horas (y días, y hasta meses) para que recibamos todos los datos que habrá recopilado, ya nos ha revelado un mundo fascinante que desde la Tierra apenas alcanzamos a vislumbrar. Por otra parte, un grupo de científicos acaba de hacer público el descubrimiento en el LHC de un pentaquark, (¿o no?) una extraña partícula formada por cinco quarks que hasta ahora era solo una posibilidad teórica.

Y mientras tanto, como dice Felipe Catalán, a la vuelta de la esquina siguen vendiendo homeopatía… y también siguen enseñándola en algunas universidades. Como la de Granada, que ha programado un impresentable curso de “terapias complementarias a la medicina tradicional“.

web del curso "terapias complementarias a la medicina tradicional"

Un curso que debe tener alguna curiosa historia detrás, porque la web se titula “Terapias alternativas” y tanto en la introducción como en el programa se reitera que la vocación de estas prácticas es es, la de ser “alternativas” a la medicina. Pero se ve que a alguien le ha dado un poco de reparo el título original y ha preferido dejar ese de “terapias complementarias”, mucho más inofensivo: al fin y al cabo no es lo mismo confiar en una pata de conejo como alternativa al cinturón de seguridad que usarla como complemento, ¿verdad?

Que una universidad con la solera de la de Granada (que hoy precisamente cumple 484 años) dedique un curso a “disciplinas” como la aromaterapia, la cromoterapia o la homeopatía da bastante pena. Bueno, y quizá un poco de risa, pero como el programa también incluye una sesión sobre El poder terapéutico de la Risa, así, con mayúscula, a lo mejor algo ayuda.

Terapias alternativas programa risa

Como era de esperar, el curso ya ha recibido numerosas protestas, incluyendo la de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Y dado que muchas de esas protestas provienen de alumnos y profesores de la Universidad de Granada, cabe la posibilidad de que el equipo rectoral se replantee qué clase de imagen están ofreciendo con cosas así. Lo malo es que, ¡ay!, parece que este tipo de cursos coinciden con la opinión de su flamante rectora, Pilar Aranda, al menos si nos atenemos a lo que dijo en un debate electoral con su contrincante Indalecio Sánchez-Montesinos, celebrado el pasado 21 de mayo.

Pilar Aranda durante el debate

En concreto, a los candidatos se les planteó esta pregunta:

En el terreno de la confesionalidad y la pseudociencia creemos que ha habido un considerable retroceso en los últimos años. ¿Qué piensan hacer al respecto?

No voy a entrar en la respuesta de la señora Aranda respecto a la laicidad, entre otras cosas porque todavía no he podido entender qué es lo que quiso decir. Pero respecto a las pseudociencias su respuesta (que pueden ver y escuchar aquí) fue esta:

En el tema de las pseudociencias creo que es cierto que a veces se han trabajado temas que escapaban a lo que era la ciencia real, lo que ocurre es que a veces se plantean temas que sí que entran dentro de lo científico, por ejemplo la homeopatía. Cuando he comentado algunos temas con el profesor Aguilera Mochón y me habla de la homeopatía digo “no, perdone, en Francia, los que somos farmacéuticos sabemos que la homeopatía es una ciencia clara y establecida”, pero es cierto que hay a veces unas pseudociencias de oscurantismo etcétera que no entran dentro de lo que es el conocimiento. A lo mejor en estructura, en asociaciones, en grupos, en esa participación general ciudadana se pueden estudiar y trabajar estos temas, por supuesto, no debemos de cerrarnos a que se debata, se hable y se instruya porque son temas que están en la calle. Ahí es donde la universidad a veces nos estamos cerrando y no estamos dando respuesta a demandas que están surgiendo desde la propia ciudad.

La verdad, es una pena que la señora Aranda no escuche a Juan Antonio Aguilera Mochón cuando “comenta algunos temas” con él, porque si fuera así probablemente sabría que la homeopatía se vende mucho en Francia, sí, pero ese triunfo del lucro sobre la razón no la convierte en ciencia ni allí ni en ninguna parte. De hecho, si quiere un pronunciamiento de farmacéuticos sobre esa práctica puede echar un vistazo a lo que dice Jayne Lawrence, de la Royal Pharmaceutical Society:

The public have a right to expect pharmacists and other health professionals to be open and honest about the effectiveness and limitations of treatments. Surely it is now the time for pharmacists to cast homeopathy from the shelves and focus on scientifically based treatments backed by clear clinical evidence.

Pero por lo visto a la señora Aranda no le interesa la honestidad hacia el público, sino “estudiar y trabajar” estos “temas que están en la calle“. Así que volvamos al principio: en un día tan especial como hoy, y más o menos a la hora a la que la New Horizons realizaba su máximo acercamiento a Plutón, estos eran los “temas que están en la calle” o, al menos, en twitter en España:

trending topic de hoy. Plutón está en tercer lugar.

Si siguiéramos la lógica de la respuesta de la rectora, la Universidad de Granada debería plantearse realizar un curso sobre el programa Mujeres y hombres y viceversa, al que se refiere el primer hashtag (a ser posible con los concursantes como profesores, porque su cultura y su capacidad intelectual son casi legendarias), otro sobre el sorteo del calendario de la liga de fútbol, otro sobre una web que por lo visto también sorteaba algo, y otro sobre un tal Harry al que al parecer ha amenazado alguien. O no. O algo por el estilo.

Y lo del pentaquark o lo de Plutón… bueno, eso no merece la pena. De eso seguro que se ocupan las universidades que prefieren ejercer su responsabilidad de formar e informar a la sociedad en vez de estar a los “temas que están en la calle” sin pararse a comprobar si tienen un mínimo de rigor. Al fin y al cabo, el CERN está a más de mil seiscientos kilómetros de esas calles que por lo visto piden cursos sobre dietología o técnicas psicoterapéuticas, Plutón está a cuatro mil quinientos millones de kilómetros y la ciencia en general… bueno, la ciencia seguramente ha huido más lejos aún.