La ministra de Sanidad y su “algo natural”

Ana Mato: “Hemos devuelto a los ciudadanos la tranquilidad y la confianza en el futuro del Sistema Nacional de Salud”

Así encabeza el Ministerio de Sanidad su nota de prensa sobre la intervención de la ministra en el Foro Ideas+Diálogo en Sanidad, siguiendo la tradicional costumbre hispánica de confundir la labor de información que deben desarrollar los organismos públicos con la propaganda más patética. Pero en este caso hay además un fuerte componente de humorismo involuntario, porque, qué quieren que les diga, se me ocurren pocas cosas menos tranquilizadoras que una de las frasecitas que nos ha soltado la señora Mato. Vean, vean cómo lo contaba Público:

En realidad la cosa no era exactamente así: Sanidad no piensa sustituir medicamentos por “alguna cosa natural”, entre otras cosas porque no piensa sustituirlos con nada, pero de todos modos la frasecita (que pueden escuchar en todo su tartajeante esplendor en este vídeo de La Sexta) no deja de tener su guasa:

Son medicamentos para afecciones leves, ya digo, no tienen mucho valor terapéutico, podrían ser sustituidos por cualquier otra cuestión.. por cualquier otro producto, algunas veces natural.

Veamos. Para empezar porque habrá que ver qué entiende la ministra por un producto terapéutico “natural“, cosa tan complicada que ni su Ministerio lo tiene claro. Su propio Documento de análisis de situación de las terapias naturales (pdf), por ejemplo, cita nada menos que 139 técnicas que van de lo francamente dudoso a lo decididamente surrealista, y leyendo el listado a veces uno duda de si esas técnicas son propuestas con pretendida finalidad terapéutica o algún tipo de broma más o menos elaborada:

Claro que, si nos ponemos rigurosos, hay que reconocer que casi la totalidad de esas prácticas tienen de “natural” lo que la ministra de… bueno, dejémoslo en que de natural nada de nada. La etiqueta de “natural” viste mucho (como les puede contar JM Mulet), pero pensándolo fríamente cosas como la homeopatía, el reiki, la acupuntura, etc., etc. son inventos absolutamente artificiales, sin ninguna relación con la manera en la que de verdad funciona la naturaleza. En la dura realidad natural (sin comillas) el agua no tiene memoria, no existe la “energía vital” y el “chi” es un puro invento, y lo mismo podríamos decir con todos y cada uno de los supuestos en los que se basan esas pseudoterapias.

Y como era de esperar, la naturaleza (de nuevo sin comillas) tampoco hace caso de esas fantasías, así que su valor terapéutico suele ser sencillamente nulo. Incluso el Documento de análisis, muy benévolo a la hora de evaluar estas terapias, encontró evidencias favorables a prácticamente ninguna de ellas (con la única excepción de la acupuntura, aunque también resulten más que dudosas). De modo que la propuesta de la ministra, tal y como apareció contada al principio en los medios, venía a decir que se iban a sustituir unos medicamentos “de escaso valor terapéutico” por unos tratamientos sin ningún valor en absoluto. No fue así; sencillamente los van a eliminar de la financiación y nos los tendremos que pagar de nuestro bolsillo o hacer caso de la Sra. Mato y costearnos unos remedios perfectamente inútiles pero que, eso sí, a partir de ahora pueden presumir de contar nada menos que con el aval de la ministra.

Aunque no sé si en realidad es como para presumir. Entre el prestigio de la ministra, el pitorreo que se ha montado con todo esto, y el hecho de que mucha gente, normalmente benevolente y tibia con esas pseudoterapias, se ha asustado al creer que de verdad Sanidad iba a proporcionarlas en vez de medicamentos reales, yo diría que hasta los creyentes en esas cosas pensarán que la Sra. Mato, una vez más, ha perdido una oportunidad estupenda para callarse.



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Por Fernando Frías
Publicado el ⌚ 25 junio, 2012
Categoría(s): ✓ medicina naturista • Ministerio de Sanidad • pseudoterapias