Seguro que más de una vez ha recibido un aviso explicando que no le han podido entregar un paquete porque no había nadie en su casa, a pesar de que estaba usted, su familia y varios parientes lejanos, el vecino de enfrente que viene siempre a gorronear una cervecita, el fontanero intentando arreglar una cisterna que pierde agua y una pareja de testigos de Jehová que habían venido a traer los impresos de protección de datos. O bien se encuentra con que la web le informa que ya le han entregado un encargo que realmente aún tardará un par de días en llegar. O llama a la puerta un empleado de la agencia de transportes para informarle amablemente de que, como su dirección no existe, no pueden entregarle el pedido.

Estas y otras muchas incidencias suelen producirse siempre con la misma empresa de transportes, así que solemos pensar que son un desastre motorizado. Sin embargo, el otro día descubrí que no es así: el problema no es que la gestión de esa empresa sea calamitosa, sino que su negocio es extraordinariamente complicado, ya que no solo transportan paquetes entre lugares geográficamente distantes, sino también entre universos paralelos.

Empleados de la compañía de transportes en plena faena

Claro, así todo tiene explicación. Si la empresa dice que no estaba usted en casa es porque su yo de tres universos más a la izquierda no estaba en casa (porque en ese universo él es el vecino gorrón, y estaba en la casa de enfrente saqueando la despensa). Si la empresa dice que le han entregado ya el paquete es porque en otra realidad alternativa se lo han entregado ya. Y si le dicen que su calle no existe es porque en algún lugar del multiverso su Ayuntamiento no solo no se digna en limpiar su acera o cambiar la bombilla de la farola que lleva fundida más de un año, sino que ni siquiera ha construido esa calle.

En fin, que es inevitable que en un negocio de esas características se produzcan errores, pero una vez se le pilla el truco incluso es posible comunicarse con los diversos yoes alternativos que pueblan el espaciotiempo multidimensional.

Y eso es justamente lo que me pasó el otro día, cuando mi yo de un universo de aquí al ladito me hizo llegar una tarjeta SD con un archivo de vídeo. Resulta que en su realidad la moción de censura de Pedro Sánchez no tuvo éxito, de modo que Mariano Rajoy sigue siendo presidente de gobierno. Y claro, Dolors Montserrat sigue siendo ministra de Sanidad. El vídeo recoge el momento en que, por fin, en cumplimiento de lo dispuesto en su famosa Orden Ministerial, se pone en marcha el proceso de legalización de los productos homeopáticos.

Lamentablemente, el formato del vídeo no es compatible con la Internet de nuestro universo, así que me he visto obligado a transcribirlo. Y aquí está, con todo lujo de detalles pero sin cambiar ni una coma.

Aunque sí le he puesto título:

¡Bienvenido, Mr. Hahnemann!

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Patitococcinum Antes de entrar en materia tenemos que tratar, aunque sea muy superficialmente, una cuestión: la llamada “jerarquía normativa”. No todas las normas son iguales: algunas ocupan lugares más altos o más bajos en una escala, y aunque habría mucho que matizar, se podría decir que unas se subordinan a las otras. Así, en este tema la cúspide estaría en la Directiva Europea 2001/83/CE, por la que se establece un código comunitario sobre medicamentos de uso humano. Los Estados miembros de la Unión Europea deben ceñirse a ella y “trasponerla”, es decir, incluirla en sus propios ordenamientos jurídicos. En el caso español esta trasposición se lleva a cabo fundamentalmente en la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (aprobada por Real Decreto Legislativo 1/2015). La Ley regula diversos aspectos relativos a este tipo de productos, adoptando las normas establecidas en la Directiva además de incluir otras propias. La Ley es, digamos, el “esqueleto”, la base de la regulación de los medicamentos y productos sanitarios, pero necesita un desarrollo. Para ello se dictan diversos reglamentos, aprobados mediante la figura de los Reales Decretos. En el caso que nos ocupa tendremos que fijarnos en el Real Decreto 1345/2007, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente (existe un Decreto similar relativo a los medicamentos veterinarios, pero nos centraremos en el de los medicamentos para uso humano). Y, en fin, la puesta en marcha de las disposiciones de las normas anteriores puede requerir que se dicten nuevas normas, que suelen adoptar la forma de Órdenes Ministeriales. En nuestro caso estudiaremos la Orden SSI/425/2018, de 27 de abril, por la que se regula la comunicación que deben realizar los titulares de medicamentos homeopáticos a los que se refiere la disposición transitoria sexta del Real Decreto 1345/2007, de 11 de octubre, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente. De lo que hemos contado se puede deducir que, conforme bajamos por esa escala, las normas son más pormenorizadas. Así, el RD 1345/2007 desarrolla la cuestión de la autorización de los medicamentos de uso industrial con muchísimo más detalle que la Ley. Pero siempre, claro, acatando esa misma Ley. Por ejemplo, si los apartados 1 y 2 del artículo 50 de la Ley dicen que
1. Se considera medicamento homeopático, de uso humano o veterinario, el obtenido a partir de sustancias denominadas cepas homeopáticas con arreglo a un procedimiento de fabricación homeopático descrito en la Farmacopea Europea o en la Real Farmacopea Española o, en su defecto, en una farmacopea utilizada de forma oficial en un Estado miembro de la Unión Europea. Un medicamento homeopático podrá contener varios principios activos.

2. Reglamentariamente se establecerán los requisitos de autorización de medicamentos homeopáticos atendiendo a sus condiciones especiales. En particular se establecerá un procedimiento simplificado para aquellos productos cuyas garantías de calidad y seguridad lo permitan.

El Real Decreto puede (debe) determinar cuáles serán esos requisitos de autorización, pero no puede, por ejemplo, suprimir esa categoría, o establecer que estos productos deban denominarse de otra manera. Por último, cada uno de los tipos de norma que hemos visto antes es aprobado, modificado y derogado por un órgano distinto: las Directivas Europeas (las legislativas, como en este caso) provienen del Parlamento y el Consejo Europeos, las leyes del Parlamento Español, los Reales Decretos del Consejo de Ministros y las Órdenes Ministeriales del Ministro competente.

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"Astroduque, eres nuestra única esperanza"

Hace apenas dos semanas teníamos una ministra de Sanidad que decía estar “ocupada y preocupada” por las pseudoterapias, pero que acababa de aprobar una Orden Ministerial “exprés” (sin exposición pública, sin trámite de alegaciones, sin memorias legislativa, económica o de ningún tipo…) para legalizar los productos homeopáticos y, de paso, perdonar una millonada a sus fabricantes. Y ahí se acababa su “preocupación”: ni siquiera se molestó en impulsar de nuevo la reforma del Real Decreto 1277/2003, sobre autorización de centros y servicios sanitarios, una buena oportunidad para dejar otra vez bien claro que las actividades sanitarias (incluyendo las de fantasía) son competencia de los profesionales sanitarios debidamente titulados, y que no existe ese “vacío legal” que algunas asociaciones de curanderos esgrimen para justificar que sus asociados estén “tratando” enfermos sin estar cualificados ni para poner una tirita. Vamos, que en lo tocante a la protección de los ciudadanos frente a las pseudociencias era como si el Ministerio de Sanidad no existiera.

Que es lo que le pasaba al de Ciencia: sencillamente no existía.

Y, casi de repente, nos encontramos con nada menos que a Carmen Montón como ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, y a Pedro Duque como ministro de Ciencia, Innovación y Universidades.

Algunos tuits de Pedro Duque criticando diversas pseudociencias

La posición de Pedro Duque respecto a las pseudociencias no es ningún secreto, y no hay más que echar un vistazo a su cuenta de twitter para comprobarlo: desde terapias de pacotilla como la homeopatía o el reiki hasta ese disparate que parece estar resurgiendo últimamente, la creencia de que la Tierra es plana, han sido objeto de los tuits críticos de nuestro flamante ministro.

En cuanto a Carmen Montón, seguro que recuerdan que el año pasado fue noticia por la postura beligerante contra las pseudociencias que adoptó la Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana. Y, sin ir más lejos, fue ella quien lideró la oposición a la infame Orden Ministerial homeopática en el último Consejo Interterritorial.

De modo que ahora tenemos nada menos que dos ministros con posturas clara e inequívocamente opuestas a las pseudociencias, y además en los Ministerios clave para combatirlas. Algo que, insisto, no podíamos ni imaginar hace solo unas pocas semanas.

Naturalmente, ante este panorama los escépticos estamos de enhorabuena, pero los charlatanes no tanto: los nuevos ministros ya han recibido duras críticas de personajillos que ven peligrar sus distintas variantes del nada noble arte de desplumar a incautos. Otros, más sensatos, se han apresurado a asegurar que están dispuestos a colaborar con el nuevo gobierno, como cuenta Antonio Villarreal en este artículo cuya imagen principal es un magistral resumen de la situación en la que se están viendo.

Imagen del artículo de El Confidencial: una mano saliendo del agua

En cuanto a mí, imaginen el panorama: una ministra de Sanidad absolutamente contraria a las pseudoterapias, un ministro de Universidades muy crítico con las pseudociencias… dan ganas de hacer unas palomitas, buscar un sillón cómodo y y sentarse a disfrutar del espectáculo, ¿verdad?

Pero no: como la propia Carmen Montón ha recordado en su primera entrevista tras su nombramiento, hay límites que condicionan y acotan los márgenes de actuación de los ministros. Algunos de estos límites serán normativos, como los que mencionaba la ministra en relación con la normativa europea sobre los productos homeopáticos,

Fragmento de la entrevista a Carmen Montón en el que recuerda que hay que estudiar los márgenes que permite la normativa europea en la regulación de los productos homeopáticos

o los existentes en nuestras propias normas: recordemos que España es uno de los países más descentralizados del mundo, y que el Gobierno nacional muchas veces solo conserva las competencias de legislación básica, pero casi todas las restantes corresponden a las Comunidades Autónomas (y, en el caso del ministerio de Pedro Duque, también a las mismas Universidades).

Naturalmente, hay también otros límites, como los presupuestarios: Pedro Duque, por ejemplo, tendrá que lidiar con la ruinosa financiación de la ciencia en España. Por no hablar de los puramente políticos: desde las prioridades que establezca el Gobierno y cada uno de los Ministerios hasta las dificultades derivadas del hecho de que el grupo parlamentario socialista esté en minoría, y ni siquiera sea el más numeroso de la Cámara.

Temas todos ellos muy interesantes, pero aquí, insisto, nos ceñiremos a la lucha contra las pseudociencias: a qué se puede y qué no se puede hacer. Para lo cual empezaremos precisamente por eso que nos proponía la entrevista a Carmen Montón: en la próxima entrada trataremos el margen de maniobra respecto a la regulación de los productos homeopáticos. P.S.: Que aquí me vaya a centrar en la pseudociencia no quiere decir que, como buen aficionado a la ciencia, no deje de echarle un ojo a las perspectivas que la creación del Ministerio dirigido por Pedro Duque abre para la investigación científica y técnica. Javier Peláez ha escrito un interesantísimo artículo sobre los retos, problemas (y algunas soluciones) a los que se enfrentará el nuevo ministro, quien por cierto ha “acusado recibo” del texto. Léanlo, que merece la pena.

Chiste gráfico: un comprador de homeopatía paga con un trocito de billete diluido

Supongo que ya sabrán que el borrador de Orden ministerial para legalizar los productos homeopáticos sigue adelante. De hecho, eso es casi lo único que resulta fácil de entender en todo este embrollo, que ha llevado incluso a que algunos medios piquen en auténticos bulos. Ayer, por ejemplo, tanto ABC como Antena 3 Noticias nos contaban que la Orden va a obligar a que los fabricantes de productos homeopáticos demuestren su eficacia para poder venderlos…

Titular erróneo de Antena 3 diciendo que "La homeopatía deberá demostrar su eficacia por ley"

Algo que sería una buena noticia si no fuera porque:

  • ese requisito solo se exige a los productos que se vendan con indicación terapéutica (los que se vendan sin ella no tendrán que demostrar que sirvan para nada más que para engordar los bolsillos de sus vendedores);
  • aunque se presente como una novedad, nuestra legislación exige eso desde 1994; y
  • la Orden no regula nada de eso.

Eso por no hablar de los casi cinco lustros en los que no se ha exigido el cumplimiento de esta norma, que, francamente, no permiten albergar muchas esperanzas sobre las buenas intenciones de ahora.Leer más

La "Primera Orden" de Star Wars. La Tercera Orden es más cutre y con mucha menos gente, pero también se basa en una Fuerza imaginaria
La “Primera Orden” de Star Wars. La Tercera Orden es más cutre y con mucha menos gente, pero también se basa en una Fuerza imaginaria

Si están ustedes atentos a la actualidad sanitaria seguramente habrán visto la penitencia pascual que nos quiere imponer el Ministerio de Sanidad: nada menos que un nuevo intento de regulación de los productos homeopáticos.

La noticia en "Diario Médico"
La noticia en “Diario Médico”

Los lectores de este blog estarán… bueno, estarán hartos de leer sobre homeopatía, pero creo que la noticia merece que intentemos explicar de qué va la cosa, ¿no les parece? Pues vamos allá.

Como seguro que sabrán a estas alturas, la Directiva Europea sobre medicamentos considera como tales a los productos homeopáticos. Cortesía de su lobby. Y no lo digo yo; lo decía sin ir más lejos Fernando García Alonso, que participó en su redacción:

La eficacia de los medicamentos la medimos por una herramienta científica que es el ensayo clínico. Eso se lo pedimos a todos los medicamentos, excepto a los medicamentos homeopáticos. (…)

Le contaré una anécdota. Cuando estábamos discutiendo en Bruselas la nueva directiva, nosotros mismos nos dábamos cuenta de que estábamos haciendo algo en contra de nuestros principios. Los representantes de los países nórdicos, que son los más puristas, se plantaron y dijeron que ellos no podían aceptar una directiva que aceptaba atribuir la condición de medicamentos a productos cuya eficacia clínica no está demostrada científicamente. Por contra, los países que tienen una industria próspera en este terreno los defendían fervientemente. ¿Cuál es la conclusión? Que privan [sic] las razones económicas. Aunque, como todos tenemos nuestra alma, acordamos que estos medicamentos llevarán una leyenda que diga: “La eficacia de este medicamento no se ha demostrado mediante metodos científicos”. Me parece que con la fórmula no se engaña a nadie.

Puede que mi tocayo tuviera razón y la fórmula no engañase a nadie, pero lamentablemente no prosperó: solamente se les exige que pongan “Sin indicación terapéutica aprobada”. Por lo demás, efectivamente, la normativa permite autorizarlos incluso sin que demuestren eficacia, e incluso no obliga a los fabricantes a establecer un sitema de farmacovigilancia. Vamos, que los trata justo justo como si fueran chuches sin efecto alguno.

Pero bueno, vamos al grano. En 1994 se dictó un Real Decreto (el 2208/1994) incorporando esa normativa europea. El Decreto establecía las modalidades y plazos para que los fabricantes pudieran obtener la autorización de sus productos, y también incluía la posibilidad de que, quienes ya tuviesen placebos en el mercado, los siguiesen vendiendo provisionalmente mientras se tramitaba la autorización definitiva.

Lo que pasa es que esa autorización definitiva nunca llegó. Los laboratorios no querían cumplir las condiciones, el Ministerio se vio desbordado con tantas solicitudes… Sea como sea, no se dictó ninguna autorización.

Según el Real Decreto, cito textualmente,

Transcurrido el correspondiente plazo máximo para resolver el procedimiento sin que haya recaído resolución expresa, se entenderá desestimada la solicitud.

Y claro, si se desestimaba la solicitud de autorización definitiva, la provisional quedaba sin efecto (¿o se les ocurre algún caso de autorización provisional que siga vigente si se deniega la definitiva? No, ¿verdad?). Pero el Ministerio, por la razón que sea, no ordenó la retirada del mercado de los productos. Supongo que no querría enfrentarse con la industria. Y seguro que también pensaron que, total, son placebos. ¿Para qué molestarse en controlarlos?

¿El primer paso hacia una reconversión del negocio, o involuntaria muestra de sinceridad por parte de un laboratorio homeopático?
Aunque parezca mentira, la normativa trata a estos “medicamentos” como si fueran 100% azúcar | “Gránulos 100% sacarosa”

El caso es que pasaron los años y apareció una nueva Ley y, sobre todo, un nuevo Real Decreto, el 1345/2007.

Las normas del RD 1345/2007 respecto a los homeopáticos son prácticamente idénticas a las del RD 2208/1994 (que quedó derogado); el único cambio es que no establece ninguna autorización provisional, pero hace como si la de 1994 estuviera vigente, mediante la Disposición Transitoria Sexta.

Que es francamente curiosa: en ningún momento menciona esas autorizaciones provisionales, pero dice que los productos que se acogieron a la Disposición Transitoria Segunda del RD 2208/1994 (la de las autorizaciones provisionales) deben adaptarse a este nuevo Decreto, para lo cual debe aprobarse una Orden Ministerial regulando la comunicación que deben hacer los fabricantes. Si en el plazo de tres meses no la hacen, deberán retirar sus productos del mercado.

El alcance de la norma es discutible. La industria, obviamente, considera que de alguna manera reconoce las autorizaciones provisionales de 1994. Otras interpretaciones recuerdan que una autorización provisional expirada no puede “resucitar”, y menos sin que la norma lo diga expresamente, así que como mucho es una forma de dar preferencia a aquellos productos en el proceso de legalización. Pero bueno, sea como sea, se necesita una Orden Ministerial.

Algo que el Ministerio ha intentado sacar adelante en 2008, en 2013 y ahora.

En 2008 se topó con la industria, que incluso montó una campaña de recogida de firmas mediante una web denominada “Homeopatía Sí“. Hoy en día la web ha sido reconvertida a una especie de plataforma en la que los creyentes en la homeopatía dicen que les gusta mucho y tal, pero en 2008 tenía este aspecto:

Antigua web contra el borrador de Orden Ministerial regulador de la homeopatía
Antigua web contra el borrador de Orden Ministerial regulador de la homeopatía

Como pueden ver, los promotores de la recogida de firmas decían que

El Ministerio de Sanidad y Consumo quiere publicar una Orden Ministerial claramente negativa para la homeopatía, ya que en ella se demandan unas tasas desorbitadas para los medicamentos homeopáticos, se niega la posibilidad de incorporar innovaciones farmacéuticas y, en definitiva, no se tiene en cuenta la especificidad de estos medicamentos.

Aunque en realidad de esas tres razones la única verdadera era la primera, la de las tasas: como puede comprobarse consultando el borrador de Orden o incluso las alegaciones de la industria (documentos ambos que aún siguen “colgados” de la web), la Orden ni entraba en lo de las innovaciones farmacéuticas (recordemos que se refería exclusivamente a los productos que se acogieron a la autorización de 1994 y que, por tanto, estaban en el mercado ya entonces) ni entraba en su especificidad (que suponemos consiste en el hecho de ser simples placebos): lo único que de verdad les picaba era tener que pagar las tasas. Y es que, según el borrador, se debía

abonar la tasa (…) teniendo en cuenta que cada dilución y cada forma farmacéutica representa un medicamento diferente.

El párrafo de la Orden que levantaba sarpullidos a la industria. Lo que no sé es cómo no se les ocurrió diluirlo y venderlo como remedio para el prurito y el escozor
El párrafo de la Orden que levantaba sarpullidos a la industria. Lo que no sé es cómo no se les ocurrió diluirlo y venderlo como remedio para el prurito y el escozor

En fin, que la industria se salió con la suya, el borrador volvió a su cajón, y allí se quedó.

De hecho, a la industria le salió tan bien la jugada que el que apareció en 2013 (y que aún está en la web del Ministerio) incluía una sustancial rebaja en las tasas. El nuevo borrador decía que

Todas las diluciones de un medicamento homeopático formarán parte de la misma autorización de comercialización, considerándose como diferentes formatos de un mismo medicamento.

Las rebajas de 2013: en vez de una tasa por dilución solo tenían que pagar una por el conjunto de todas ellas.
Las rebajas de 2013: en vez de una tasa por dilución solo tenían que pagar una por el conjunto de todas ellas.

De modo que los fabricantes ya no tendrían que pagar una tasa por sus nadas a 10CH, otra por lo mismo a 30CH, otra por lo mismo a 50CH, etc., sino una sola por todo el bloque.

Pero las rebajas no acababan aquí. Como los productos no tenían autorización ninguna, no estaban pagando tasas. En buena lógica deberían haberles exigido el pago de las correspondientes a todos esos años en los que habían estado vendiendo sus productos por todo el morro, ¿verdad?

Pues no. Solo se les exigía la tasa del año en curso, y además la de renovación, bastante más económica que la de autorización:

Las comunicaciones de adecuación objeto de regulación por esta orden deberán ir acompañadas del documento acreditativo del pago de la tasa anual simple de comercialización de un medicamento homeopático…

Y seguimos con el rebajón...
Y seguimos con el rebajón…

Quizá les extrañe que se perdone de ese modo el pago de tasas, pero no se hagan ilusiones: no es que el Estado tenga un arrebato de generosidad.

Se trata lisa y llanamente de una bajada de pantalones.

La Memoria que acompañaba al borrador de Orden reconocía que las rebajas se debían a las peticiones de la industria. Con dos... narices, o lo que sea.
La Memoria que acompañaba al borrador de Orden reconocía que las rebajas se debían a las peticiones de la industria. Con dos… narices, o lo que sea.

Claro, como se pueden imaginar, el borrador fue acogido por la industria con los brazos abiertos (y los bolsillos cerrados).

Pero no contaban con que se hiciera público. Se trataba de una chuche difícil de tragar (y perdonen el mal chiste), y llegaron protestas desde diversos sectores, que incluyeron hasta “sobredosis” homeopáticas de las que, desgraciadamente (para los homeópatas), los participantes salimos ilesos.

En realidad esta fotografía pertenece a otro "placebocidio", el de 2011, que tuvo lugar en diversos lugares de todo el mundo. El de la foto se llevó a cabo en Zaragoza, donde contamos con la entusiasta colaboración del mismísimo Hahnemann
En realidad esta fotografía pertenece a otro “placebocidio”, el de 2011, que tuvo lugar en diversos lugares de todo el mundo, Antártida incluida. El de la foto se llevó a cabo en Zaragoza, donde contamos con la entusiasta colaboración del mismísimo Hahnemann

En fin, que el proyecto también volvió a su cajón.

El nuevo borrador es aún confidencial, pero como decíamos ya ha trascendido a la prensa especializada (aquí tienen otro ejemplo). Es parecido al de 2013, limitándose a regular la comunicación previa.

Y sí, mantiene las rebajas. Según el borrador,

Los titulares de los medicamentos homeopáticos podrán incluir en una única comunicación todas las diluciones de un mismo medicamento homeopático.

Comunicación que debe ir acompañada del pago de la tasa. El texto no es tan claro como en el caso de 2013, pero cabe suponer que si solo se exige una tasa por comunicación y en esta pueden agruparse todas las diluciones, evidentemente se pretende cobrar una sola tasa para todo el conjunto de diluciones.

Tasa que, por cierto, es

la tasa establecida en los epígrafes 4.12 o 4.13, según corresponda, del artículo 123 del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio.

Y que, como pueden comprobar consultando la norma, es sustancialmente más económica que la que correspondería a la obtención de autorización.

Cuadro de tasas establecido en la Ley. Por un producto sin indicación terapéutica, como pueden ver, se tendría que abonar entre ** y ** € (epígrafes **); en su lugar se cobrarán 90€ (epígrafe)
Cuadro de tasas establecido en la Ley. Por un producto sin indicación terapéutica, como pueden ver, se tendría que abonar entre 569.69 y 932.32 € (epígrafes 4.1, 4.2 o 4.3 ); en su lugar se cobrarán 90,90 € (epígrafe 4.12). Eso es una rebaja y lo demás son tonterías, ¿eh?

La norma, además, habla de una sola anualidad: nada de cobrar esas tasas anuales que la industria viene ahorrándose desde hace décadas.

En definitiva, que con algunos detalles de diferencia estamos en las mismas que en 2013.

Ante lo cual digo yo que también habrá que hacer algo, como hicimos en 2013. ¿No les parece?

La decisión municipal ha librado a los niños pamplonicas de este terrible destino
La decisión municipal ha librado a los niños pamplonicas de este terrible destino | Niños transformados en zombis por comer transgénicos

Supongo que a estas alturas ya sabrán que el Ayuntamiento de Pamplona ha declarado a la ciudad “libre de transgénicos”, una medida, como bien dice el “Ecologista transgénico“, muy indicativa de

la profunda incultura científica del país y de nuestros políticos, más preocupados en medidas de cara a la galería y sin ningún efecto, que en medidas que realmente afectan a su municipio.

Y es que, en efecto, una declaración de este tipo no tiene ningún efecto legal, ya que ni entra dentro de las competencias municipales ni (afortunadamente) es posible llevarla a cabo.

Un tomate con genes. La declaración de Pamplona como municipio "libre de transgénicos" permitirá salvar a millones de fetos humanos, sembrados cada año para cultivar este tipo de tomate
Un tomate con genes. La declaración de Pamplona como municipio “libre de transgénicos” permitirá salvar a millones de fetos humanos, sembrados cada año para cultivar este tipo de tomate | Supuesto (pero falso) tomate transgénico

Pero esto no implica que la decisión sea totalmente inútil. De hecho, en nuestras manos está en convertirla en un auténtico servicio a la sociedad, para lo cual me permito rescatar y actualizar una vieja idea que ya planteé en 2010 a propósito de estas bobadas. Lean, lean:

Todo el mundo sabe lo que son los transgénicos: esas cosas que, si uno hace caso a los apocalípticos ecologistas, son auténticas invenciones del mismísimo Mefistófeles con las que por lo visto nos vamos a cargar el mundo mundial y parte del extranjero. Bueno, eso salvo que en vez de propaganda prefiramos buscar información (de la de verdad) para saber realmente de qué va la cosa.

Los transgénicos nos han traído realidades tan prometedoras como el arroz dorado (aunque para otros, por supuesto bien comidos y, a juzgar por el contenido del artículo, posiblemente mejor bebidos, sea también algo salido de las calderas de Pedro Botero), la verdadera contribución al cuidado del entorno de este tipo de organismos, o incluso sus múltiples usos, muchos de ellos poco conocidos o incluso insospechados. Por ejemplo; seguro que conocen esto:

Bueno, yo tampoco, pero esto seguro que sí:

Lo que no se conoce tanto es que ambos billetes (y los de denominaciones intermedias) se elaboran con algodón en buena medida de origen transgénico.

Bien. El caso es que hace ya unos años iba yo dándole vueltas a esto, y también a la moda de que municipios, provincias y hasta Comunidades Autónomas completas se declaren “zonas libres de transgénicos”. Pueden ver de qué va eso, por ejemplo, en esta web de Ecologistas en Acción, organización que ya en otras ocasiones nos ha demostrado su rigor y fiabilidad. Por no hablar de su comprometidísimo pacifismo, claro.

Y entonces es cuando se me ha ocurrido la idea, que con gusto someto a su consideración.

Supongamos que montamos una ONG, pongamos “Magufos sin Fronteras”, que enfocase su labor humanitaria en un doble sentido. Por un lado, para que esos municipios, provincias y Comunidades puedan mantenerse realmente “libres de transgénicos” nos ofreceríamos a recoger gratuitamente todos los billetes presentes en la zona. Hasta podríamos empezar con alguna de esas vistosas ceremonias que tanto gustan a las autoridades de toda orientación, en la que simbólicamente nos hicieran entrega del contenido de sus carteras para dar ejemplo a la ciudadanía.

Y luego destinaríamos ese dinero (que por supuesto sería un buen pico) a ayudar a los más desfavorecidos. Pero a los más, más desfavorecidos de verdad. Por ejemplo, cada vez que se produce una desgracia muchas organizaciones acuden en ayuda de los afectados, pero poca gente sabe que entre ellas se encuentran cosas como Homeópatas sin fronteras, Acupuntores sin fronteras y otra larga serie de entidades del mismo pelaje, que culminan nada menos que con la Iglesia de la Cienciología.

Así que nosotros financiaríamos a otras organizaciones humanitarias (pero de las auténticas) para que se ocupasen de que los así tratados recibieran a continuación medicamentos y tratamientos médicos, pero de los verdad.

Con lo cual, además, cumpliríamos un noble objetivo más: la distribución de riqueza, desde los más ricos y tontos hasta los más pobres que, encima, son chuleados por los vendedores de terapias de pacotilla.

¿A que es una buena idea?

Actualización: Un grupo de científicos navarros ha hecho público este comunicado, que merece la pena leer y difundir.

Sobrecito de azúcar sin dinamizar
Sobrecito de azúcar sin dinamizar

Y no lo hace nada bien:

Hace unos días nos enterábamos de que el Colegio de Médicos de Murcia había cedido una de sus salas a la celebración de unas jornadas sobre homeopatía.
Tras el revuelo en los medios de comunicación y redes sociales, y habernos posicionado en contra de las mismas, el Colegio decidió cancelar esa cesión. Algo que aplaudimos desde la ADCMurcia.
Fue entonces cuando la Asamblea Nacional de Homeopatía decidió escribir un comunicado defendiendo esta psicoterapia e insistiendo en su validez científica.
No podemos quedarnos de brazos cruzados y por eso hemos pedido a nuestro socio Fernando Frías (experto en desmontar este tipo de falacias) que lo aclarase en un post y este es el resultado:

Actualización a 19-02-18: Me alegra mucho decir que, mediante un comunicado hecho público esta misma tarde, el Colegio de Médicos reitera su postura frente a las pseudociencias y anuncia que no cederá sus instalaciones para la celebración del acto.

Uno de los fenómenos más satisfactorios que hemos podido ver en los casi siete años que tiene ya este blog es cómo los Colegios Oficiales de Médicos se han ido alejando de las pseudociencias. A diferencia de quienes las venden o de algunos otros que parecen creer todo tipo de disparates (y con alguna bochornosa excepción), los Colegios de Médicos han ido diluyendo sus cursos de homeopatía, eliminando sus vocalías y secciones “alternativas” y hasta posicionándose activamente contra la charlatanería pseudomédica y creando un observatorio para facilitar su denuncia.

Pero el cambio de postura no ha sido fácil: la complacencia con la que los Colegios contemplaban durante muchos años este tipo de prácticas ha hecho que algunos Colegios tengan que lidiar con herencias difíciles. Y ese parece ser el caso del Colegio de Médicos de Murcia, en cuyas instalaciones se ha anunciado la celebración de la llamada III Jornada de homeopatía científica y clínica de la Región de Murcia.

Programa de la jornada
Programa de la jornada

Bonito, ¿verdad? de hecho llama mucho la atención ese dibujito tan mono que hay al pie de la página

Pie de página de la convocatoria de la jornada

Me pregunto de dónde lo habrán sacado…

Elementos gráficos de Boiron, exactamente iguales que los de la carta

En cualquier caso, como pueden ver el acto realmente no está organizado por el Colegio, sino por la “Sociedad Murciana de Homeopatía”, una asociación que se presenta en su página web como

una de las sociedades científicas del Colegio Oficial de Médicos de Murcia.

Captura de la web de la Sociedad Murciana de Homeopatía

Aunque en la web del Colegio no aparezca… ahora. De hecho, como dice La Verdad en su por otra parte estupenda cobertura de la noticia,

El Colegio subraya que «se posiciona en contra de las pseudociencias» y recuerda que «se disolvió la Comisión de Acreditación en Homeopatía y se han retirado los datos de la Sociedad de Homeopatía de la sección de sociedades médicas de la web». Esto último se hizo el jueves, después de que ‘La Verdad’ preguntase por esta cuestión.

Y lo cierto es que la última versión de la web colegial guardada en ArchiveOrg sí que la incluye en su listado de sociedades científicas, en una fecha tan reciente como el pasado dos de febrero.

Quitar la mención a la asociación ha sido fácil, pero lo que no parece tener tan claro el Colegio es cómo quitarse de encima el resto de la herencia. Según el mismo artículo de La Verdad,

Fuentes del Colegio aseguran que no pueden negarse a acoger las jornadas de la Sociedad Murciana de Homeopatía porque se trata de una entidad que cumple con la legislación. «El Colegio carece de capacidad jurídica para proceder a la disolución» de la Sociedad, que sigue manteniendo su sede social en la institución colegial.

Lo cual es cierto… en parte. De hecho, en una parte muy pequeñita, la de que el Colegio carece de capacidad jurídica para proceder a la disolución de la asociación. Por lo demás, ni el Colegio tiene por qué ceder sus instalaciones ni a esa gente ni a nadie, ni tiene tampoco por qué seguir albergando la sede de una asociación de cuyos planteamientos, por suerte para los murcianos, ya se ha alejado.

Esperemos que el Colegio recapacite, que haga caso de las peticiones que le van llegando, que termine de cerrar sus puertas a la pseudociencia y que denuncie cualquier tipo de acuerdo que pudiera tener con esta sociedad. Si una herencia es “tóxica” hay que renunciar a ella, y más cuando el peligro no es solo para el Colegio, sino, sobre todo, para los enfermos murcianos, que pueden creer que sus médicos siguen apoyando esta pseudoterapia.

P.S.: Y, por una vez, vamos a ofrecerles dos alternativas.

– En Murcia no hay que montar una jornada para estudiar algo que en realidad es solo agua: si quieren disfrutar de un verdadero estudio científico del agua visiten el Museo de la Ciencia y el Agua, que merece mucho la pena.

– Y si, a pesar de todo, lo que quieren es oír hablar de homeopatía, vénganse el mismo día 23 al Clan Cabaret de Alicante 😉

Cartel de la charla "Diluyendo la homeopatía", en Clan Cabaret

Esta vez la entrada no es mía, sino de Emilio Molina. Verán, resulta que el Colegio de Enfermería de Barcelona (que como saben visita de vez en cuando esta lista) ha tenido la ocurrencia de organizar su quinta “Semana Natural“. Ya sabrán ustedes que, en este contexto, cuando algo se denomina “natural” lo que quiere decir es que es un invento artificial de alguna imaginación calenturienta, y en ese sentido el Colegio no defrauda: su programa está lleno de principio a fin de “terapias” basadas en la fantasía y las creencias mágicas. Tanto, que a primera vista da la impresión de que refutarlas todas es una tarea larga y pesada.

Dibujito anunciador de la "Semana Natural". Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas para indicarnos que el contenido de la "Semana" es una sucesión de disparates  con pretensiones terapéuticas.
Dibujito anunciador de la “Semana Natural”. Las manos en actitud orante, la figura humana con la mirada perdida, las hierbas y los frasquitos de aspecto sospechoso son sutiles pistas que permiten adivinar que el contenido de la “Semana” es una sucesión de disparates con pretensiones terapéuticas.

Pero no. Emilio se ha encargado de hacerlo en tan solo nueve tuits, nueve, que con mucho gusto transformo en entrada. Disfrútenlos:

Les ahorro las charlas:

Hipertensión y Reiki: el reiki son energías imaginarias, no sirven para nada. El placebo relaja y seguro que encuentras opciones donde no te intentan engañar.

Terapia regresiva: la mejor forma de implantarte recuerdos inexistentes y distorsionar memorias

Fitoterapia práctica y accesible: ¿sabes cómo cuantificar y dosificar los principios activos interesantes de lo que tienes entre manos? ¿Cómo eliminar aquellos que no te interesan o son tóxicos? ¿Sus interacciones con lo tu tratamiento real? Pues no lo toques.

La consulta de enfermería naturista: de la falacia naturalista a la vuelta a remedios peores o directamente falsos, asumiendo además que la enfermería en sí no es holística o personalizada.

Herramientas de estudio de la homeopatía, discusión científica y casos prácticos: necesitas un vaso y una biblia de tapas de cuero. La discusión científica es rápida: no funciona.

Proceso de preparación de la guía de evidencia científica. A tenor del resto del evento, espero que sea para pedir ayuda y formación específica para que no se la cuelen tan fácil.

Hablamos con médicos y médicas que trabajan diferente: y probablemente se están saltando el 26.2 de su deontología. Diferente no significa mejor.

TERP: bailar está bien, es una actividad relajante y divertida. No hace falta revestirlo de terapia.

Arteterapia: Vaya, qué coincidencia.

Cromoterapia: más vale repasar esto.

NANDA, NIC, NOC: a ver cuándo se hace limpieza, por favor.

Terapia larval: Pasen por aquí.

Reflexoterapia: ¿En serio? Adjunto la gráfica científicamente comprobada. Los masajes en los pies molan, no hace falta inventar cosas.

Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.
Órganos en los que la reflexoterapia produce efectos científicamente comprobados.

Aromaterapia científica: poner “científico” al lado de una pseudociencia no lo convierte en científico.

Y ya está. Madre mía, qué miedo en conjunto que esta gente sea la que tenga en sus manos a pacientes en el día a día. Como diría el chiste de Eugenio, ¿qué no hay alguien más? Por favor, , si no se ponen serios luego a los afectados los jueces les llamarán idiotas.

Ya ven, no hace falta añadir ni una palabra más. O quizá sí: como recuerda Candela Atienza, quizá sea esta una buena ocasión para que el Departamento de Salud de la Generalitat actúe preventivamente.

Y, ya de paso, que estrenen esa flamante comisión de expertos. Que ya ven que no tienen que irse muy lejos para encontrar pseudoterapias.

Cuenta Redacción Médica que en el examen de acceso a Farmacéuticos Internos Residentes que tuvo lugar el otro día se coló la homeopatía. La publicación (que por cierto sigue una línea abiertamente crítica con esa terapia pseudocientífica) dice que

La cuestión 212 rezaba del siguiente modo: “Los medicamentos homeopáticos: 1. No están autorizados en España. 2. No están descrito en los farmacopeas de los países de la Unión Europea. 3. Pueden financiarse por fondos estatales afectos a sanidad. 4. En España tienen la consideración de medicamentos especiales“.

Y termina diciendo que el próximo 13 de febrero, cuando el Ministerio publique las plantillas, se conocerá la respuesta correcta.

Lo cual es un problema, porque resulta que hay dos respuestas correctas.

Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española
Redacción Médica mantiene una línea crítica hacia la homeopatía. Un ejemplo es cuando se hizo eco de la inocentada de Farmaciencia, según la cual Laboratorios Boiron habría sido adquirida por Azucarera Española.

Vamos con la fácil, la que sin duda aparecerá en las plantillas ministeriales: según la legislación europea, recogida en España en la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, los productos homeopáticos tienen, en efecto, la consideración de medicamentos especiales. Sí, ya sé que “medicamento homeopático” es un oxímoron, pero la política hace extraños compañeros de cama. Como contaba en su día Fernando García Alonso, antiguo Director de la Agencia de Medicamentos y participante en la elaboración de la norma europea,

Nosotros establecemos un criterio de máximo rigor para todos los medicamentos. La eficacia de los medicamentos la medimos por una herramienta científica que es el ensayo clínico. Eso se lo pedimos a todos los medicamentos, excepto a los medicamentos homeopáticos.

(…)

Le contaré una anécdota. Cuando estábamos discutiendo en Bruselas la nueva directiva, nosotros mismos nos dábamos cuenta de que estábamos haciendo algo en contra de nuestros principios. Los representantes de los países nórdicos, que son los más puristas, se plantaron y dijeron que ellos no podían aceptar una directiva que aceptaba atribuir la condición de medicamentos a productos cuya eficacia clínica no está demostrada científicamente. Por contra, los países que tienen una industria próspera en este terreno los defendían fervientemente. ¿Cuál es la conclusión? Que privan las razones económicas.

De modo que la respuesta 4 es correcta, vale. Pero la 1 también lo es: los medicamentos homeopáticos no están autorizados en España.

Como en este blog hemos tratado esta cuestión tantas veces como para aburrir a una oveja de cartulina, me voy a limitar a invitarles a buscar en el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS. Pueden buscar por nombre del producto, principio activo (¡no vale poner azúcar mágica!), número de autorización… o (en el buscador avanzado) nombre del laboratorio. Da igual: como mucho conseguirán dar con los doce productos autorizados en 2012, pero su autorizaciones han ido siendo revocadas a petición del fabricante (que por lo visto no quería hacer el primo pagando unas tasas que no paga ninguno de sus colegas). Así que ahora queda un número perfectamente homeopático de productos homeopáticos autorizados en España: cero patatero.

Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están
Los únicos productos homeopáticos autorizados en España, en 2012, ya no lo están | Resultados del CIMA para “Lycopodium”

Así que ya saben: si conocen a alguien que haya marcado como correcta la respuesta 1 y no se la han admitido como correcta, díganle que reclame. A ver si va a resultar que los productos homeopáticos sí que producen un efecto: jorobar la nota de un examen 😉